SEGUNDA TEMPORADA
CAPÍTULO 8
Ignacio pov's
***FlashBack***
Sus manos acariciando mi piel, sus uñas se aferrándose a mis
hombros y el sonido de sus gemidos salir de su boca. La manera en que sus ojos
cafes me miraban, causandome miles de emociones. Su caliente piel chocando
contra la mia, sus cabello castaño despeinado y sus costillas marcadas cada vez
que respiraba. Amaba cada pequeña parte de ella, de eso estaba seguro.
-Se mi novia.- susurré, pero sabía que
ella no me respondería.
Acaricié su mejilla y la admiré. Sus ojos estaban cerrados y
sus labios entreabiertos mientras su pecho
subía y bajaba de la manera más angelical que jamás había
presenciado. Me odiaba a mi mismo por ser tan cobarde, ¿por qué carajos
simplemente no podía decirselo?
Eran sólo tres palabras, nada la fuera de lo normal, quiero
que seas mía. Todo el tiempo- bisbisé y descendiendo mi tacto por sus brazos.
Cada vez que la veía me daban unas
inmensas ganas de besarla, abrazarla,
hacerla mía. Porque eso es justamente lo que quería, quería
que ella fuera mía; no por una noche, ni por un día, sino para toda la vida.
***Fin FlashBack*
- Ignacio- la voz de Gemma me saca de
mis pensamientos, sacudo mi cabeza y la miro—. Te fuiste,
¿está todo bien?- me pregunta, asiento y miro los papeles que estaban frente a
mi.
-Si...-respondo simplemente, suspiro y
la miro.
-Y... ¿cómo está Franchesca ?— me pregunta,
cierro mis ojos y dejo la pluma que estaba en mi mano en el
escritorio.
-Ella está... bien- simplemente respondo, abro mis ojos para
encontrarme con una Gemma confundida.
-Hay algo que no me estás diciendo-
dice insegura, por favor dime que no le
hiciste nada malo por que te juro que voy a matarte— gruñe,
chasqueo mi lengua.- Ignacio...
—No es tu problema, ¿vale?- digo a la
defensiva, Gemma alza sus cejas.
-¿No es mi problema?- dice incrédula
— ¡Ignacio, por fin te habías conseguido
a alguien que en realidad te amaba!.-
exclama, paso mis manos por mi rostro
— Por supuesto que es mi problema, tu
no puedes con tus problemas solo, ahora dime, ¿Qué mierdas
paso?- me pregunta, suspiro y la miro por unos segundos.
Entonces decido contarle lo qué pasó y juro que jamás había
visto su boca tan abierta.
-La última vez que la vi fue hace dos
semanas, yo estaba ebrio pero recuerdo
absolutamente todo.- murmuro. -Ella
me dijo que me amaba y me prometió
que no se iría de nuevo, pero al día
siguiente cuando desperté me dijo que
no podíamos vernos hasta que la bebé
naciera-tenso mi mandíbula y tomo la
pequeña fotografía que tenía pegada en
mi computadora. Franchesca , mi pequeña.
¿Por qué simplemente no puedo
olvidarla? ¿Por qué carajos duele tanto
ver su fotografía? Aún me imagino su
rostro rojo y húmedo de lágrimas cuando se enteró que Grace
estaba embarazada.
Recuerdo su cara de dolor, la manera en que me hablaba, se
que ella me odia pero no es capaz de decírmelo a la cara.
-Son tres semanas más, Ignacio-Gemma
dice, sonrío de lado.
—¿Y si la bebé termina siendo mía?-
pregunto y ella chasquea su lengua.
-¿Te la cogiste?
—No.
-Entonces no tienes nada que temer
— se encoge en hombros, restándole
importancia. Suspiro.
-Tu y yo sabemos a lo que Grace puede
llegar por el simple hecho de que yo esté con ella- gruño,
ella asiente.
-Lo sé.- suspira, junto mis labios en
una línea firme y acaricio la fotografía
de Franchesca .
Ella se encontraba recostada sobre mi cama, con aquella
blusa que un día usó de pijama para dormir conmigo, su cabello estaba esparcido
y lucía tan hermosa. Recuerdo el momento
perfectamente, recuerdo como yo la veía con pura lujuria
pero no intentaba nada con ella aún, no me atrevía a dar el paso, no podía.
También recuerdo como no nos teníamos confianza y como yo
intentaba ganarme la suya, como le preguntaba sobre su familia, sus cosas
preferidas, entre otras cosas que en aquel entonces me parecían estupideces.
Como han cambiado las cosas en un año
- pero voy a ayudarte. Voy a arreglarlo todo, Ignacio.-
Gemma dice, alzo mi mirada hacia ella y alzo mis cejas.
—¿Cómo piensas hacerlo?- pregunto y
ella suspira.
-Tengo algo en mente. No es bonito,
pero va a funcionar- ella dice segura,
frunzo el ceño.- Franchesca va a volver contigo y Grace no se volverá a
meter en tu vida. Eso te lo aseguro. No voy a dejar que esa hija de puta vuelva
a arruinarte la vida, no voy a permitirlo de nuevo, Ignacio.
Franchesca pov's
Cuatro meses antes....
Termino de colocarme mis arracadas y
me miro al espejo. Doy un giro de noventa grados para poder
ver la manera en que me lucía el vestido desde mi costado derecho, hago una
mueca y suspiro.
-Amor, ¿estás lista?- la voz de Ricardo
se hace presente detrás de la puerta, me
miro una vez más y noto como casi olvido colocarme algo
sobre los labios.
-¡Un segundo!- exclamo, camino hasta
mi baño donde tomo simplemente un
gloss de un color durazno el cual no
hacía gran cambio sobre el color de
mis labios, me lo coloco y chasqueo mis
labios.
Alzo mi cabeza y me coloco un poco de perfume sobre mi
cuello, mis muñecas y un poco por alrededor de mi cuerpo.
Entonces camino hacia la puerta la cual abro, la anatomía de
Ricardo estaba contraria a la mía, lo único que podía ver era su parte trasera
bien vestida por un traje color negro. Este sostenía su teléfono sobre su
oreja, en cuanto doy un paso fuera de la habitación el sonido del tacón golpear
el suelo resuena causando que este se gire para verme, me da una vista rápida
de pies a cabeza y alza sus cejas.
—Llegamos en veinte .-este dice antes
de terminar su llamada—, pero ¿qué
tenemos aquí?- pregunta, toma mi
mano y me da una vuelta, río— Pero si mi princesa está más
preciosa que nunca- me halaga, sonrío de oreja a
oreja y bajo mi rostro para ocultar mis
mejillas sonrojadas.- ¿Nos vamos? — este me pregunta
ofreciéndome su
brazo, yo tomo este y ambos comenzamos a caminar hasta
introducirnos en su auto.
El camino está lleno de música de diferente tipo, gracias a
la radio que
estaba soñando. Miro por la ventana para encontrarme con el
hermoso paisaje de Florencia, suspiro y miro a Ricardo
—¿Cuándo me darás mi teléfono de
vuelta?- pregunto, este sonríe de lado y
niega.
-Cuándo tu castigo termine- dice obvio,
suspiro y recargo mi frente en la ventana del auto.
—Pero ya te he dicho que me seré buena — murmuro, Ricardo
entrelaza nuestras manos y acaricia el dorso de la mía.
-Ya veremos.- Y con eso termina nuestra conversación.
Yo sigo mirando por la ventana,
encantada por las hermosas calles que
transmitían cierta vibra del renacimiento. Todo esto me
recuerda a mi ma... a Mandy. Ella me enseñó tantas cosas sobre el renacimiento,
culturas antiguas, lenguas muertas, historias increíbles. Aún sigo sin creer lo
que esa mujer llegó a hacerme, a Ricardo a mamá
- Llegamos- mi padre dice, sacudo mi
cabeza y miro el portón de la mansión
de la cual nos encontrábamos fuera, alzo mis cejas y me
exalto un poco cuando la puerta de donde yo me encontraba sentada, se abre.
Ricardo me extiende su mano y yo la tomo, saliendo del auto.
Ambos comenzamos a caminar hasta la entrada de la gran casa y sin siquiera
preguntas, el mayor abre la puerta.
Decoraciones sumamente elegantes,
cientos de pinturas por todos lados,
estatuas de mármol, entre otras cosas
nos rodeaban que eran simplemente
impresionantes. Sigo mirando a mi
alrededor embobada por la gran cantidad de arte que me
rodea.
- ¡Ricardo! .- una voz masculina exclama, sacudo mi cabeza y
me dedico a ver al señor de tercera edad que se encuentra con sus brazos
abiertos, vestido de un traje que se podía notar a distancia que valía más que
mi seguro de vida.
Ricardo le corresponde el gesto y golpea leve y
amistosamente su espalda
-¡Tanto tempo senza vederti! - el mayor exclama
-Lo so, lo so— Ricardo asiente, hago una
mueca—. Alonzo, ella es Franchesca - este
dice al recordar mi presencia, el mayor
exclama de felicidad, se acerca a mi,
toma mi rostro entre sus manos y besa
mis mejillas.
Abro mis ojos como platos y miro a Ricardo confundida.
- Franchesca él es Alonzo, el cumpleañero-me
presenta, asiento y le dedico una pequeña sonrisa
Incómoda, mi padre pasa su mano por
mi espalda y acerca su boca a mi oído
antes de susurrar en este:-. Es viejo
acostumbrado a que le den amor, no le
quites la costumbre, sólo se amable -
suelto una pequeña risa y asiento.
-Per favore, entrate. La cena è pronta.- el mayor murmura haciéndonos
un ademán con sus manos-, voglio che passino una serata magnificar .-este
comienza a decir.
Me había acostumbrado a que la gente hablara diferentes
idiomas a mi alrededor.
Entramos a una sala donde se encuentra una mesa larguísima,
y en esta se encontraban alrededor de veinte personas más las que estaban de
pie. En cuanto entramos noto como las personas nos miran por unos segundos y
después siguen con sus asuntos, Ricardo me toma de la muñeca y me encamina
hasta llegar con uno de sus amigos.
Un hombre de cabello rubio, ojos grises, bastante alto y de
cuerpo tonificado se hace presente en mi campo de vision.
– Tanto tiempo.- este murmura. dandole pequeños golpes
en la espalda a mi padre.
-Lo sé, he estado ausente un tiempo pero es que mi vida se
ha llenado de sorpresas — Ricardo responde encogiéndose en hombros.
El hombre me mira y me hecha un vistazo rápido de pies a
cabeza, me
remuevo incómoda. No me gusta que me miren de esa manera, no
si no son... Él
-¿Y quién eres tu?- me pregunta
estirando su mano, la cual tomo por
cortesía.
- Franchesca -
susurro, este alza sus cejas.
- ¿Franchesca ..?
- Franchesca Welsch-
digo y este frunce
levemente el ceño, le dedica una mirada confusa a Ricardo y
este relame sus labios.
- Como te digo, mi vida se ha llenado
de sorpresas- este dice antes de que un
sonido de lo que parecía ser un metal
golpeando levemente un vidrio llama
nuestra atención.
Todos comienzan a tomar asiento asi que mi padre y yo
imitamos esta acción. En cuanto nos sentamos algunos meseros nos sirven, vino y
un pequeño platillo de entrada.
-La comida del señor Alonzo es la mejor, siempre contrata a
los mejores chefs de Italia para sus fiestas-escucho la voz del hombre con el
que Ricardo estaba hablando hace unos minutos, —. Tienes un lindo nombre, por
cierto- susurra, ¿me está hablando a mi? Giro mi rostro con lentitud hasta
encontrarme con su mirada.
—¿Me habla a mi?- pregunto
confundida, este suelta una pequeña risa.
—Si, bonita, te hablo a ti-ríe, junto mis
labios en una línea firme y agradezco por lo bajo.
Tomo la servilleta que se encontraba sobre la mesa, la
coloco en mis muslos y tomo el tenedor de ensalada.
-El tenedor de ensalada es más pequeño
que el que se utiliza para la carne y tiene dientes más
cortos. Se utiliza cuando la ensalada es servida como entrada; si la ensalada
es tu platillo principal o viene como acompañamiento de un platillo, utiliza el
tenedor de mesa- la mujer explicó
enseñándonos a todos el tenedor, suspiré y miré al hombre
ojiazul de mi lado.
-Esto es ridículo-bufé, este tomó el
tenedor de ensalada frente a él y me lo
ofreció
-Si eres una Welsch, tienes que saber a
usar los cubiertos, Franchesca . Y no hables en la mesa, es
de mala educación- me regañó, rodé mis ojos.
-Esto es aburrido-me quejé.
—Cállate y toma el tenedor de mariscos
- dijo, bufé y miré los cinco tenedores que tenía enfrente,
tomé uno al azar y se lo enseñé.
Ricardo entre abre su boca, coloca su
mano en su pecho e inhala fuertemente, 'sorprendido'
- Puerca ignorante-dijo negando su cabeza en señal de
decepción, junté mis labios tratando de ahogar mi risa pero fallé completamente
cuando un sonido salió por mi nariz al tratar de ahogar esta.
Entonces estallé en carcajadas y Ricardo me acompañó.
—¿Y... Desde cuando?- me pregunta, alzo mis cejas en señal
de duda.
Tomo un poco de la ensalada y lo introduzco a mi boca
- Ya sabes, ¿desde cuando están tu y Ricardo juntos?-
pregunta- Porque bueno, te presentas con su apellido pero no te veo el
anillo-bromea, frunzo el ceño.
-¿De qué habla?- sacudo mi cabeza
confundida y este relame sus labios.-
Ricardo y yo....
— Franchesca , no se habla en la mesa.- Ricardo me regaña en
un susurro, vuelvo mi mirada a la ensalada y termino de comerla a
regañadientes.
La sala era casi completamente silenciosa, con excepción de
algunos murmuros los cuales provenían principalmente de la gente más joven,
personas de alrededor de mi edad y de la orquesta que se encontraba en el salón
de enseguida, por lo cual no
era tan audible.
Escucho el mismo sonido que la vez pasada y noto como era un
mesero quien lo hacía, entonces las voces vuelven en bruto, ahora había
bastante
ruido
-¿Entonces?— el mismo hombre me
pregunta, lo volteo a ver-¿Ricardo y tu
son..?
—¿Por qué te interesa? - pregunto, este
alza sus cejas- No te lo pregunto de una
mala manera, simplemente me parece
bastante interesante saber porque estas
tan interesado en mi vida personal.-
aclaro, este relame sus labios, se cruza
de piernas, colocando su tobillo derecho sobre su rodilla
izquierda y recargando su 'espalda en el respaldo de la silla.
-¿Quieres la verdad?- me pregunta,
asiento y entonces en cuanto esté abre la boca para

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