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Daddy romance Capítulo 60

SEGUNDA TEMPORADA

CAPÍTULO 10

Ignacio pov's

Miro a Grace una última vez y suspiro.

-No tienes porque hacer esto— murmuro, la ojiazul acaricia

el rostro de la pequeña que tiene en sus brazos y sonríe.

-Anna es bonita-esta menciona, alzo

mis cejas.

-Anna es preciosa- asiento, Grace me

entrega una mirada pícara y me sonrie

de lado. En cuestión de segundos ella me entrega a la

pequeña y suspira.

–Vámonos.

Entonces los tres subimos al auto,

encaminándonos hacia el hospital

psiquiátrico donde Grace estará por el

resto de su vida, según lo que ella dice.

Le he pedido por una semana completa que se quede, que

cuidemos de Anna entre ambos, pero se ha negado rotundamente

Después de hablar con Gemma, Anne y

Niall, he decidido aceptar su trato sin

importarme la situación entre nosotros

tres, aunque tengo que admitir que le

tengo un cariño enorme a la pequeña.

-Quiero que sea una completa perra-

esta aclara mirándola-. Quiero que sea

una calienta huevos, que folle con quien se le dé su puta

gana y que vaya de fiesta cada que quiera— Grace dice, frunzo el ceño.

-¿Quieres que sea como tu?- pregunto, la ojiazul sonríe de

oreja a oreja y yo niego con mi cabeza- Ella va a ser una niña feliz.- aseguro,

Grace rueda sus ojos y mira por la ventana.

- Franchesca va a ser

una grandiosa madre-

esta susurra, alzo mis cejas y la miro de

reojo—. Ella es como la chica perfecta, la que siempre

quisiste—bufa y después ríe silenciosamente mientras niega su

cabeza—, no sé cómo carajos no me di

cuenta antes.- Decido guardar silencio y

simplemente seguir manejando-. Sólo no dejes que esa

estúpida le rompa el corazón a Anna, porque te juro que salgo de Cygnet y voy a

su casa a matarla.- Esta gruñe, la miro confundido y niego.

-¿Por qué Franchesca rompería su corazón?

- pregunto, ella suspira y se encoge en

hombros.

-Rompió el tuyo.- dice simplemente,

suspiro.

-Es diferente.

—No mucho. Ella es como la chica

perfecta, que no comete errores, y cuando lo hace daña a

todas las personas que la aman.- Explica—. Si ella llega a hacer algo que dañe

a Anna voy a...

—No lo hará- afirmó, Grace entrecierra

sus ojos y asiente.

Sigo manejando unos, minutos hasta que nos encontramos en el

lugar deseado, suspiro y miro a Grace quien seguía viendo el rostro de la

pequeña quien la miraba a ella con sus ojos azules. Suspiro

-Estas a tiempo de arrepentirte, Grace- murmuro y ella niega

con su cabeza, besa la frente de la pequeña y susurra algo en su oído para

después sonreírle, entonces me la entrega.

Tomo a Anna entre mis brazos y salgo del auto, Grace hace lo

mismo y bufa

al ver el lugar.

-En serio no extrañaba este lugar, pero

bueno, supongo que este es mi hogar-

se encoge en hombros, se gira hacia mi y sonríe levemente—.

Adiós, Ignacio.-esta, dice, frunzo el ceño.

—Vendremos a visitarte seguido, lo

prometo— murmuro, Grace niega con

su cabeza y se acerca a mi.

Sus labios se juntan con los míos por unos segundos y

después se separa a de mi.

—No lo harán- afirma, junto mis labios

en una línea firme. Entonces Grace exhala fuertemente y

ambos caminamos hasta adentrarnos a Cygnet-. Estoy de vuelta, perras- y es

entonces cuando los guardias de seguridad la toman de sus brazos, forzándola a

tenerlos en la parte,

posterior de su cuerpo. Grace se queja pero simplemente

ríe.- Ah, yo también

los extrañé, idiotas.

Y en cuestión de segundos para que todos desaparezcan por

una puerta, frunzo el ceño confundido y entonces una señora se acerca a mi

preguntándome sobre cómo me encontraba.

Me explica que Grace ha sido una de las pacientes más

violentas y difíciles que han tenido, y que es por eso que los guardias

actuaron con tanta brusquedad. Respondo algunas

otras preguntas y me retiro.

Coloco a Anna en el asiento para bebés en el asiento trasero

y comienza a dirigirme hasta mi casa de nuevo.

Suspiro y miro de vez en cuando a la pequeña, estaba dormida

tan plácidamente que causaba que mi corazón se acelerara.

En cuanto llego a mi casa, bajo a

Anna y nos encamino a ambos hasta

mi habitación. La recuesto en su silla

mecedora eléctrica, la enciendo y decido darme un baño

rápido. Sabía que tenía que volver al trabajo, no se nada de la empresa desde

que Anna nació y no la dejé en las mejores condiciones, pero se que esta en

buenas manos.

Termino de darme el baño y me coloco mi traje para dirigirme

a la empresa, miro a la bebé de reojo y noto como seguía dormida.

-Te envidio tanto— murmuro, sonrío

de lado.

Tomo a la pequeña, cargándola

con mi brazo derecho y con el izquierdo cargo la pañalera.

Bajo las escaleras, salgo de mi casa hasta introducirme de nuevo en mi auto, no

sin antes dejar a Anna en el asiento para bebés en la parte trasera de mi auto

y comenzar a manejar hasta

llegar a la empresa donde vuelvo a tomar a la pequeña y a la

mochila para después introducirme en mi trabajo.

Mis trabajadores me miran extrañados pero me reciben con la

misma frase de siempre:

"Buenos días, señor Diaz"

Suspiro y me introduzco en el elevador,

siento como Anna se remueve un poco

sobre mi hombro pero sigue durmiendo, sonrío de lado y salgo

del elevador en cuanto llegamos a mi piso.

Me introduzco en mi oficina y cierro mis ojos fuertemente

cuando noto que había olvidado que aquí no hay una puta cuna, ni una mecedora

eléctrica, ni siquiera un porta bebés. Llamo a mi secretaria y le pido que

consiga una mecedora electrónica, pues es lo que creo más servible. Y en cuanto

cuelgo la llamada veo la anatomía de Niall

cruzar la puerta, sonrío de lado y este abre sus ojos como

platos al ver a la pequeña entre mis brazos.

—¿Esa es...?- me pregunta y antes de

que termine yo asiento-Oh Dios, déjame

verla- dice emocionado y se acerca a

nosotros, acuno a la pequeña ojiazul

con mi brazos y Niall la admira por

unos minutos, acariciando sus manitas

y su pequeño rostro. -Tenías razón, es

preciosa- murmura, asiento y suspiro.

—Lo sé.

—¿Ya le dijiste a Franchesca ?— me pregunta, lo miro y

niego- ¿por qué?

-Porque no le va a gustar lo que va a

escuchar y creo que necesito estar ebrio para decirle todo—

susurro, Niall alza sus cejas y asiente.

Junto mis labios en una línea firme y acaricio las pequeñas

manos de Anna.

-Si venías a ver cómo está la empresa,

la respuesta es: mejor que nunca-Niall

dice y yo no evito sonreír de oreja a oreja.- Cancelamos los

contratos que nos habían causado pérdida, hicimos nuevos contratos que nos han

dado

ganancias bastante significantes e incluso recibimos un

trato para abrir una nueva fábrica en Asia-Niall dice orgulloso .- Obviamente

no hemos afirmado nada porque esa es decisión tuya-dice, asiento y bufo.

—En serio no se como carajos pagarte

todo esto, Niall. Eres el mejor- murmuro, Niall me muestra

su mano en señal de que quería que parara.

-Somos hermanos, es lo que los

hermanos hacen, cuidarle la espalda

al otro- dice simple, encogiéndose en

hombros. Asiento levemente y suelto una pequeña risa.

-Voy a pagarte todo lo que has hecho por 'mi-aclaro, Niall

rueda los ojos.

-El dinero no me importa, Ignacio

Estamos bien- se encoge en hombros,

niego.

-Te lo pagaré, de una forma u otra.

Lo juro— digo simplemente, de pronto

la puerta es golpeada tres veces y en

cuanto pronuncio la palabra 'adelante',

un hombre entra cargando justo lo que le había pedido a mi

secretaria hace un

rato—, ¿cuándo se hicieron tan eficientes? — bromeo, Niall

chasquea su lengua y se encoge en hombros-Haz puesto la empresa en orden, estoy

orgulloso de ti, Niall— digo y este balbucea.

-Bueno... Yo no me daría todo el crédito

— murmura, alzo mis cejas-. He recibido una pequeña...

Bueno, una gran ayuda a decir verdad- susurra, frunzo levemente mi ceño.

—¿Alguien te ha ayudado a poner la

empresa en orden?- pregunto, Niall

asiente y chasquea su lengua- ¿Quién?

Franchesca pov's

Siento el calor recorrer mi cuerpo, el

coraje pasar por cada milímetro de mi

piel. Mi sangre estaba hirviendo y juro

que podría matarlo en este momento. El

taxista simplemente ignora mi presencia mientras maneja a la

dirección que le había indicado.

-Hemos llegado, son 25 libras

— este dice, abro mi cartera y noto como solo traía dos

billetes de cincuenta.

¡Al carajo! Tomo uno de estos y se lo entrego

-Quédese con el cambio.-digo entre

dientes y salgo del taxi.

Camino hasta la puerta de la casa tan familiar que me trae

tantos recuerdos, toco el timbre y me cruzo de brazos. Al ver que nadie

respondía decido timbrar de nuevo, y de nuevo, hasta que la puerta por fin se

abre y yo me introduzco hasta caminar a la puerta

de entrada la cual aún estaba cerrada.

Golpeó esta fuertemente y en cuanto se

abre abro mis ojos al ver su rostro.

Ignacio estaba parado frente a mi con

su pijama azul marina puesta, sus ojos

estaban hinchados, su cabello despeinado y tenía ojeras bajo

sus ojos.

Siento mi corazón acelerarse al verlo, mierda, aún tiene

este efecto en mi.

- Franchesca .- el murmura sorprendido.

Por un momento pienso en lanzarme a sus brazos, abrazarlo y

besarlo hasta que nuestras bocas se queden moradas, pero recuerdo a lo que

venía y recupero mi posición.

-¿Por qué no me dijiste?-pregunto,

Ignacio me hace una ademán para que me adentrara y cierra la

puerta- Te hice, una pregunta, Ignacio

-Baja la voz, no estoy a dos kilómetros,

amor.- bromea tomándome del codo,

me zafo de su agarre bruscamente y me

cruzo de brazos.

-Hablo en serio, Ignacio. ¿Por qué carajos

no me dijiste que Grace ya había dado a

luz? - pregunto, él suspira y pasa

su mano por su cabello.

-No estaba listo— este murmura

simplemente, alzo mis cejas.

—¿No estabas listo? - pregunto, este

asiente y yo niego con mi cabeza-¿No

estabas listo para qué? ¿Para decirme

la verdad? ¿para volverme a ver?

¿para romperme el corazón de nuevo

diciéndome que esa niña es tuya? ¿qué

si te acostaste con Grace pero que nunca me lo dijiste por

qué eres un cobarde?.- ataco, Ignacio tensa su mandíbula.

- Franchesca , tranquilizate. Estás alterada y yo...

- ¿Alterada?- pregunto incrédula—

¡Dios, Ignacio! ¡Estoy cabreada! No puedo

creer que después de todo este tiempo

que te estuve esperando, todo el tiempo

que me estuviste rogando para que

volviéramos, todo el puto tiempo que

me dijiste me amabas y que querías

estar conmigo para siempre, después de

todo este puto tiempo me sales con la

puta excusa de que no estás listo— digo

sarcástica.

-Amor...

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