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Daddy romance Capítulo 17

—Vamos, Franchesca . No porque hayas

terminado con James significa que

tengas que estar encerrada en tu cuarto por siempre- Liz

murmura tratando de animarme y yo bufo.

—No, Liz-gruñó y sigo escribiendo,

entonces Liz toma mi pluma y la tira alotro lado de la

habitación,

-Iremos a esa fiesta aunque te tenga

que vestir yo misma- dice y yo la miro

directamente, alza sus cejas y yo bufo.

—Bien, pero en cuanto tenga ganas de

irme nos iremos-gruño y ella sonríe.

-Me lo agradecerás después.-

canturrea y sale de mi habitación, pero antes de cerrar la

puerta dice: -Te veo a las ocho.

Y entonces es cuando sale y miro mi

teléfono. Faltaban sólo dos horas.

Suspiro y comienzo a darme una ducha.

Llevaba una semana completa sin ver a Ignacio, ni siquiera

he sabido de su existencia. James ni siquiera me voltea a ver, y no tengo las

agallas para pararme frente su edificio o su casa. Pero, ¿había terminado todo

sin darme cuenta?

Sollozo, no se si quiero esto. No se si

quiero seguir sin él, pero tampoco sé si debería ir a

buscarlo. Acaricio mi cuero cabelludo con un poco de shampoo con olor a rosas y

coloco un poco de acondicionador con el mismo aroma.

Acaricio mi cuerpo pasando el jabón por todo este, extraño

las caricias de Ignacio

¡Mierda es que no puedo dejar de

pensar en él!

Me deshago de cualquier gota de shampoo, acondicionador y

jabón y salgo enredando una toalla

alrededor de mi cuerpo y cepillando

mi cabello.

Tomo una secadora de cabello y comienzo a secar de este. Una

vez que mi cabello se encontraba seco

camino hasta mi closet y tomo unas

bragas y un sostén negro con encaje.

Me encantaba. Una vez puesto vuelvo al baño y comienzo a

arreglar mi cabello con la plancha un poco y comienzo a ver que me pondría. Liz

había dicho que sería una fiesta de Powell's, una de las mejores universidades

de Londres, y se destacaban por tener las fiestas

más geniales de todas.

Siendo una de las universidades con los chicos más ricos de

la ciudad, podían conseguir lo que quisiesen.

Entonces capto. Es viernes, mi mamá

no llegará hasta el domingo y estoy

completamente sola. Me merezco una

buena fiesta. Sonrío y me coloco un vestido negro que era un

poco pegado a mi cuerpo y un collar pegado a mi cuello del mismo color.

Entonces camino hasta mi baño y comienzo a maquillar mi rostro, maquillando un

poco más de lo normal mis pómulos y mis ojos, pero sin exagerar.

Aunque no era el maquillaje más sexy de todos, tampoco era

el más tierno. Aunque tengo que admitir, que no era lo que siempre utilizaba.

Coloco un color rojo sobre mis labios y me miro al espejo,

sonrío. Entonces dándome uno que otro retoque mi teléfono suena indicando que

Liz ya estaba aquí. Tomo mi bolsillo, introduzco mi teléfono y veinte dólares y

me coloco unos calcetines y unos tenis color blanco.

Bajo lo más rápido que mis pies

me permiten y me introduzco al auto de Luke, saludo a ambos

y él comienza a andar.

—¿Qué traen?— pregunto y Liz me

mira, entonces me extiende una

botella de vodka rosada, sonrío, abro

la botella y le doy un sorbo. Hago una

mueca y Liz sonríe.

—¡Esa es la actitud!- exclama y Luke

simplemente le sube a la música.

Duramos al rededor de treinta minutos de camino y me sentía

aún sobria.

Podía caminar normalmente, hablar

y pensar como una persona normal.

En cuanto llegamos comienzo a ver

mucha gente, todas hablando con

una o dos personas más, podías ver a

gente jugando con el alcohol y algunas

fumando.

Eran apenas las ocho con cuarenta y la casa estaba casi

llena, que gente tan puntual. Me introduzco aún más hasta llegar con mi amiga y

su novio, quienes se encontraban hablando con un par de chicos más.

-¿Alguien sabe donde esta el baño?

— pregunto interrumpiendo su platica, todos me miran y un

chico rubio ojiazul me sonríe.

-Yo, déjame enseñarte el camino

— murmura y me extiende su brazo,

frunzo el ceño y lo tomo dudosa.

Entonces comienza a caminar hasta

adentrarnos a la gran casa, la cual

estaba completamente vacía.

—¿Sabes de quién es la fiesta?—

pregunto mirándolo, él me mira y ríe.

—Ni puta idea-responde, sonrío y

sigo caminando.

Entonces me lleva escaleras arriba, y en cuanto llegamos

para, lo miro, abre una puerta y sonríe

—anda, te espero— murmura y yo

asiento.

Me introduzco al baño y cierro la puerta con llave, hago mis

necesidades, checo que todo esté bien

con mi maquillaje y salgo del baño para encontrarme con el

chico quien me había traído, en su teléfono

- ¿quieres algo de tomar?—pregunta guardando el celular

—Por favor-respondo y ambos bajamos las escaleras.

En cuanto salimos me lleva hacia la barra de bebidas y se

introduce en esta, comienzo a mezclar algunos líquidos hasta entregarme un vaso

con un líquido azul

- ¿qué es esto?- pregunto y él alza sus cejas.

-Te diré si bailas conmigo.- dice,

sonrío y asiento.

Ambos caminamos hasta donde toda la gente se encontraba

bailando y yo bebo de mi bebida.

—¡Esta deliciosa!—exclamo y él sonríe.

Tomo la bebida rápidamente y sigo

bailando con él. Muevo mis caderas de un lado a otro y él simplemente,

era un chico. Bailaba de un lado a otro con su mano arriba y un cigarrillo en

la otra.

Tenía que admitir que era guapo,

joder que lo era

- ¿podemos ir por otra bebida?- pregunto gritando en cuanto

siento que toma mi cintura, él me mira directamente y

asiente.

Caminamos hasta la barra y veo como estaban sirviendo muchos

shots

- ¿juegas?— me pregunta en el oído y yo trago saliva, me

entrega un shot y yo lo miro, él toma uno y me da la seguridad de yo tomar el

mío— ¿cuántos años tienes? — me pregunta.

- 17, .- respondoy él sonríe.

—Empiezas rápido, bien- murmura

sonriente, me entrega otro- hagamos

algo. Yo te pregunto algunas cosas y tu

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