SEGUNDA TEMPORADA
CAPÍTULO 9
Ignacio pov's
-Bienvenido, Señor Diaz.-mi
secretaria me recibe en cuanto entro a
mi oficina, yo simplemente decido pasar sin decir una sola
palabra.
Camino hasta llegar al elevador e introducirme en este,
puedo notar como algunos de mis empleados se encontraban en este, y no sabía el
nombre de ninguno pero todos me reciben con la misma frase que mi
secretaria utilizo para saludarme.
Yo simplemente asiento y suspiro de alivio cuando todos
salen unos segundos después, dejándome solo en el elevador.
Miro las carpetas que traía en mis manos y me causa un leve
dolor de cabeza de solo pensar en el trabajo que tenía.
No tenía espacio en mi cabeza en estos
momentos para pensar en otra cosa que
no sea en mi puto trabajo, no tenía tiempo para hacerlo. La
empresa está decayendo, los últimos contratos firmados no fueron del todo
buenos, y la culpa reside en Niall y en mi. Las ganancias han disminuido en un
porcentaje no tan importante' si, se le puede así llamar, pero lo suficiente
como para hacernos notar que estamos
haciendo las cosas mal.
Salgo del elevador y me introduzco en mi oficina para dejar
todo el papeleo sobre mi escritorio. Me siento en mi respectiva silla, me
dedico a mirar y comparar las gráficas que estaban
frente a mi, y me doy cuenta de que he
perdido la cuenta de cuántas he visto
cuando tres golpes a mi puerta me sacan, de mis
pensamientos.
Sacudo mi cabeza y miro el desastre que tenía de gráficas
antes de exclamar un:
-Adelante- y en cuanto digo esto mi
puerta se abre mostrando a un Niall serio. Alzo mis cejas-,
¿qué pasa?- pregunto, este traga saliva y comienza a caminar hasta sentarse en
las sillas frente a mi.
-La necesitamos.- este dice, frunzo
levemente mi ceño y lo miro confundido
- a Franchesca . La necesitamos.- este asegura, suspiro.
-Mierda que si-admito, este traga
saliva y pasa sus manos por su rostro
-. Niall, no podemos perder tiempo
deseando a que Franchesca venga y salve
nuestros traseros consiguiendo buenos
contratos, tenemos que trabajar-gruño.
El rubio niega y cierra sus ojos.
-No... No es sólo eso este niega.- alzo
mis cejas hacia él este bufa. - Ella te hace trabajar más
rápido, te hace que tengas una mente más abierta y que seas amable con todos
los empleados y gracias a ella la empresa había incrementado sus ganancias
bastante.- este aclara, tenso mi mandíbula-. Aparte de que la hija de puta era
buena eligiendo contratos- este dice, hago una mueca y asiento
-Pero ella no estará dispuesta a
ayudarme, así que comienza a trabajar
-digo entre dientes, Niall frunce el
ceño y me mira confundido pero decide
obedecer.
En cuanto sale de mi oficina siento mi cuerpo tomar cierto
calor de coraje. Pero decido dejarlo dentro.
Sigo releyendo contratos que se habían
hecho en el año y la mayoría me traían
recuerdos con Franchesca . Como ella leía los
papeles con su ceño y boca fruncidas,
la manera en que mordía su labio de
vez en cuando y como resaltaba lo que
creía importante. Su rostro cansado
cuando terminábamos de revisar todos
los papeles y la manera en como, por
más cansada que se mostraba, siempre
me pedía que le hiciera el amor en mi
escritorio, silla o incluso llegando a casa.
Trago saliva y tenso mi mandíbula. Y de
nuevo, la puerta es golpeada tres veces,
digo la misma palabra que anteriormente y esta vez puedo
notar como mi secretaria entraba con cara de horror a mi oficina.
-¿Qué pasa?- pregunto y ella entre abre
su boca apuntando al teléfono que tenía
en sus manos, completamente
estupefacta- Que no entiendo señas,
dime qué pasa-gruño, esta corre hasta
llegar a mi y entregarme el teléfono.
Tomo este dudoso y me lo coloco en mi
oído, ¿diga?
*Llamada Telefónica*
-¡Señor Diaz!- la voz de Lucinda
inunda mis oídos.
-¿Qué pasa Lucinda?- pregunto y
escucho gritos en el fondo.
-Oh, señor Diaz, la señorita Brown....
-¡Voy a morir!-escucho la voz de Grace
chillar.
-Tranquilícese, señorita. Ya estoy
hablando con el señor Diaz y la
ambulancia ya viene en camino.-
Lucinda dice pacientemente, siento mi
corazón acelerarse en cuanto escucho lo que la mayor había
dicho.
- ¿Ambulancia? ¿Qué está pasando ahí,
Lucinda?- pregunto confundido.
-Pásame al idiota de Ignacio, dame el puto teléfono
Lucinda-Grace gruñe, pasan unos segundos y después escucho su voz.- Tus sueños
se cumplieron, imbécil. Me estoy muriendo.
Abro mis ojos como platos y juro que mi corazón jamás había
latido tan fuerte.
De pronto siento mis manos temblar y
un escalofrío recorrer todo mi cuerpo.
El sonido de la ambulancia se hace
levemente presente en el fondo.
-¿A qué hospital han llamado?-
pregunto.
-¿Acaso interesa?- esta gruñe, y de
pronto puedo escuchar sus sollozos-
Si ella muere conmigo, todo va a ser tu
jodida culpa.
*Fin Llamada Telefónica*
Dejo el teléfono en mi escritorio y miro
hacia un punto cualquiera. No puedo
mover un solo dedo, es como si mi sub-
consciente no me estuviese permitiendo hacerlo. Me pongo a
pensar en que: aunque yo se que esa pequeña no es mía, aunque sea la razón de
mi separación con Franchesca el motivo
de mi sufrimiento en estos últimos meses.
Ella merece vivir, ella no pidió nada de esto, ella no causó
todos mis problemas. Grace y yo lo hicimos.
Tomo rápidamente las llaves de mi auto y mi teléfono,
entonces salgo rápidamente del edifico para
introducirme en mi auto.
Llamo a Lucinda y esta me dice al hospital al que se dirigen
y yo comienzo a manejar hacia este a una velocidad ilegal para encontrarme en
estas calles.
En cuanto llego al hospital me bajo del
auto y me introduzco corriendo hasta
llegar a la recepción.
-Estoy buscando a Grace Brown, mujer
embarazada; cabello negro, ojos azules
y tez blanca- digo
La señora que se encontraba frente a mi me mira con su ceño
fruncido, comienza a buscar en su computadora y de pronto escucho un chillido
conocido, de pronto una joven sale de la puerta de emergencias manchada de
sangre y habla con un hombre en bata quien en cuanto escucha el mensaje de la
chica este camina de prisa hasta la puerta.
La chica se acerca a la recepcionista y le murmura algo al
oído. Siento mi corazón acelerarse de tan solo pensar que esa sangre sea de
Grace.
-¡Señor Diaz! - escucho la voz de
Lucinda, giro mi cabeza hasta encontrarla, abriendo la
puerta de la sala de emergencias, me hace un ademán para que corra hacia ella y
hago justo eso- ¡Oh, Dios mío! Tiene que
apresurarse, la niña Grace ya va a dar a
luz- esta dice emocionada.
De pronto siento mi sangre dejar de bombear por mi cuerpo y
un gran escalofrío recorrerme por completo. Lucinda toma mi muñeca, y me jala
hasta adentrarme a esta sala
- Sabía que estaría afuera, el doctor le pidió un traje para
que pueda entrar a ver y....
-Lucinda, yo no creo poder ver eso.- la
interrumpo, la mayor alza sus cejas-. Es
simplemente... No podría soportarlo.-
murmuro, ella niega.
-Es sólo el miedo, muchacho, vamos
todo va a estar bien. Tiene que presenciar el nacimiento de
su pequeña- esta me anima y sigue jalando de mi muñeca hasta que nos adentramos
al quirófano justo donde Grace estaba
En cuanto abrimos la puerta unas enfermeras me reciben y me
entregan lo necesario: un traje quirúrgico, un gorro, unas polainas y un cubre
boca.
Me coloco todo como puedo, las enfermeras me dan unos
papeles que tengo que firmar por Grace y hago esto en cuanto me explican que no
pedimos autorización con anterioridad así que ya que la madre estaba de acuerdo
a que entrara al parto, debía firmar este papeleo.
En cuanto estoy listo por fin me concentro en Grace quien
tenía una cara de horror.
-Te odio, te odio tanto- exclama hacia
mi
Abro mis ojos como platos mientras
me dirijo a su lado y veo a las personas
a mi alrededor quienes actuaban
completamente normales. Una enfermera le pasa unas cosas al
doctor y este comienza su trabajo.
-Bien, señorita Brown. Voy a necesitar
un poco de su ayuda para hacer esto, ¿si? - el doctor
pregunta pacientemente,
miro a Grace y esta solloza pero asiente
-¿es su primer hijo?- este pregunta sin
mirarnos.
-Si- simplemente respondo. El doctor
toma otra cosa
-Genial, pues debe de saber que la
señorita está pasando por un momento
sumamente difícil y algunas palabras
positivas pueden servirle bastante.-
este comenta, Grace lloriquea.
Miro a la ojiazul quien estaba completamente roja, sus ojos
estaban llenos de lágrimas y su boca entreabierta. Paso mi mano por su
cabello y acaricio este, la chica me mira
confundida pero exaltada a la vez y yo
simplemente le dedico una sonrisa de
lado.
-Tu puedes hacerlo-murmuro, ella
traga saliva y junta sus labios en una línea firme.
-Bien, señorita Brown. Voy a necesitar
que puje con fuerza, recuerde que entre más fuerte sean sus
pujidos, ayuda a que el bebé salga más rápido.- el doctor dice.
Grace muerde su labio inferior y niega
con su cabeza.
-No quiero hacerlo-esta niega, sigo
acariciando su cabello y entrelazo mi otra mano con la suya.
-Aquí estoy, cariño-susurro.
Trato de tranquilizarla aún sabiendo que yo soy el que está
siendo consumido por el miedo.
Grace solloza
- Vamos, uno fuerte, hazlo por la pequeña- bisbiseo y esta
traga saliva.
Entonces Grace toma una gran
bocanada de aire y comienza a pujar,
llorando al final.
-Va bien, señorita, ¿puede darme otro
igual?- el doctor murmura.
Siento mi cuerpo temblar y simplemente miro a Grace.
-Ya no quiero hacerlo.- esta niega y
llora.
-Vamos, tu puedes hacerlo- la aliento y
Grace niega con su cabeza mientras llora.
-No voy a hacerlo.- esta niega de nuevo
y yo trago saliva.
-Si tu no ayudas al bebé, tendrán que
sacarlo a la fuerza y puedes hacerle daño a tu bebé. Hazlo
por ella- murmuro.
En realidad no sabía si lo que decía era
verídico, pero no me importaba. Grace
solloza y asiente. Entonces toma otra gran bocanada de aire
y vuelve a pujar. Las venas de su cuello y rostro resaltaban en su piel rojiza.
En cuanto termina de pujar, comienza a jadear.
-Ya casi, sólo un poco más, no lo suelte...
- el doctor pide y yo trago saliva.
-No pasamos este infierno para nada,
Grace. Hazlo-pido, ella vuelve a pujar
y esta vez noto como las enfermeras
comienzan a moverse por lados
diferentes trayendo incluso más cosas.
Frunzo el ceño y noto como uno de los
encargados le pasa rápidamente unas
pinzas y unas tijeras al doctor, y entonces noto como toman
a la pequeña y la llevan hacia una camila, frunzo el ceño.
- ¿Dónde está? ¿Por qué no la escucho
llorar?- Grace pregunta confundida. El
doctor toma al bebé y lo lleva hacia una
camilla, frunzo el ceño.
-¿Qué está pasando? - pregunto, nadie
responde.
El doctor seguía frente a Grace, pero de pronto cambia
lugares con uno de
los enfermeros y se gira hacia la pequeña
-¿Qué carajos pasa? ¿Por qué nadie
responde?- pregunto exaltado, el doctor
dice algo y entonces una enfermera se
gira hacia mi.
-La bebé no presenta signos de vida.-
está murmura, siento mi cuerpo tensarse y mi corazón
acelerarse-, comenzaremos el proceso de reanimación cardiopulmonar pero tienen
que estar conscientes de que no es un proceso completamente efectivo en estos
casos. Haremos todo lo que esté en nuestras manos.- esta murmura, mis manos
comienzan a temblar y
simplemente asiento, estupefacto.
Miro a Grace y esta estaba completamente seria, su mirada
estaba fija en los enfermeros.
Trago saliva y me acerco a estos.
La pequeña criatura estaba sobre la
pequeña camilla, el doctor ponía presión numerosas veces en
su pecho y en cuanto paraba un enfermero colocaba un aparato en su pequeña boca
para darle oxígeno.
Noto como su cuerpo estaba complemente blanco, incluso el
cordón. Trago saliva y de pronto siento mi cuerpo tensarse pero a la vez
debilitarse, me sentía indefenso y lleno de rabia a la vez.
Una enfermera inyecta algo en el cordón umbilical y el
enfermero sigue dándole oxígeno.
De pronto noto como la toman de sus pies y la colocan cabeza
abajo. La sacuden, le dan palmadas en su espalda y glúteos e incluso pasan sus
manos por su pequeño cuerpo, pero no responde;
lo toman de los pies y doblan sus piernas hasta que llegue a
su cabeza, pero nada. Siento la ansiedad, consumirme, de pronto siento mis ojos
comenzar a arder y mi cara tomar cierto calor. No se cuanto
tiempo ha pasado desde que comenzaron el proceso pero cada segundo me parece
eterno, entonces noto como todos se
alejan de la camilla menos el doctor,
quien puedo notar que tomaba a la
pequeña por milésima vez de los pies y la sacudía.
Siento un nudo formarse en mi garganta. Bajo la mirada y
cierro mis ojos.
Entonces escucho un pequeño llanto, abro mis ojos como

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