—Vamos, Franchesca . No porque hayas
terminado con James significa que
tengas que estar encerrada en tu cuarto por siempre- Liz
murmura tratando de animarme y yo bufo.
—No, Liz-gruñó y sigo escribiendo,
entonces Liz toma mi pluma y la tira alotro lado de la
habitación,
-Iremos a esa fiesta aunque te tenga
que vestir yo misma- dice y yo la miro
directamente, alza sus cejas y yo bufo.
—Bien, pero en cuanto tenga ganas de
irme nos iremos-gruño y ella sonríe.
-Me lo agradecerás después.-
canturrea y sale de mi habitación, pero antes de cerrar la
puerta dice: -Te veo a las ocho.
Y entonces es cuando sale y miro mi
teléfono. Faltaban sólo dos horas.
Suspiro y comienzo a darme una ducha.
Llevaba una semana completa sin ver a Ignacio, ni siquiera
he sabido de su existencia. James ni siquiera me voltea a ver, y no tengo las
agallas para pararme frente su edificio o su casa. Pero, ¿había terminado todo
sin darme cuenta?
Sollozo, no se si quiero esto. No se si
quiero seguir sin él, pero tampoco sé si debería ir a
buscarlo. Acaricio mi cuero cabelludo con un poco de shampoo con olor a rosas y
coloco un poco de acondicionador con el mismo aroma.
Acaricio mi cuerpo pasando el jabón por todo este, extraño
las caricias de Ignacio
¡Mierda es que no puedo dejar de
pensar en él!
Me deshago de cualquier gota de shampoo, acondicionador y
jabón y salgo enredando una toalla
alrededor de mi cuerpo y cepillando
mi cabello.
Tomo una secadora de cabello y comienzo a secar de este. Una
vez que mi cabello se encontraba seco
camino hasta mi closet y tomo unas
bragas y un sostén negro con encaje.
Me encantaba. Una vez puesto vuelvo al baño y comienzo a
arreglar mi cabello con la plancha un poco y comienzo a ver que me pondría. Liz
había dicho que sería una fiesta de Powell's, una de las mejores universidades
de Londres, y se destacaban por tener las fiestas
más geniales de todas.
Siendo una de las universidades con los chicos más ricos de
la ciudad, podían conseguir lo que quisiesen.
Entonces capto. Es viernes, mi mamá
no llegará hasta el domingo y estoy
completamente sola. Me merezco una
buena fiesta. Sonrío y me coloco un vestido negro que era un
poco pegado a mi cuerpo y un collar pegado a mi cuello del mismo color.
Entonces camino hasta mi baño y comienzo a maquillar mi rostro, maquillando un
poco más de lo normal mis pómulos y mis ojos, pero sin exagerar.
Aunque no era el maquillaje más sexy de todos, tampoco era
el más tierno. Aunque tengo que admitir, que no era lo que siempre utilizaba.
Coloco un color rojo sobre mis labios y me miro al espejo,
sonrío. Entonces dándome uno que otro retoque mi teléfono suena indicando que
Liz ya estaba aquí. Tomo mi bolsillo, introduzco mi teléfono y veinte dólares y
me coloco unos calcetines y unos tenis color blanco.
Bajo lo más rápido que mis pies
me permiten y me introduzco al auto de Luke, saludo a ambos
y él comienza a andar.
—¿Qué traen?— pregunto y Liz me
mira, entonces me extiende una
botella de vodka rosada, sonrío, abro
la botella y le doy un sorbo. Hago una
mueca y Liz sonríe.
—¡Esa es la actitud!- exclama y Luke
simplemente le sube a la música.
Duramos al rededor de treinta minutos de camino y me sentía
aún sobria.
Podía caminar normalmente, hablar
y pensar como una persona normal.
En cuanto llegamos comienzo a ver
mucha gente, todas hablando con
una o dos personas más, podías ver a
gente jugando con el alcohol y algunas
fumando.
Eran apenas las ocho con cuarenta y la casa estaba casi
llena, que gente tan puntual. Me introduzco aún más hasta llegar con mi amiga y
su novio, quienes se encontraban hablando con un par de chicos más.
-¿Alguien sabe donde esta el baño?
— pregunto interrumpiendo su platica, todos me miran y un
chico rubio ojiazul me sonríe.
-Yo, déjame enseñarte el camino
— murmura y me extiende su brazo,
frunzo el ceño y lo tomo dudosa.
Entonces comienza a caminar hasta
adentrarnos a la gran casa, la cual
estaba completamente vacía.
—¿Sabes de quién es la fiesta?—
pregunto mirándolo, él me mira y ríe.
—Ni puta idea-responde, sonrío y
sigo caminando.
Entonces me lleva escaleras arriba, y en cuanto llegamos
para, lo miro, abre una puerta y sonríe
—anda, te espero— murmura y yo
asiento.
Me introduzco al baño y cierro la puerta con llave, hago mis
necesidades, checo que todo esté bien
con mi maquillaje y salgo del baño para encontrarme con el
chico quien me había traído, en su teléfono
- ¿quieres algo de tomar?—pregunta guardando el celular
—Por favor-respondo y ambos bajamos las escaleras.
En cuanto salimos me lleva hacia la barra de bebidas y se
introduce en esta, comienzo a mezclar algunos líquidos hasta entregarme un vaso
con un líquido azul
- ¿qué es esto?- pregunto y él alza sus cejas.
-Te diré si bailas conmigo.- dice,
sonrío y asiento.
Ambos caminamos hasta donde toda la gente se encontraba
bailando y yo bebo de mi bebida.
—¡Esta deliciosa!—exclamo y él sonríe.
Tomo la bebida rápidamente y sigo
bailando con él. Muevo mis caderas de un lado a otro y él simplemente,
era un chico. Bailaba de un lado a otro con su mano arriba y un cigarrillo en
la otra.
Tenía que admitir que era guapo,
joder que lo era
- ¿podemos ir por otra bebida?- pregunto gritando en cuanto
siento que toma mi cintura, él me mira directamente y
asiente.
Caminamos hasta la barra y veo como estaban sirviendo muchos
shots
- ¿juegas?— me pregunta en el oído y yo trago saliva, me
entrega un shot y yo lo miro, él toma uno y me da la seguridad de yo tomar el
mío— ¿cuántos años tienes? — me pregunta.
- 17, .- respondoy él sonríe.
—Empiezas rápido, bien- murmura
sonriente, me entrega otro- hagamos
algo. Yo te pregunto algunas cosas y tu

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