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Perfume Letal de la Esposa romance Capítulo 111

La oficina de Elías Ortiz era el ojo de un huracán de poder, un santuario de calma desde donde se movían los hilos del mundo de los negocios y la política.

Abril estaba sentada frente a él, en uno de los sillones de cuero que daban a la ciudad. Entre ellos, sobre la mesa de centro de cristal y acero, había una tableta. La pantalla estaba oscura.

Era su reunión final. El último briefing antes de la batalla.

—¿Estás lista? —preguntó Ortiz, su voz era grave.

Abril asintió. —He estado lista durante cinco años.

Con un gesto, encendió la pantalla. El video que había editado con tanta meticulosidad comenzó a reproducirse. "Claridad.mov".

El Sr. Ortiz lo vio en un silencio absoluto. Su rostro, normalmente impasible, era un estudio de concentración. Vio la reunión en el café, escuchó la voz de Valentina diciendo "el precio no es problema". Vio la transferencia de dinero, el robo de los archivos. Vio el montaje que conectaba el crimen actual con la traición de hace cinco años, con el despido de un hombre inocente.

El video terminó con una pantalla en negro y una sola frase en letras blancas: "Algunos sueños no mueren. La verdad, tampoco".

Cuando la pantalla se apagó, el silencio en la oficina fue denso, pesado.

El Sr. Ortiz exhaló lentamente. Se reclinó en su sillón, sus ojos fijos en la pantalla oscura.

—Es... devastador —dijo finalmente, su voz era un murmullo—. No le dejas ninguna escapatoria.

Abril lo miró, sus ojos oscuros reflejando la luz de la ciudad.

—Ella nunca me la dio a mí.

El Sr. Ortiz asintió con gravedad. Se inclinó hacia adelante, sus manos se entrelazaron sobre el escritorio. La fase de planificación había terminado. Ahora era el momento de la ejecución.

Capítulo 111 1

Capítulo 111 2

Capítulo 111 3

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