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Daddy romance Capítulo 18

—La escuela es una completa mierda-

Liz gruñe y Luke besa su mejilla.

—No es tan mala, bebé .- susurra y

Liz bufa— vamos, recuerda que si

no hubiese sido por la escuela no nos

hubiésemos conocido-canturrea, Liz

sonríe y lo besa. Sonrío.

—¿Saben? Los dejare solos, ire por...

algo— digo simplemente y me levanto, caminando sin una

dirección en específico.

Comienzo a caminar tratando de buscar a alguien con quien

hablar, pero no encontraba a nadie.

Bufo y decido entrar al salón de clases, entonces es cuando

me encuentro con el profesor Payne sentado firmando unos papeles, me mira y yo

sonrío.

-Buen día, señor Payne- murmuro y

él me sonríe de vuelta... extraño.

—Buen día, señorita Welsch .-

responde y sigue firmando. Me siento

en mi escritorio y saco mi cuaderno, .- la clase no ha

empezado-ríe y yo sonrío.

—Lo sé, es que estaba aburrida allá

fuera y como faltan algunos minutos

pensé en distraerme un poco.-

murmuro y él asiente.

Entonces abro mi cuaderno en una hoja en blanco y comienzo a

escribir palabras en diferente tipos de letra.

'Wow, Franchesca , eres la persona más

divertida del mundo.

—¿Sabes? La mayoría de los chicos de

tu edad ruegan por diez minutos más

de receso y tu vienes y te sientas aquí a perder el

tiempo-el señor Payne ríe y yo me encojo en hombros.

Un silencio incómodo se hace presente de nuevo y entonces

suspiro.

—¿Le gusta?- pregunto y lo volteo

a ver, él me mira confundido— ser

profesor- susurro y él suspira.

-Si no me gustase ¿por qué estaría

aquí?- responde y yo me encojo en

hombros, y sigo escribiendo.

—Tener un poco de dinero—

murmuro y él ríe.

-Buena esa.

-¿Es malo?

—No malo, pero no tan bueno como

desearía- dice y yo relamo mis

labios.

No podía verlo a la cara, por

alguna razón.

—¿Y por qué no lo demuestra?-

pregunto y lo miro de reojo, captando

como cierra su carpeta y deja su pluma en el escritorio.

-¿Qué?

—Que le gusta enseñar.

—Por supuesto que lo demuestro— dice ofendido y yo río

sarcástica.

—Por supuesto.- murmuro y escucho

sus pasos.

—¿Alguna sugerencia para ser maestra, señorita Welsch ?—pregunta

en cuanto se sienta enfrente de mi, niego y sigo escribiendo— míreme a los ojos

cuando le hablo-ordena y yo lo miro por unos segundos y vuelvo a bajar la

mirada- señorita Welsch le acabo

de dar una orden- dice y puedo escuchar el enojo en su voz, trago saliva.- ¡Que

me mires te he dicho!- exclama y yo me exalto, entonces siento sus manos sobre

mis mejillas, apretando un poco de estas, abro mis ojos como platos y lo miro—

¿alguna sugerencia?- pregunta y yo trago saliva, niego— no te escucho.

—No.- murmuro y él alza sus cejas.

-¿No qué?

—No tengo una sugerencia- digo y él

entrecierra sus ojos.

Entonces suelta mis mejillas levemente y me mira

directamente, relamo mis labios y trago saliva de nuevo.

El primer timbre suena y el señor Payne me sigue mirando,

frunzo el ceño.

—La espero en mi oficina al final de su última clase,

señorita— murmura y yo arrugo mi nariz.

—¿Por qué?

-Detención.- dice y yo ruedo mis

ojos.

Unos segundos después todos comienzan a entrar y el señor

Payne

comienza con su aburrida clase. Puedo jurar que mi cuerpo se

relajaba al escuchar el timbre finalmente sonar, suspiro de alivio y guardo mi cuaderno.

Clase libre, lo mejor de la....

-Buenas tardes, clase..-

Frunzo el ceño y sacudo mi cabeza al

escuchar su voz, miro hacia arriba y

simplemente lo veo.

—¿Ignacio?- susurro y veo como relame

sus labios y sonríe al dejar su maletín

en el escritorio. El suspira.

—Es bueno estar de vuelta, ya los

extrañaba chicos-murmura y escucho

la voz de todas las chicas murmurar-

bien, creo que a estas alturas es bueno

seguir con clases, así que todos habrán sus libros en la

página 134.

Mierda, se ve tan guapo. Relamo mis

labios y hago lo que el dice. Tomo mi

lápiz y comienzo a sacar punta de

este, y veo como la pequeña cajita de

basura estaba llena, bufo. Levanto mi

mano y veo como Ignacio me mira y

relame sus labios.

-¿Si?

—¿Puedo ir al cesto de basura a

tirar esto?- pregunto enseñándole

mi sacapuntas.

-Adelante- asiente y comienza a leer

del libro, yo me levanto y camino hasta atrás, donde se

encontraba el cesto y tiro lo indicado, entonces mi jodido sacapuntas cae en el

cesto, frunzo el ceño. ¿Vale la pena? Ah, al carajo. Me agacho un poco y tomo

este. Entonces vuelvo a mi escritorio y sigo la lectura.

La clase sigue con Ignacio explicando

ciertas cosas sobre las normas en el país y en la sociedad.

Algo extraño, pero bueno. Entonces el timbre suena y yo comienzo a guardar mis

cosas y todo mundo comienza a salir.

—¿Vienes?— escucho la voz de Liz

preguntarme y yo niego.

—Tengo que ir a la oficina del

señor Payne.

—¿Para qué?

-Detención-respondo y ella asiente,

entonces se va.

Entonces al tener mi mochila lista

escucho la puerta ser cerrada. Miro

hacia enfrente y veo a Ignacio sentado en su escritorio

firmando algunos papeles

¿qué traen ahora los profesores?

Coloco mi mochila en mi hombro, suspiro y camino hacia la

salida.

—Hasta luego, señorita Welsch -

Ignacio murmura y yo suspiro.

–Adiós, señor Diaz- digo y abro la

puerta, pero escucho su risa-¿qué?.-

pregunto y él niega.

—Que tenga un buen día.-dice

simplemente, yo bufo y salgo del aula

entonces comienzo a caminar hasta la oficina del señor Payne

y lo encuentro justamente como antes: firmando papeles.

—¿Por qué firma tanto papel?-

pregunto desde la puerta y él alza

su mirada.

-Adelante- dice y yo cierro la puerta

y me siento en la silla frente a él.

Ambos guardamos silencio por unos segundos y yo alzo mis

cejas hacia él.

-¿Entonces?—pregunto y él me

mira confundido.

-¿Disculpe?

—Que si porque firma tanto papeleo-

digo y él suspira.

—Cosas de trabajo.- dice y sigue con lo

suyo. Frunzo el ceño.

—¿Y cuál va a ser mi castigo?.-

pregunto y él me mira confundido-

ya sabe, detención.

—Estas en detención y tu castigo es

estar conmigo una hora completa

— dice y yo bufo.

Dejo mi mochila en la otra silla y cruzo mis piernas. No me

molestaba el hecho de estar aquí, me molestaba el hecho de que no me ponía

atención. Lo odiaba. Comienzo a moverme incómoda, y al ver que no captaba su

atención comencé a toser.

En cuanto me mira confuso sonrío.

-Es de mala educación hacer otra

cosa mientras tiene visitas- digo y

bato mis pestañas.

El alza sus cejas y sigue haciendo lo que se encontraba

haciendo antes. Bufo y me cruzo de brazos. Comienzo a moverme como un jodido

gusano. Estaba completamente aburrida, así que comencé a ver las cosas del

señor Payne. Libros, libros y más libros,

- ¿por qué no tiene fotografías?— pregunto y él me ignora—

linda pelota— digo al ver una pelota de béisbol en su estante.

-¿No te enseñaron a no hurgar en las

cosas de los demás?- pregunta y yo me

encojo en hombros.

-Me enseñaron que siempre hay

que tratar como te traten, así que si

usted me ignora, yo hurgo en sus cosas — digo y él bufa.

-Como sea- dice y yo suspiro.

Me siento en el suelo y miro al señor Payne.

-¿Si no me va a poner un castigo por

qué me tiene aquí?- pregunto y él me

ignora por completo, bufo.

Entonces tomo mi mochila, tomo un cuaderno y una pluma,

después me recuesto en el suelo, doblo mis rodillas y comienzo a hacer

garabatos. Relamo mis labios en concentración y en cuanto escucho una alarma

sonar me exalto.

-Puede salir- el señor Payne murmura, yo guardo mis cosas y

me levanto

feliz.

Al fin. Me coloco mi mochila en el hombro y salgo casi

brincando de

felicidad, es entonces cuando veo a

Ignacio saliendo sonriente de su cubículo detrás de una chica,

frunzo el ceño. La chica simplemente agradece y se va sonriendo, relamo mis

labios al verlo y él me mira de vuelta, trago saliva.

-Señorita Welsch .- escucho como

el señor Payne me llama, volteo a verlo y me extiende algo

en su mano, frunzo el ceño y veo mi pequeña cadena en su mano- se le cayó al

salir- susurra y yo agradezco por lo bajo. La tomo y sonrío por dentro.

—¿Profesor..?.- lo llamo en un

susurro enseñándole la cadena y él, al

entender mis señas, asiente y yo tomo

mi cabello.

Entonces toma mi cadena, la pasa por mi cuello y sufre al

tratar de colocármela, pero lo logra, sonrío

— gracias- susurro y suelto mi cabello.

Comienzo a caminar hasta salir de la

escuela y es cuando recuerdo: tenía

que irme caminando, joder. Suspiro

y comienzo a caminar, adiós ir por

chocolate caliente. Sigo caminando

por alrededor de quince minutos

cuando veo un auto negro andar lento, enseguida de mi. Ruedo

los ojos.

-Sube— Dice Ignacio y yo río.

—Si, claro.

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