Entrar Via

Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí. romance Capítulo 481

CAPÍTULO 70

Matilde dormía plácidamente, con la cabeza apoyada en el pecho de Augusto. Su cabello castaño se desparramaba sobre las sábanas de seda mientras él los acariciaba sin cesar. Augusto, llevaba mucho tiempo despierto. Permanecía inmóvil, rodeándola con un brazo protector, observando cómo la luz del sol empezaba a dibujar el contorno de su rostro. Tenía miedo de cerrar los ojos. Durante años, había soñado con este momento en habitaciones gélidas de hoteles polvorientas, y ahora que la realidad superaba a la fantasía, el terror de que todo fuera un espejismo le oprimía el corazón.

Matilde empezó a removerse, soltando un suspiro suave antes de abrir los ojos lentamente. Lo primero que vio fueron los ojos oscuros de Augusto, fijos en ella con una intensidad que la hizo sonreír de inmediato.

— ¿Hace cuánto tiempo estás despierto? — preguntó ella con la voz ronca por el sueño, acurrucándose más contra él.

— El tiempo suficiente para darme cuenta de que podría pasarme la vida entera mirándote así, esposa mía —respondió Augusto, saboreando por primera vez el título legal que ahora los unía— Eres hermosa, Matilde. Más hermosa de lo que cualquier lienzo podría capturar.

Matilde estiró la mano y acarició la mandíbula de su marido, sintiendo el rastro de la barba de una noche.

— Me siento muy feliz, Augusto. Tan feliz que me parece que no me entra toda la felicidad en el cuerpo. Siento que voy a estallar si no te beso ahora mismo.

Augusto no se hizo esperar. La besó con una ternura que pronto se transformó en pasión, un beso que sellaba el pacto de su nueva vida. Al separarse, él le apartó un mechón de pelo de la frente.

— Yo también me siento muy feliz, Matilde. No quiero perderte nunca jamás —le contestó él, rompiendo la breve distancia para aferrarse con más ímpetu a sus labios, buscando sellar ese juramento con un beso profundo y desesperado.

Ella esbozó una sonrisa dulce contra su boca y lo miró a los ojos con la ternura y la devoción de quien ha encontrado su verdadero refugio en medio de la tormenta.

— Eso no sucederá jamás, mi amor. Siempre estaré a tu lado —le respondió en un susurro cargado de certeza, acariciando su rostro para disipar cualquier sombra de duda.

— Aún no tenemos personal —comentó él con una nota de disculpa— Carlos está buscando gente de confianza, pero por ahora estamos solos en esta casa.

Matilde soltó una risita y se incorporó, apoyándose en los codos.

— ¿Y eso te preocupa? ¿Tienes miedo de que no sepa cocinar?

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí.