Él se agachó y la ayudó a destrabar la silla, empujándola hacia el interior.
Vivian sintió que se enamoraba perdidamente de aquel joven que la había ayudado, olvidándose por completo de sus intenciones suicidas.
Anhelaba hacerlo suyo a toda costa.
Sin embargo, sus propias limitaciones físicas la llenaban de inseguridades.
Tras un intento de confesión fallido, decidió mantener su distancia.
Más adelante, salió con un chico que se parecía físicamente a Diego Romero.
Tras tres años de relación, terminó aburriéndose de él y decidió dejarlo.
En respuesta, el sujeto amenazó con filtrar videos íntimos de los dos si no le pagaba una suma exorbitante.
Cualquier rastro de afecto que Vivian pudiera haber sentido se desvaneció al instante; ella misma se encargó de hundirlo y enviarlo a prisión.
Después de aquello, tuvo un par de relaciones mediocres y vacías.
Esos romances le drenaban la energía y terminaron por destruir cualquier fe que le quedara en el amor.
Con excepción de su abuelo, el resto de su familia la trataba como si fuera un cero a la izquierda. Así, comenzó a detestar el mundo entero.
El desplome de la empresa de Diego fue la oportunidad perfecta para aprovecharse de su vulnerabilidad.
Finalmente logró tenerlo entre sus garras.
Pero le frustraba enormemente que él solo la viera como un negocio, un cajero automático.
Cuando una mujer no encuentra seguridad emocional en una relación, su carácter termina retorciéndose.
Vivian sabía que sus pataletas y escenas de celos eran insoportables, pero simplemente no podía controlarse.
A veces sentía que en su interior habitaba un monstruo oscuro que la incitaba a lastimar a los demás.
Aunque, en presencia de Diego, se esforzaba por mantener al monstruo atado en corto.
Tiró de la manga de él y, fingiendo no notar la profunda repulsión que destilaban sus ojos, le sonrió con dulzura:
—Diego... cuando pase a la consulta, no quiero que me carguen los guardaespaldas. Cárgame tú, ¿sí?
Diego dudó unos segundos antes de asentir mecánicamente.
Ella sonrió, complacida.
—Eres tan bueno conmigo, Diego.
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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....