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Daddy romance Capítulo 20

Ignacio pov's

Diciembre 15, casi el día de hace 3 meses que estoy con mi

pequa. Sigo sin creer que sólo cumpliremos 3 meses

Miro todos los papeles que tengo en mi escritorio y bufo. No

terminaré ni siquiera para en tres días y necesito estar con Franchesca todo el día mañana.

No puedo fallarle, necesito ganarmela lo antes posible. Miro

hacia mi lado derecho y veo la caja con el regalo que le daría, sonrío al

imaginarme su linda cara de sorprendida y feliz.

Escucho como tocan la puerta dos veces.

-Pase simplemente .- digo firmando

el papel que estaba en mis manos.

Entonces una de mis secretarías se

introduce con miedo, justamente

como siempre me miraban todos mis

empleados, incluso hasta personas que jamás he visto en mi

vida.

Entonces me pongo a pensar, ¿como fue que Franchesca nunca me miro con ese miedo?

-Buenas tardes, señor Diaz .- Escucho como susurra y se

queda estática enfrente de la puerta

-¿Qué pasa?-pregunto simplemente

mirándola de reojo mientras leía los

documentos en mi mano.

-Antes que nada, el señor Horan dice

que necesita comunicarse con usted

antes de las siete de la tarde- dice y

yo asiento- y... Quería preguntarle si..

Bueno, es que... Lo qué pasa es que...

—Ve al grano- digo simplemente y ella

suspira.

—Necesito un préstamo- susurra y yo

la miro, puedo notar como me miraba

nerviosa— necesito dos mil libras-

murmura y yo bajo mis papeles y la

miro fijamente.

Sus ojos azules estaban mirando hacia abajo y su cabello

rubio tapaba una parte de su rostro. Me hacía recordar tanto a mi pequeña,

mierda

no la he visto desde ayer y ya la

extraño.

-¿Se podría saber para que es el

préstamo?- pregunto y ella muerde su

labio inferior nerviosa.

-Necesito pagar unas deudas-susurra

y yo alzo mis cejas.

—Tráeme el recibo de deudas y

podemos hacer una negociación- digo

y ella suspira cerrando sus ojos.

-No son de ese tipo de deudas-

murmura entre dientes y yo frunzo el

ceño.

-¿Entonces?

-Haré lo que me pida, señor Diaz

— murmura y yo la miro confundido

— necesito ese dinero, y a cambio le

daré lo que usted me diga- dice y hace

énfasis en la última frase, yo suspiro.

Sabía lo que trataba de decirme con eso.

-Sylvanna, creo que estás tratando de

seducir al hombre equivocado. No soy tan estúpido para caer

en esos juegos, y si en realidad no tienes una razón justa para pedir ese

dinero creo que deberías esperar cuatro semanas más y juntarlos con tu sueldo,

si es que no decido despedirte antes de que transcurra ese tiempo— digo y ella

me mira nerviosa– no es por el dinero, porque yo te lo podría dar sin tener que

dudarlo, pero si no que si no tienes razón justa para pedirlo, ¿entonces para

que demonios lo haces?— Entonces veo como la

puerta se abre de la nada y Franchesca entra sonriente a la oficina.

-Oh, lo siento.- murmura.

—¡Hey, tranquila! Puedes pasar- digo

rápidamente y ella me mira insegura,

pero cierra la puerta y camina hacia

mi, sonrío y veo como mi secretaría se

levanta.

-Gracias por atenderme, señor Diaz-

dice apenada y yo simplemente asiento.

Entonces en cuanto sale yo sonrío hacia Franchesca y ella corre hacia mi, sentándose en mi regazo

y abrazándome

-¿Por qué se veía tan enojada?-

pregunta y yo acaricio su cabello.

-Porque no pudo obtener lo que deseaba-me encojo en hombros

y ella frunce el ceño-me estaba pidiendo dos

mil libras sin siquiera darme una razón justa- digo y Franchesca

hace un puchero.

-¿Y si no quiso decirte por qué le daba

pena?- pregunta y yo frunzo el ceño.

-Si le voy a dar de mi dinero, creo que

es justo saber para que lo va a utilizar

- aclaro y ella suspira y asiente no

tan segura.- ¿no estas de acuerdo?-

pregunto y ella hace una mueca.

—Yo solo decía- murmura y la miro

directamente.

-Te extrañaba- digo y ella sonríe de

oreja a oreja, entonces la beso, puedo

sentir como ella acaricia mi cuello

con sus delicadas manos y en cuanto

acaricio sus muslos su piel se eriza.

-Estás muy frío— susurra pegando su

frente con la mía, yo le doy otro beso y

sigo acariciando sus muslos, ella parece ignorar el hecho de

que mis manos la estaban congelando y simplemente me sigue el beso.

Ella se separa lentamente de mi y sonríe. Y entonces cuando

pensaba que ella iba a recostarse de nuevo sobre mi pecho, ella jala de mi

camisa y desabotona a la fuerza uno que otro botón, yo la miro directamente

y puedo sentir como mi polla

comenzaba a ponerse jodidamente

dura, sus besos comienzan a descender a mi cuello donde

comienza a succionar de este y su mano comienza a acariciar mis muslos,

ascendiendo hasta mi bulto

donde ella comienza a masajear.

Por inercia yo abro mis piernas para sentir más el placer de

su pequeña mano tocando mi polla

- ¿te gusta, Daddy?- pregunta con su voz de niña inocente

que tanto me mataba, yo asiento y vuelvo a sentir sus besos pero esta vez

ascendiendo hasta besar de nuevo mis labios-tu me gustas a mi- dice e introduce

su lengua en mi cavidad bucal.

¿Pero que mosca le ha picado? Porque

espero que le pique todos los putos días.

Entonces siento como ella se separa de la nada y comienza a

caminar hasta la puerta.

—¿Ya te vas?- pregunto completamente confundido.

Ella ríe y niega, entonces cierra la puerta con llave y

corre hasta llegar a mi, pero en vez de sentarse encima de mi de nuevo, hace

hacia un lado mi papeleo y se sienta sobre mi escritorio con sus piernas

abiertas, dándome una vista completa hacia sus bra-

gas, trago saliva y me trato de acercar a ella pero ella me

lo impide con su pie, la miro confuso y ella comienza a negar.

—No te lo mereces.- dice y yo frunzo el ceño.

—¿Por qué?- pregunto y ella se encoge

en hombros, entonces desabotona su

camisa hasta dejarme ver su sostén.

Rojo al igual que sus bragas, trago saliva y siento mi polla

comenzar a doler

- bebé- susurro y trato de tocarla pero

ella me vuelve a separar de ella con su

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