
Quédate con tu cuñada, querido exesposo
| Autores | Gabriela Ruiz |
| Categorias | Romance |
| Visualizações | 0 |
| Capítulos | 479 |
| Status | Em Andamento |
Resumen de Quédate con tu cuñada, querido exesposo
Resumen del libro Quédate con tu cuñada, querido exesposo de Gabriela Ruiz
Quédate con tu cuñada, querido exesposo es un(a) Romance Em Andamento escrito por Gabriela Ruiz. Esta obra ofrece una trama envolvente, personajes inolvidables y giros emocionales. Ideal para lectores que buscan una lectura cautivadora y sorprendente.
Natalia Ortega pensó que había tocado el cielo con las manos al lograr casarse con Luca, su amor de toda la vida. Vivía en un cuento de hadas, hasta que una tarde, pasando por el despacho, escuchó una conversación a puerta cerrada entre su marido y su cuñada, la viuda de su hermano. Las palabras que la paralizaron fueron: "Luca, por favor, dame un hijo".
En ese maldito segundo, su vida perfecta se hizo pedazos. A Natalia se le cayó la venda de los ojos: todo su esfuerzo por ser la esposa ideal y llevar la fiesta en paz en la familia había sido una farsa monumental. El corazón de su marido siempre le perteneció a la "pobre viudita", una verdadera mosca muerta que ahora quería arrebatarle absolutamente todo: su hogar, su trabajo y su futuro.
Lejos de armarle un drama digno de telenovela, Natalia se tragó las lágrimas. Guardó bajo llave todo su amor, se puso la armadura y tomó el toro por los cuernos: puso su carta de renuncia sobre la mesa, firmó los papeles del divorcio y se preparó para irse con su hija, bien lejos de ese hombre que nunca supo valorarla.
Renacida como el ave Fénix, Natalia se enfocó por completo en su carrera, y de repente... ¡le llovían los pretendientes! Un guapísimo diplomático, el encantador subdirector del hospital, y hasta un muchacho más joven dispuesto a bajarle la luna y las estrellas.
Fue entonces cuando la realidad golpeó a Luca Torres como un balde de agua fría. Ver los papeles del divorcio lo hizo despertar de su ceguera: la mujer que siempre lo había amado con locura, había matado ese amor en el mismo instante en que él prefirió a su cuñada. Pero ahora era tarde... o eso creía ella.
Justo cuando uno de sus galanes se arrodillaba para pedirle matrimonio a Natalia, apareció Luca, con los ojos inyectados en sangre por los celos. La agarró por la cintura, la pegó a su pecho y le susurró al oído: "Yo todavía no he firmado ese divorcio, mi amor... ¿Acaso tienes ganas de ir presa por bigamia?"


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