Ignacio pov's
Diciembre 15, casi el día de hace 3 meses que estoy con mi
pequa. Sigo sin creer que sólo cumpliremos 3 meses
Miro todos los papeles que tengo en mi escritorio y bufo. No
terminaré ni siquiera para en tres días y necesito estar con Franchesca todo el día mañana.
No puedo fallarle, necesito ganarmela lo antes posible. Miro
hacia mi lado derecho y veo la caja con el regalo que le daría, sonrío al
imaginarme su linda cara de sorprendida y feliz.
Escucho como tocan la puerta dos veces.
-Pase simplemente .- digo firmando
el papel que estaba en mis manos.
Entonces una de mis secretarías se
introduce con miedo, justamente
como siempre me miraban todos mis
empleados, incluso hasta personas que jamás he visto en mi
vida.
Entonces me pongo a pensar, ¿como fue que Franchesca nunca me miro con ese miedo?
-Buenas tardes, señor Diaz .- Escucho como susurra y se
queda estática enfrente de la puerta
-¿Qué pasa?-pregunto simplemente
mirándola de reojo mientras leía los
documentos en mi mano.
-Antes que nada, el señor Horan dice
que necesita comunicarse con usted
antes de las siete de la tarde- dice y
yo asiento- y... Quería preguntarle si..
Bueno, es que... Lo qué pasa es que...
—Ve al grano- digo simplemente y ella
suspira.
—Necesito un préstamo- susurra y yo
la miro, puedo notar como me miraba
nerviosa— necesito dos mil libras-
murmura y yo bajo mis papeles y la
miro fijamente.
Sus ojos azules estaban mirando hacia abajo y su cabello
rubio tapaba una parte de su rostro. Me hacía recordar tanto a mi pequeña,
mierda
no la he visto desde ayer y ya la
extraño.
-¿Se podría saber para que es el
préstamo?- pregunto y ella muerde su
labio inferior nerviosa.
-Necesito pagar unas deudas-susurra
y yo alzo mis cejas.
—Tráeme el recibo de deudas y
podemos hacer una negociación- digo
y ella suspira cerrando sus ojos.
-No son de ese tipo de deudas-
murmura entre dientes y yo frunzo el
ceño.
-¿Entonces?
-Haré lo que me pida, señor Diaz
— murmura y yo la miro confundido
— necesito ese dinero, y a cambio le
daré lo que usted me diga- dice y hace
énfasis en la última frase, yo suspiro.
Sabía lo que trataba de decirme con eso.
-Sylvanna, creo que estás tratando de
seducir al hombre equivocado. No soy tan estúpido para caer
en esos juegos, y si en realidad no tienes una razón justa para pedir ese
dinero creo que deberías esperar cuatro semanas más y juntarlos con tu sueldo,
si es que no decido despedirte antes de que transcurra ese tiempo— digo y ella
me mira nerviosa– no es por el dinero, porque yo te lo podría dar sin tener que
dudarlo, pero si no que si no tienes razón justa para pedirlo, ¿entonces para
que demonios lo haces?— Entonces veo como la
puerta se abre de la nada y Franchesca entra sonriente a la oficina.
-Oh, lo siento.- murmura.
—¡Hey, tranquila! Puedes pasar- digo
rápidamente y ella me mira insegura,
pero cierra la puerta y camina hacia
mi, sonrío y veo como mi secretaría se
levanta.
-Gracias por atenderme, señor Diaz-
dice apenada y yo simplemente asiento.
Entonces en cuanto sale yo sonrío hacia Franchesca y ella corre hacia mi, sentándose en mi regazo
y abrazándome
-¿Por qué se veía tan enojada?-
pregunta y yo acaricio su cabello.
-Porque no pudo obtener lo que deseaba-me encojo en hombros
y ella frunce el ceño-me estaba pidiendo dos
mil libras sin siquiera darme una razón justa- digo y Franchesca
hace un puchero.
-¿Y si no quiso decirte por qué le daba
pena?- pregunta y yo frunzo el ceño.
-Si le voy a dar de mi dinero, creo que
es justo saber para que lo va a utilizar
- aclaro y ella suspira y asiente no
tan segura.- ¿no estas de acuerdo?-
pregunto y ella hace una mueca.
—Yo solo decía- murmura y la miro
directamente.
-Te extrañaba- digo y ella sonríe de
oreja a oreja, entonces la beso, puedo
sentir como ella acaricia mi cuello
con sus delicadas manos y en cuanto
acaricio sus muslos su piel se eriza.
-Estás muy frío— susurra pegando su
frente con la mía, yo le doy otro beso y
sigo acariciando sus muslos, ella parece ignorar el hecho de
que mis manos la estaban congelando y simplemente me sigue el beso.
Ella se separa lentamente de mi y sonríe. Y entonces cuando
pensaba que ella iba a recostarse de nuevo sobre mi pecho, ella jala de mi
camisa y desabotona a la fuerza uno que otro botón, yo la miro directamente
y puedo sentir como mi polla
comenzaba a ponerse jodidamente
dura, sus besos comienzan a descender a mi cuello donde
comienza a succionar de este y su mano comienza a acariciar mis muslos,
ascendiendo hasta mi bulto
donde ella comienza a masajear.
Por inercia yo abro mis piernas para sentir más el placer de
su pequeña mano tocando mi polla
- ¿te gusta, Daddy?- pregunta con su voz de niña inocente
que tanto me mataba, yo asiento y vuelvo a sentir sus besos pero esta vez
ascendiendo hasta besar de nuevo mis labios-tu me gustas a mi- dice e introduce
su lengua en mi cavidad bucal.
¿Pero que mosca le ha picado? Porque
espero que le pique todos los putos días.
Entonces siento como ella se separa de la nada y comienza a
caminar hasta la puerta.
—¿Ya te vas?- pregunto completamente confundido.
Ella ríe y niega, entonces cierra la puerta con llave y
corre hasta llegar a mi, pero en vez de sentarse encima de mi de nuevo, hace
hacia un lado mi papeleo y se sienta sobre mi escritorio con sus piernas
abiertas, dándome una vista completa hacia sus bra-
gas, trago saliva y me trato de acercar a ella pero ella me
lo impide con su pie, la miro confuso y ella comienza a negar.
—No te lo mereces.- dice y yo frunzo el ceño.
—¿Por qué?- pregunto y ella se encoge
en hombros, entonces desabotona su
camisa hasta dejarme ver su sostén.
Rojo al igual que sus bragas, trago saliva y siento mi polla
comenzar a doler
- bebé- susurro y trato de tocarla pero
ella me vuelve a separar de ella con su

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