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Perfume Letal de la Esposa romance Capítulo 116

El Palacio de Bellas Artes era un monstruo de mármol y bronce, resplandeciente bajo las luces de la noche. Una multitud de fotógrafos se agolpaba tras las cuerdas de terciopelo rojo, sus flashes estallaban como una tormenta eléctrica contenida.

Era la noche más importante de la arquitectura mexicana, y el aire crepitaba con poder y prestigio.

Simón y Valentina llegaron en un sedán negro brillante. La puerta se abrió y él salió primero, impecable en su esmoquin. Ofreció su mano a Valentina.

Ella emergió como una llamarada. El vestido rojo era un imán para todas las miradas, un grito de atención en medio de la elegancia sobria de la noche. Sonrió, una sonrisa deslumbrante y practicada, y se aferró al brazo de Simón. Posaron. Eran la imagen del triunfo, la pareja de oro del momento.

Valentina se deleitaba con el espectáculo. Cada flash era una caricia a su ego. Cada murmullo, una confirmación de su estatus. Se sentía invencible.

Simón sonreía, pero sus ojos estaban inquietos. Escaneaban a la multitud que entraba al palacio, buscando. Un terror sordo latía bajo su piel.

Entonces, un coche diferente, discreto y sin adornos, se detuvo un poco más allá de la alfombra roja. La puerta se abrió y salió Abril.

Llegó sola.

No llevaba un vestido de gala, sino un traje sastre negro de corte perfecto que era a la vez austero y profundamente elegante. No llevaba joyas, salvo unos pequeños pendientes de obsidiana. Su cabello estaba recogido en un moño bajo y severo.

Capítulo 116 1

Capítulo 116 2

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