Entrar Via

Perfume Letal de la Esposa romance Capítulo 61

El pánico era un animal escurridizo. Se había deslizado en la vida de Valentina tan sutilmente que al principio no lo reconoció.

Lo confundió con irritación, con impaciencia. Pero ahora, mientras sostenía su teléfono con la mano temblorosa, lo reconoció por lo que era: terror puro.

La llamada de Bruno Márquez había sido la jaula abriéndose.

—Val, solo un aviso, de amigo a amigo —había dicho él, su voz era una mezcla de chisme y falsa preocupación—. Estuve almorzando con un contacto de la fiscalía, y me preguntó algo muy raro.

Valentina se había retocado el labial frente al espejo de su lujoso departamento en Polanco.

—¿Más raro que tu gusto en corbatas, Bruno?

—Ja, ja. No, en serio. Me preguntó si conocía a un tal Ramiro Vargas.

El nombre la heló. El aplicador de labial se detuvo a milímetros de su boca.

—Me dijo que la gente de Elías Ortiz ha estado investigándolo. Y que la mismísima Abril Lozano fue vista entrando a su oficina la semana pasada.

Bruno continuó hablando, pero Valentina ya no escuchaba.

Ramiro Vargas.

El fantasma. El chivo expiatorio. El hombre que debería haberse desvanecido para siempre.

¿Abril? ¿Qué demonios estaba haciendo Abril hablando con él?

Su mente, normalmente rápida y calculadora, se sentía lenta, atrapada en el barro. La investigación de Abril. No era sobre perfumes. Nunca lo fue.

Esa perra astuta estaba desenterrando los cimientos.

—Gracias, Bruno. Te debo una —dijo, cortando la llamada abruptamente.

Sintió una oleada de náuseas.

Marcó el número de Simón. Necesitaba que él lo arreglara. Que lo hiciera desaparecer, como siempre.

Capítulo 61 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Perfume Letal de la Esposa