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Daddy romance Capítulo 46

Franchesca pov's

-¿Color favorito?

—Rosado-respondo. El castaño asiente y

lo apunta en su libreta.

-¿Tipo de sangre?

-"0" negativo-respondo y él vuelve a

apuntar, suspiro y miro el reloj. Todavía falta, mierda.

-¿Alergias? - el señor Payne me

pregunta y yo bufo, me mira de reojo.

- ¿Así es como junta información

verídica sobre sus amigos? ¿Haciéndoles un cuestionario

sobre su vida?- pregunto. Él alza sus cejas, deja la libreta y la pluma en el

escritorio y me mira directamente.

-¿Cómo lo haría usted?-pregunta y yo

me encojo en hombros.

—Los invitaría a tomar un café, a caminar por el parque o un

muelle, una fiesta, ¡Que se yo!- digo simple, él se cruza de brazos.

-¿Iría conmigo a hacer alguna de esas

cosas?—pregunta, lo miro unos segundos pérdida en mis

pensamientos.

Puedo imaginarme miles de escenarios

donde Ignacio me encuentra con el

profesor Payne en cualquier lugar, y

todos terminan absolutamente mal.

Sacudo mi cabeza y niego.

-Quizás sólo una charla normal .-susurro y él suspira, miro

el reloj de nuevo.

¡Mierda pero que tiempo tan más lento!

—Bien, uhm...- trata de entablar una

conversación, pensando en lo que tenía

por decirme y en serio quiero gritarle que me deje salir de

este lugar. Suspiro.

-La señorita Louisa es linda, ¿no lo cree? – pregunto y él

abre sus ojos sorprendido — Quizás pueda llevarla a cenar o algo así, escuche

por ahí que usted le llama la atención y en realidad ella es una buena mujer-

digo y él sacude su cabeza.

—No estoy interesado, en realidad....

-¡Oh, vamos! Ella es bastante bonita

y tiene una muy buena personalidad

— comento, el profesor Payne suspira

-. Aparte son el uno para el otro, tienen

tantas cosas en común-me encojo en

hombros. Él me mira con las cejas hacia

arriba y yo asiento.

-¿Cómo cuáles?-pregunta y yo

balbuceo.

-Ambos tienen ojos cafés, son serios,

dedicados, responsables, uhm si .-digo

simple, él hace un puchero y asiente.

—Bien, de todos modos no saldré con ella – dice simple, bufo

y ruedo los ojos-¿le han dicho que es de mala educación rodar los ojos?

-Dependiendo de la situación.- asiento

con mi cabeza, él arruga su nariz

-¿En qué situación no lo es? - pregunta

confundido y yo chasqueo mi lengua.

Cuando se me van los putos ojos al cielo

porque Ignacio me está follando durísimo.

Ah, lo extraño tanto.

—No lo sé, me imagino que la situación,

varía dependiendo de la persona a la que se los ruede.- me

encojo en hombros y miro el reloj-. ¡Pero mire, que ya sali! — exclamo con

felicidad tomando mis cosas. El profesor Payne suspira y mira el reloj en su

muñeca.- ¡hasta el lunes! Oh, y piense lo de Louisa— le guiñó el ojo y salgo

corriendo hasta la entrada.

Salgo de la escuela y miro hacia mis lados tratando de

encontrarlo.

—¡Pero miren que belleza!- Ignacio

exclama, lo miro.

Estaba ahí frente a mi con su traje elegante, su sombrero y

sus lentes de sol puestos. Se ve tan caliente demonios. Comienzo a correr de

nuevo

hacia él y brinco hasta enredar mis

piernas en su cintura, causando que de

unos pocos pasos hacia atrás. Él ríe y yo

me dedico a besarlo, tomando su rostro

entre mis manos.

Hace casi un mes que no lo tocaba y me estaba volviendo

loquísima.

-Te extrañe tanto, Dios- sollozo y Ignacio

sonríe de oreja a oreja-. Por favor no

te vayas de nuevo nunca- entonces lo

abrazo, él me baja delicadamente al suelo y me devuelve él

abrazo.

—Yo también te extrañe, bebé- susurra

y besa mi mejilla— Vamos, que quiero

disfrutar la tarde.- bisbisea y yo asiento.

Entrelaza su mano con la mía y nos

acercamos a su auto, él abre la puerta

de copiloto en un acto de caballerismo,

agradezco por lo bajo y me introduzco. En cuanto Ignacio cierra

la puerta comienza a dar la vuelta pero se detiene y frunce el ceño, entonces

se da la vuelta y noto como su mandíbula se tensa.

El profesor Payne se hace presente

en mi campo visual, él saluda a Ignacio

formalmente, ambos intercambian unas palabras y el profesor

Payne le entrega algo a Ignacio.

Este junta sus labios en una línea firme y le dice unas

últimas palabras. Puedo notar como articula un

"yo le digo"

y camina hasta el auto. Me exalto en cuanto noto como Ignacio

azota

la puerta fuertemente.

-¿Qué pasa? - pregunto asustada.

Ignacio enciende el auto y comienza a andar a una velocidad

que me asustaba.

-Ponte el cinturón- gruñe mirándome

de reojo, arrugo mi nariz.

– Ignacio...

- ¡Que te pongas el puto cinturón!-

exclama, me exalto y hago lo que él me

pide.

No podía introducir la lengüeta en

la hebilla por mis nervios, maldigo por lo bajo y en cuanto

lo logro suspiro de alivio.

Miro el velocímetro.

– Ignacio vas muy rápido-susurro.

Noto como aprieta el volante con más fuerza y sus nudillos

se tornan de un color blanco

-, si no me dices qué pasa, yo....

—¡Sólo cierra la boca!- exclama, yo

trago saliva y siento mis ojos arder.

Miro por la ventana y muerdo mi mejilla interior tratando de

no derramar una sola lágrima.

¿Qué demonios pudo haber pasado con el señor Payne como para

que Ignacio

estuviese en este modo? Se veía tan feliz cuando llego y en

realidad me asusta que este de esta manera conmigo.

Él casi nunca está enojado, no conmigo.

En cuanto el auto se introduce a la

cochera de Ignacio no dudo en quitarme el cinturón de

seguridad con rapidez y salir corriendo hasta la puerta de entrada la cual abro

y subo las escaleras con rapidez.

Escucho el portazo de parte de Ignacio en

la puerta de la entrada y su voz gritar mi nombre.

Me introduzco en una habitación,

de invitados y cierro esta con llave. El

brusco sonido de Ignacio golpeando la

puerta de hace presente no más de unos segundos después de

que termino mis actos. Sollozo.

— ¡Franchesca abre la

puta puerta!- exclama.

Siento mi cuerpo temblar, no por miedo

a Ignacio, si no por miedo a pelear con él.

No quiero pelear con él, no me gusta

— juro que si no abres la puta puerta voy a tirarla- gruñe.

Camino hasta la cama y me siento en esta

- ¡Abre la puta puerta, por las mil putas, Franchesca !

—No hasta que te calmes- exclamo de

vuelta y sus golpes se hacen más duros.

-¡Estoy calmado, ahora abre la puta

puerta!- grita.

—¡Estas cabreado!- chillo y escucho un

golpe fuertísimo y la madera quebrarse

un poco, sollozo-¡estas tan cabreado

como para querer tirar una puerta de la que tienes una puta

llave! ¡Esta es tu puta, casa, Ignacio!.- exclamo enojada.

Entonces los golpes paran y un silencio incómodo se hace

presente. Noto como la perilla gira, unos segundos después entra Ignacio con

una mueca de vergüenza en su rostro.

Ruedo los ojos y me recuesto en la cama.

-Bebé... — él me llama, yo simplemente

abrazo una almohada y sollozo.- Necesitamos hablar. Yo... Yo

lo siento tanto..-susurra, lo miro unos segundos y niego.

—No, Ignacio- gruño.- No puedes hacer

un maldito berrinche así de la nada, no

tienes diez años-me quejo. Él mira el

suelo con una mueca de vergüenza y

enojo—. No se que cojones te causo tanto enojo, pero se que

tu reacción no fue la correcta— digo. Sus ojos miran los míos ysiento un

escalofrío recorrer mi espina dorsal—. Necesitas tener más autocontrol –

susurro.

Ignacio desvía su mirada hacia su derecha y tensa su

mandíbula con fuerza.

—No puedo-susurra, bufo.

-Tonterías.

—No puedo-repite elevando su voz un

poco más—, no cuando se trata de ti. No

cuando has estado viendo al profesor Payne por un mes

mientras yo no estaba aquí y no me dijiste una mierda.- Escupe.- Y mucho menos

cuando él tiene tu puto anillo— gruñe.

Frunzo el ceño y miro mis manos, mi anillo no estaba. Ignacio

me lo entrega de mala gana, agradezco por lo bajo y me lo coloco. Ignacio se

sienta en la orilla de la cama mirando hacia un punto fijo y pasando sus manos

por sus muslos.

Sonrío acercándome a él.

—Eres un novio muy celoso.- Susurro

pasando mis manos por sus hombros,

Ignacio suspira y me mira de reojo.

—Lo sé, y tu lo sabes, ¿por qué demonios me haces estas

cosas?- murmura, río por 'lo bajo y me siento detrás de él, pasando mis piernas

por su cintura, mis brazos por su pecho y recargando mi mejilla en su espalda.

Ignacio acaricia mis piernas y suspira

- . Lo siento, me volví loco, de sólo pensar en que ese hijo

de puta haya siquiera pensado en tocarte yo...Mierda.

-La razón por la que lo he visto es porque tengo detención,

pero jamás ha intentado nada indebido conmigo.-me encojo en hombros—. Es sólo

un profesor más.

—Yo era sólo un profesor más- dice.

Me asomo un poco a mi derecha juntando mi mirada con la de Ignacio

—Pero tu eres caliente como el infierno- me encojo en

hombros, Ignacio suelta una pequeña risa y se separa de mi, dándose la vuelta y

mirándome fijamente.

Se coloca de cuclillas frente a mi y toma mi manos entre las

suyas.

—Yo... Yo pensé mucho estando en Nueva York— susurra, alzo

mis cejas.

-¿Sobre qué?- pregunto y Ignacio

suspira.

—Nosotros-admite, arrugo mi nariz.

—¿Vas a terminar conmigo?- suelto y

Ignacio me mira asustado.

-¡Ni de puta!- exclama, suspiro aliviada

— En realidad era todo lo contrario-

murmura un poco avergonzado, tomo mi rostro entre mis manos

y entrelazamos nuestras miradas.

—¿Entonces?— pregunto.

Ignacio se acerca a mi y me besa. Su beso era lento y

romántico, suspiro en cuanto siento sus besos bajar por mi cuello hasta mi

clavícula. Me ayuda a recostarme en la cama y a deshacerme de mi uniforme

escolar.

Sus húmedos labios besan el espacio entre mis senos, bajando

hasta mi abdomen. Muerdo mi labio inferior en cuanto siento su beso sobre mis

bragas. Lo miro y él hace lo mismo.

Entonces él se deshace de su camisa y se coloca entre mis piernas,

besando mi vientre numerosas veces.

-Quiero un bebé- pronuncia y siento mi

cuerpo tensarse.

-¿Qué?- pregunto confundidaIgnacio abre mis piernas y comienza a bajar mis

bragas.- Ignacio, ¿qué dijiste? - pregunto y él simplemente acaricia mi parte,

muerdo mi labio inferior.

-Dije que quiero un bebé- dice antes de

introducir un dedo en mi, gimo y lo miro - quiero que

tengamos un bebé.

-Estas loco-chillo en cuanto su lengua

hace contacto con mi punto G.

Introduce un segundo dedo en mi, tomo su cabello entre mis

manos y empujó su rostro más profundo. Sollozo de placer y cierro mis ojos

- Oh... santo cielo-gimo.

Entonces un tercer dedo se introduce en mi y Ignacio muerde

delicadamente mi clítoris, suelto un grito ahogado y encorvó mi espalda.

Ignacio mete y saca sus dedos de mi con rapidez causando un

remolino de sensaciones dentro de mi.

-Oh, Daddy.- gimo y escucho a Ignacio

gruñir.

Él deja de lamer mi coño y se dedica a embestirme con sus

dedos de una manera bastante salvaje.

-¿Te gusta pequeña? ¿Te gustan los

dedos de Daddy?- me pregunta, sollozo y asiento— Vamos,

amor. Grita, dile a Daddy cuanto te gustan- murmura con su voz enronquecida.

Gimo.

— Daddy.- sollozo—, me encantan tus

dedos, Daddu- gimo y siento mi cuerpo

tensarse, Jusin acelera sus movimientos

y mi cuerpo comienza a temblar

- ¡Mierda!- chillo.

Encorvó mi espalda, mi cuerpo tiembla y ruedo mis ojos.

Siento un líquido salir de mi parte íntima y no es hasta que este deja de salir

que mi cuerpo vuelve a la normalidad.

Miro a Ignacio noto una sonrisa de orgullo en su rostro.

Siento mis mejillas sonrojarse de pena y Ignacio se coloca sobre mi, besando

ambas de mis

mejillas.

—¿Y?-me pregunta. Jadeo.

-Estuvo increíble-susurro y Ignacio

sonríe aún más orgulloso.

-Enserio quiero tener un bebé-admite,

trago saliva.

—No tendré un bebé a los 17 años.- digo

asustada y Ignacio bufa.

-¿Ni siquiera por tu novio de 26 años que se vuelve cada vez

más viejo?

— pregunta haciendo un puchero. Sonrío tomando su rostro

entre mis

manos y acariciando sus mejillas.

—Ignacio — lo regaño y él hace un mohín con sus labios.

-El tiempo se me está pasando— canturrea, río y lo beso.

-Oh, vamos,

podemos casarnos si ese es tu problema- se encoge en hombros

y yo trago saliva.

- Ignacio....

-Vale, me callo-gruñe separándose de

mi y bajando sus pantalones, muerdo mi labio inferior en

cuanto baja sus bóxers- yo no voy a usar condón a partir de hoy- niega, ruedo

los ojos.

–Uso la pastilla-contraatacó y él hace

un mohín con sus labios.

-Te follare mucho para que haya menos

posibilidad de que funcione- bromea

sacándome la lengua, río y entonces se

introduce en mi. Gimo—. Voy a tener a ese bebé— dice y comienza

a embestirme, jadeo, gimo y sollozo mientras sale y se introduce dentro de mi.

Palabras sucias salen de la boca de Ignacio y eso me volvía

completamente

loca, su vocabulario, su tacto, la manera

en que me embestia, todo.

—D....Da..Daddy- sollozo y él gruñe en respuesta.

Ignacio acaricia mi clítoris con sus dedos

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