Franchesca pov's
-¿Color favorito?
—Rosado-respondo. El castaño asiente y
lo apunta en su libreta.
-¿Tipo de sangre?
-"0" negativo-respondo y él vuelve a
apuntar, suspiro y miro el reloj. Todavía falta, mierda.
-¿Alergias? - el señor Payne me
pregunta y yo bufo, me mira de reojo.
- ¿Así es como junta información
verídica sobre sus amigos? ¿Haciéndoles un cuestionario
sobre su vida?- pregunto. Él alza sus cejas, deja la libreta y la pluma en el
escritorio y me mira directamente.
-¿Cómo lo haría usted?-pregunta y yo
me encojo en hombros.
—Los invitaría a tomar un café, a caminar por el parque o un
muelle, una fiesta, ¡Que se yo!- digo simple, él se cruza de brazos.
-¿Iría conmigo a hacer alguna de esas
cosas?—pregunta, lo miro unos segundos pérdida en mis
pensamientos.
Puedo imaginarme miles de escenarios
donde Ignacio me encuentra con el
profesor Payne en cualquier lugar, y
todos terminan absolutamente mal.
Sacudo mi cabeza y niego.
-Quizás sólo una charla normal .-susurro y él suspira, miro
el reloj de nuevo.
¡Mierda pero que tiempo tan más lento!
—Bien, uhm...- trata de entablar una
conversación, pensando en lo que tenía
por decirme y en serio quiero gritarle que me deje salir de
este lugar. Suspiro.
-La señorita Louisa es linda, ¿no lo cree? – pregunto y él
abre sus ojos sorprendido — Quizás pueda llevarla a cenar o algo así, escuche
por ahí que usted le llama la atención y en realidad ella es una buena mujer-
digo y él sacude su cabeza.
—No estoy interesado, en realidad....
-¡Oh, vamos! Ella es bastante bonita
y tiene una muy buena personalidad
— comento, el profesor Payne suspira
-. Aparte son el uno para el otro, tienen
tantas cosas en común-me encojo en
hombros. Él me mira con las cejas hacia
arriba y yo asiento.
-¿Cómo cuáles?-pregunta y yo
balbuceo.
-Ambos tienen ojos cafés, son serios,
dedicados, responsables, uhm si .-digo
simple, él hace un puchero y asiente.
—Bien, de todos modos no saldré con ella – dice simple, bufo
y ruedo los ojos-¿le han dicho que es de mala educación rodar los ojos?
-Dependiendo de la situación.- asiento
con mi cabeza, él arruga su nariz
-¿En qué situación no lo es? - pregunta
confundido y yo chasqueo mi lengua.
Cuando se me van los putos ojos al cielo
porque Ignacio me está follando durísimo.
Ah, lo extraño tanto.
—No lo sé, me imagino que la situación,
varía dependiendo de la persona a la que se los ruede.- me
encojo en hombros y miro el reloj-. ¡Pero mire, que ya sali! — exclamo con
felicidad tomando mis cosas. El profesor Payne suspira y mira el reloj en su
muñeca.- ¡hasta el lunes! Oh, y piense lo de Louisa— le guiñó el ojo y salgo
corriendo hasta la entrada.
Salgo de la escuela y miro hacia mis lados tratando de
encontrarlo.
—¡Pero miren que belleza!- Ignacio
exclama, lo miro.
Estaba ahí frente a mi con su traje elegante, su sombrero y
sus lentes de sol puestos. Se ve tan caliente demonios. Comienzo a correr de
nuevo
hacia él y brinco hasta enredar mis
piernas en su cintura, causando que de
unos pocos pasos hacia atrás. Él ríe y yo
me dedico a besarlo, tomando su rostro
entre mis manos.
Hace casi un mes que no lo tocaba y me estaba volviendo
loquísima.
-Te extrañe tanto, Dios- sollozo y Ignacio
sonríe de oreja a oreja-. Por favor no
te vayas de nuevo nunca- entonces lo
abrazo, él me baja delicadamente al suelo y me devuelve él
abrazo.
—Yo también te extrañe, bebé- susurra
y besa mi mejilla— Vamos, que quiero
disfrutar la tarde.- bisbisea y yo asiento.
Entrelaza su mano con la mía y nos
acercamos a su auto, él abre la puerta
de copiloto en un acto de caballerismo,
agradezco por lo bajo y me introduzco. En cuanto Ignacio cierra
la puerta comienza a dar la vuelta pero se detiene y frunce el ceño, entonces
se da la vuelta y noto como su mandíbula se tensa.
El profesor Payne se hace presente
en mi campo visual, él saluda a Ignacio
formalmente, ambos intercambian unas palabras y el profesor
Payne le entrega algo a Ignacio.
Este junta sus labios en una línea firme y le dice unas
últimas palabras. Puedo notar como articula un
"yo le digo"
y camina hasta el auto. Me exalto en cuanto noto como Ignacio
azota
la puerta fuertemente.
-¿Qué pasa? - pregunto asustada.
Ignacio enciende el auto y comienza a andar a una velocidad
que me asustaba.
-Ponte el cinturón- gruñe mirándome
de reojo, arrugo mi nariz.
– Ignacio...
- ¡Que te pongas el puto cinturón!-
exclama, me exalto y hago lo que él me
pide.
No podía introducir la lengüeta en
la hebilla por mis nervios, maldigo por lo bajo y en cuanto
lo logro suspiro de alivio.
Miro el velocímetro.
– Ignacio vas muy rápido-susurro.
Noto como aprieta el volante con más fuerza y sus nudillos
se tornan de un color blanco
-, si no me dices qué pasa, yo....
—¡Sólo cierra la boca!- exclama, yo
trago saliva y siento mis ojos arder.
Miro por la ventana y muerdo mi mejilla interior tratando de
no derramar una sola lágrima.
¿Qué demonios pudo haber pasado con el señor Payne como para
que Ignacio
estuviese en este modo? Se veía tan feliz cuando llego y en
realidad me asusta que este de esta manera conmigo.
Él casi nunca está enojado, no conmigo.
En cuanto el auto se introduce a la
cochera de Ignacio no dudo en quitarme el cinturón de
seguridad con rapidez y salir corriendo hasta la puerta de entrada la cual abro
y subo las escaleras con rapidez.
Escucho el portazo de parte de Ignacio en
la puerta de la entrada y su voz gritar mi nombre.
Me introduzco en una habitación,
de invitados y cierro esta con llave. El
brusco sonido de Ignacio golpeando la
puerta de hace presente no más de unos segundos después de
que termino mis actos. Sollozo.
— ¡Franchesca abre la
puta puerta!- exclama.
Siento mi cuerpo temblar, no por miedo
a Ignacio, si no por miedo a pelear con él.
No quiero pelear con él, no me gusta
— juro que si no abres la puta puerta voy a tirarla- gruñe.
Camino hasta la cama y me siento en esta
- ¡Abre la puta puerta, por las mil putas, Franchesca !
—No hasta que te calmes- exclamo de
vuelta y sus golpes se hacen más duros.
-¡Estoy calmado, ahora abre la puta
puerta!- grita.
—¡Estas cabreado!- chillo y escucho un
golpe fuertísimo y la madera quebrarse
un poco, sollozo-¡estas tan cabreado
como para querer tirar una puerta de la que tienes una puta
llave! ¡Esta es tu puta, casa, Ignacio!.- exclamo enojada.
Entonces los golpes paran y un silencio incómodo se hace
presente. Noto como la perilla gira, unos segundos después entra Ignacio con
una mueca de vergüenza en su rostro.
Ruedo los ojos y me recuesto en la cama.
-Bebé... — él me llama, yo simplemente
abrazo una almohada y sollozo.- Necesitamos hablar. Yo... Yo
lo siento tanto..-susurra, lo miro unos segundos y niego.
—No, Ignacio- gruño.- No puedes hacer
un maldito berrinche así de la nada, no
tienes diez años-me quejo. Él mira el
suelo con una mueca de vergüenza y
enojo—. No se que cojones te causo tanto enojo, pero se que
tu reacción no fue la correcta— digo. Sus ojos miran los míos ysiento un
escalofrío recorrer mi espina dorsal—. Necesitas tener más autocontrol –
susurro.
Ignacio desvía su mirada hacia su derecha y tensa su
mandíbula con fuerza.
—No puedo-susurra, bufo.
-Tonterías.
—No puedo-repite elevando su voz un
poco más—, no cuando se trata de ti. No
cuando has estado viendo al profesor Payne por un mes
mientras yo no estaba aquí y no me dijiste una mierda.- Escupe.- Y mucho menos
cuando él tiene tu puto anillo— gruñe.
Frunzo el ceño y miro mis manos, mi anillo no estaba. Ignacio
me lo entrega de mala gana, agradezco por lo bajo y me lo coloco. Ignacio se
sienta en la orilla de la cama mirando hacia un punto fijo y pasando sus manos
por sus muslos.
Sonrío acercándome a él.
—Eres un novio muy celoso.- Susurro
pasando mis manos por sus hombros,
Ignacio suspira y me mira de reojo.
—Lo sé, y tu lo sabes, ¿por qué demonios me haces estas
cosas?- murmura, río por 'lo bajo y me siento detrás de él, pasando mis piernas
por su cintura, mis brazos por su pecho y recargando mi mejilla en su espalda.
Ignacio acaricia mis piernas y suspira
- . Lo siento, me volví loco, de sólo pensar en que ese hijo
de puta haya siquiera pensado en tocarte yo...Mierda.
-La razón por la que lo he visto es porque tengo detención,
pero jamás ha intentado nada indebido conmigo.-me encojo en hombros—. Es sólo
un profesor más.
—Yo era sólo un profesor más- dice.
Me asomo un poco a mi derecha juntando mi mirada con la de Ignacio
—Pero tu eres caliente como el infierno- me encojo en
hombros, Ignacio suelta una pequeña risa y se separa de mi, dándose la vuelta y
mirándome fijamente.
Se coloca de cuclillas frente a mi y toma mi manos entre las
suyas.
—Yo... Yo pensé mucho estando en Nueva York— susurra, alzo
mis cejas.
-¿Sobre qué?- pregunto y Ignacio
suspira.
—Nosotros-admite, arrugo mi nariz.
—¿Vas a terminar conmigo?- suelto y
Ignacio me mira asustado.
-¡Ni de puta!- exclama, suspiro aliviada
— En realidad era todo lo contrario-
murmura un poco avergonzado, tomo mi rostro entre mis manos
y entrelazamos nuestras miradas.
—¿Entonces?— pregunto.
Ignacio se acerca a mi y me besa. Su beso era lento y
romántico, suspiro en cuanto siento sus besos bajar por mi cuello hasta mi
clavícula. Me ayuda a recostarme en la cama y a deshacerme de mi uniforme
escolar.
Sus húmedos labios besan el espacio entre mis senos, bajando
hasta mi abdomen. Muerdo mi labio inferior en cuanto siento su beso sobre mis
bragas. Lo miro y él hace lo mismo.
Entonces él se deshace de su camisa y se coloca entre mis piernas,
besando mi vientre numerosas veces.
-Quiero un bebé- pronuncia y siento mi
cuerpo tensarse.
-¿Qué?- pregunto confundidaIgnacio abre mis piernas y comienza a bajar mis
bragas.- Ignacio, ¿qué dijiste? - pregunto y él simplemente acaricia mi parte,
muerdo mi labio inferior.
-Dije que quiero un bebé- dice antes de
introducir un dedo en mi, gimo y lo miro - quiero que
tengamos un bebé.
-Estas loco-chillo en cuanto su lengua
hace contacto con mi punto G.
Introduce un segundo dedo en mi, tomo su cabello entre mis
manos y empujó su rostro más profundo. Sollozo de placer y cierro mis ojos
- Oh... santo cielo-gimo.
Entonces un tercer dedo se introduce en mi y Ignacio muerde
delicadamente mi clítoris, suelto un grito ahogado y encorvó mi espalda.
Ignacio mete y saca sus dedos de mi con rapidez causando un
remolino de sensaciones dentro de mi.
-Oh, Daddy.- gimo y escucho a Ignacio
gruñir.
Él deja de lamer mi coño y se dedica a embestirme con sus
dedos de una manera bastante salvaje.
-¿Te gusta pequeña? ¿Te gustan los
dedos de Daddy?- me pregunta, sollozo y asiento— Vamos,
amor. Grita, dile a Daddy cuanto te gustan- murmura con su voz enronquecida.
Gimo.
— Daddy.- sollozo—, me encantan tus
dedos, Daddu- gimo y siento mi cuerpo
tensarse, Jusin acelera sus movimientos
y mi cuerpo comienza a temblar
- ¡Mierda!- chillo.
Encorvó mi espalda, mi cuerpo tiembla y ruedo mis ojos.
Siento un líquido salir de mi parte íntima y no es hasta que este deja de salir
que mi cuerpo vuelve a la normalidad.
Miro a Ignacio noto una sonrisa de orgullo en su rostro.
Siento mis mejillas sonrojarse de pena y Ignacio se coloca sobre mi, besando
ambas de mis
mejillas.
—¿Y?-me pregunta. Jadeo.
-Estuvo increíble-susurro y Ignacio
sonríe aún más orgulloso.
-Enserio quiero tener un bebé-admite,
trago saliva.
—No tendré un bebé a los 17 años.- digo
asustada y Ignacio bufa.
-¿Ni siquiera por tu novio de 26 años que se vuelve cada vez
más viejo?
— pregunta haciendo un puchero. Sonrío tomando su rostro
entre mis
manos y acariciando sus mejillas.
—Ignacio — lo regaño y él hace un mohín con sus labios.
-El tiempo se me está pasando— canturrea, río y lo beso.
-Oh, vamos,
podemos casarnos si ese es tu problema- se encoge en hombros
y yo trago saliva.
- Ignacio....
-Vale, me callo-gruñe separándose de
mi y bajando sus pantalones, muerdo mi labio inferior en
cuanto baja sus bóxers- yo no voy a usar condón a partir de hoy- niega, ruedo
los ojos.
–Uso la pastilla-contraatacó y él hace
un mohín con sus labios.
-Te follare mucho para que haya menos
posibilidad de que funcione- bromea
sacándome la lengua, río y entonces se
introduce en mi. Gimo—. Voy a tener a ese bebé— dice y comienza
a embestirme, jadeo, gimo y sollozo mientras sale y se introduce dentro de mi.
Palabras sucias salen de la boca de Ignacio y eso me volvía
completamente
loca, su vocabulario, su tacto, la manera
en que me embestia, todo.
—D....Da..Daddy- sollozo y él gruñe en respuesta.
Ignacio acaricia mi clítoris con sus dedos

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