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Perfume Letal de la Esposa romance Capítulo 99

Entonces, Abril sonrió.

No era una sonrisa de felicidad. No era una sonrisa de amabilidad. Era una sonrisa serena, casi imperceptible, pero con un filo de acero pulido. Era la sonrisa de alguien que está a punto de dar jaque mate y se toma un momento para saborear la victoria.

El silencio en el vestíbulo del Palacio de Bellas Artes era ahora tan absoluto que se podía oír el siseo de las burbujas en las copas de champaña abandonadas.

—Gracias por tu preocupación, Valentina.

La voz de Abril no fue un susurro, ni un grito. Fue clara, mesurada y resonó en el espacio con una autoridad inesperada. Cada sílaba era un golpe de cincel sobre mármol.

Valentina parpadeó, desconcertada por la respuesta. "Gracias" no era la palabra que esperaba.

—Pero te equivocas —continuó Abril, su sonrisa nunca vaciló.

Los ojos de Simón estaban fijos en su esposa. Sintió un sudor frío recorrerle la espalda. Sabía que esas palabras eran solo el preludio.

Abril hizo una pausa, una pausa magistralmente calculada que obligó a todos a inclinarse ligeramente, a aguzar el oído. Dejó que sus palabras anteriores calaran, que la contradicción sembrara la duda en la mente de los espectadores.

Sus ojos, todavía fijos en los de Valentina, se oscurecieron con una intensidad que hizo que Valentina quisiera retroceder.

—Algunos sueños no mueren.

La frase flotó en el aire, críptica, poética. Para los oídos de los extraños, sonaba como una declaración de resiliencia, una frase inspiradora.

Capítulo 99 1

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