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Perfume Letal de la Esposa romance Capítulo 89

Valentina entró en la oficina de Simón como un torbellino de seda y perfume caro.

Llegó sin anunciarse, pasando junto a la asistente de Simón con una sonrisa condescendiente y un saludo al aire. Llevaba consigo un portafolio de cuero con muestras de mantelería y catálogos de flores. Actuaba como si fuera la anfitriona no oficial de la gala, la salvadora que venía a rescatar a Simón del tedio de la organización.

—¡Querido! —exclamó, dejando caer el portafolio sobre su escritorio y esparciendo las muestras sobre sus planos—. Sé que debes estar hasta el cuello con todo esto, así que vine a ayudarte a tomar las decisiones difíciles.

Antes, Simón habría agradecido su "ayuda". Habría visto su iniciativa como una prueba de su lealtad, de su naturaleza proactiva.

Pero hoy, por primera vez, sintió una punzada de profunda irritación.

Estaba ocupado. Tenía una llamada importante en diez minutos y la presencia bulliciosa y autoimpuesta de Valentina le pareció una intrusión, no un alivio. Su perfume, el que antes asociaba con la familiaridad, ahora le resultaba empalagoso y abrumador en el espacio cerrado de su oficina.

Ella ya estaba dando órdenes a uno de sus asistentes más jóvenes, que la miraba con una mezcla de pánico y confusión.

—No, no, el tono de marfil es demasiado aburrido. Necesitamos algo con más... drama. Trae las muestras de lino belga en color ostra. Y la cristalería debe ser de Riedel, nada menos.

Simón la observó, y la imagen que antes le parecía encantadora ahora se veía presuntuosa. Se estaba comportando como la señora de la casa, una casa que no era la suya.

Valentina se giró hacia él, ajena a su creciente molestia. Desplegó un plano con la distribución de las mesas, el seating plan que su equipo había tardado días en finalizar.

—Mira, querido, hice un pequeño ajuste que creo que te encantará —dijo, señalando la mesa principal con una uña perfectamente lacada—. Moví al embajador de Suiza a nuestra mesa, así podré conversar con su esposa sobre la nueva fundación de arte. Y puse a Bruno junto al director de Obras Públicas, necesita ese contacto.

Esa fue la gota que colmó el vaso. No era ayuda. Era una toma de poder. Estaba usando su evento, su noche de triunfo, para sus propias maniobras sociales.

Capítulo 89 1

Capítulo 89 2

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