Entrar Via

Perfume Letal de la Esposa romance Capítulo 76

El club privado en Coyoacán era un laberinto de sombras y madera antigua.

El aire olía a cuero viejo, a tabaco de pipa y a secretos bien guardados.

Abril y Ramiro Vargas estaban sentados en una sala reservada, lejos de oídos curiosos, en dos sillones de piel que habían sido testigos de décadas de conspiraciones silenciosas.

Una única lámpara de latón arrojaba un círculo de luz íntima sobre la mesa de caoba que los separaba.

El silencio entre ellos era denso, cargado con el peso de cinco años de injusticia.

Vargas rompió el silencio. No con palabras, sino con un gesto.

Sus manos, que Abril notó que temblaban ligeramente, se deslizaron hacia un maletín de cuero gastado que descansaba a sus pies. Lo abrió y sacó un objeto pequeño y oscuro.

Lo deslizó sobre la superficie pulida de la mesa. El objeto se detuvo justo en el centro del círculo de luz.

Era una memoria USB. Negra, sin adornos, pero en la penumbra de la habitación, parecía absorber toda la luz, como un agujero negro de información.

—Aquí está todo —dijo Vargas, su voz era un susurro ronco, casi un murmullo—. Los correos originales de Valentina. Los registros de acceso al servidor del día de la filtración. Las trazas de la dirección IP.

Levantó la vista y sus ojos cansados se encontraron con los de Abril. Había un brillo febril en ellos, una mezcla de miedo y una feroz satisfacción.

Capítulo 76 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Perfume Letal de la Esposa