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Daddy romance Capítulo 67

SEGUNDA TEMPORADA

CAPÍTULO 17

-Soy tonta- asiento. Él niega.

—No eres tonta- aclara-. Pero tienes un

bajo autoestima, el cual no pienso dejar

que siga estando presente.- canturrea y

con sus dos manos pasa todo mi cabello

hacia atrás para luego tomar mi rostro

con sus dos grandes manos.

—No tengo baja autoestima-me quejo

y hago un mohín con mis labios.

Ignacio sonríe, mostrando sus hermosos hoyuelos en sus

mejillas.

-Eres perfecta para mi.- este murmura

en una voz sumamente baja, pero justo

como para que sólo yo lo escuchara.

Relamo mis labios y miro los suyos por

microsegundos, Eres la chica más

hermosa y sexy que mis ojos hayan visto.

-Soy un saco de huesos, ni siquiera tengo senos ni trasero.-

Me quejo, él posa una mano en mi retaguardia y la otra en mi pecho

-A mi me parecen bien.- Dice encogiéndose en hombros. El

calor sube

hasta mis mejillas y yo por inercia bajo

la cabeza—. Aparte, eres muy inteligente, creativa,

bondadosa, empatica, honesta, cariñosa, talentosa...

-Basta.- murmuro cuando siento

que mis mejillas estaban a punto de

quemarse. Ignacio sonríe y jala levemente de estas.

--Créeme. Nadie es perfecto, mucho

menos yo. Pero tu eres la indicada para

mi, eso lo sé— susurra.

—¿Cómo lo sabes?— pregunto, este se

acerca más a mi. Ahora podía sentir su

caliente aliento sobre mis labios.

—Porque me aceptas con todo y mis

errores. Porque tu me haces querer ser

mejor cada día. Porque sin darte cuenta

me sacaste de un pozo de odio en el que

estaba dentro. Y porque tu, sólo tu, eres

la persona con la que quiero pasar el

resto de mis días.- Dice y juraba que mi

corazón iba a salir de mi tórax.

Ignacio junta nuestros labios en un lindo y romántico beso.

Quiero llorar tanto.

-Te amo tanto- sollozo, él se separa

confundido y después relame sus labios, como si tratara de

reprimir una risa

—Yo te amo más, mi pequeña.- este dice.

Quiero balancearme sobre él, besarlo

como Dios manda y hacer el amor ahora mismo. Pero lo más

seguro es que simplemente se ría de mi, porque:

1: estamos en un lugar con cientos de cámaras de vigilancia

2: hace un frío de mierda.

Así que simplemente hago las primeras

dos cosas y la tercera me la guardo para

cuando lleguemos a su casa. Llevamos un poco más de la

semana sin hacer el amor, creo que ambos lo extrañamos bastante.

Ambos bajamos las escaleras por segunda vez en la noche y

ahora nos dedicamos solamente en disfrutar la noche. No dejo que otra cosa pase

por mi mente más que Ignacio mis amigos, la fiesta y divertirme.

Es una noche entre trescientas sesenta y cinco. Tengo que

hacerla valer la pena.

Me dejo llevar por la música, bailando eufóricamente junto

con Ignacio Ya sea saltando o frotándonos, de cualquier manera el momento es

mágico. Y no puedo dejar pasar cuando mis amigos comienzan a bailar de la misma

manera alrededor de nosotros.

No había notado el momento en que James y Luke habían

llegado, pero en

cuanto los veo no dudo en agradecerles

su presencia.

Algunos otros chicos y chicas de la escuela aparecen y me

doy cuenta que ya eran las dos de la mañana, pero todos actuaban como si todo

apenas

acabara de empezar.

Le digo a Ignacio que tengo que ir al baño y tomo a Lizbeth

del brazo para que me acompañe a lo que ella primero se queja pero luego

simplemente asiente.

Me introduzco en una cabina, hago mis

necesidades y cuando estoy a punto de

salir escucho como la puerta es azotada,

una voz masculina hablar y lo único que puedo escuchar luego

es el sonido de dos personas besándose. Frunzo el ceño, me coloco correctamente

mis prendas y salgo del baño.

-¿Señor Payne?- pregunto estupefacta.

Este abre sus ojos más de lo normal y

miro a Lizbeth quien recarga su nuca en el espejo, pareciera

que me miraba a mi, pero podia notar su vista perdida.- Oh, carajo.

-Señorita Welschque gusto verla, feliz cumpleaños.- este

murmura nervioso,

actuando como si nada hubiese pasado.

Arrugo mi nariz y miro a Lizbeth quien se estaba acomodando

el vestido aún arriba del lavabo, esperando una reacción.

- ¿No vas a decir nada?- esta me

pregunta arrastrando sus palabras,

muerdo mi mejilla interior.

¿Qué puedo decir yo? Que no soy la mejor persona para darle

un sermón de vida a ambos sobre lo incorrecto que era que estuvieran juntos. No

podía hablarles sobre la diferencia de edad ni mucho menos de los problemas que

podría causar. No cuando yo fui la primera que tomo el riesgo y salió

victoriosa de ellos.

Aparte, el señor Payne ya ni siquiera era mi profesor.

-Gracias, es un gusto verlo a usted

también-digo simplemente, lavo mis

manos y salgo del baño.

Por supuesto que estaba enfadada, mi mejor amiga no me contó

sobre esto. Pero entiendo que puede ser difícil, lo fue para mi. Miles de

preguntas pasan por mi mente:

¿cuándo? ¿cómo? ¿dónde? Suspiro y decido dejarlas en la

parte más profunda de mi mente para volver mi concentración hacia la única

persona que me podía poner de buen humor en estos momentos.

Mi novio.

Camino hasta donde nos encontrábamos con anterioridad y me

quedo estática cuando lo veo.

Camille estaba aquí, con una copa en su

mano y la otra acariciando coquetamente el brazo de Ignacio.

Este simplemente sonreía y no se movía en lo absoluto.

Ambos parecían estar hablando

tranquilamente pero mi cuerpo no me

dejaba moverme. De pronto ella le ofrece una bebida a él, el

cual acepta sin duda alguna y yo me siento celosa.

Ella es todo lo que yo me imagino para él, pero no soporto

la idea de que este con otra chica que no sea yo. Entonces Camille jala el

brazo de Ignacio y cuando pienso que va a besarlo, ella comienza a moverse de

un lado a otro. Eso no va a funcionar, a Ignacio no le gusta bailar

Ignacio no va a...

Ignacio esta bailando. Con ella. Moviendo

su cuerpo de lado a lado. Y por más

insignificante que parezca, la escena

me rompe el corazón en añicos.

Ignacio me ha dicho tantas veces como odiaba bailar, como no

podía bailar con nadie que fuera yo. Y helo ahí, bailando con otra chica.

De pronto siento como las lágrimas

comienzan a salir de mis ojos y yo no

hago nada más que salir de ese lugar.

Necesito aire fresco, necesito estar en mi casa, necesito...

-¿Franchesca ?- una voz conocida me llama,

alzo mi cabeza y frunzo el ceño cuando

veo el rostro de Francesco frente a mi,

Con un cigarrillo en su mano y el humo

saliendo de su boca.

-¿Francesco?- confirmo su presencia

y este asiente. Me acerco a él y lo abrazo como saludo—

Pensé que volverías a Italia.- digo, este entre abre su boca.

-¿Creías que faltaría a tu súper fiesta

de tus 21 años?- me pregunta 'ofendido',

ruedo mis ojos- ¿Qué haces aquí afuera? Deberías estar

dentro con tus amigos, Ricardo, Ignacio....-este me recuerda y yo hago una

mueca.

Y justo cuando estoy a punto de decirle todo lo sucedido, la

idea más maravillosa de la noche pasa por mi

cabeza.

-¿Quieres bailar?- le pregunto, este

frunce el ceño.

-¿Contigo?- me pregunta, asiento.-

¿Ignacio no va a matarme?- me pregunta,

me encojo en hombros.

Este me mira dudoso unos segundos pero termina respondiendo

con un simple:

- De algo tengo que morir algún día.

Entonces, con una gran sonrisa en mi

rostro, entrelazo nuestras manos y lo jalo hasta la pista

cerca de donde se encontraban Ignacio y Camille, y comienzo a bailar al ritmo

de la música con Francesco. Trato de concentrarme lo más posible en el pero mi

cuerpo me ruega porque busque con la mirada a mi novio y la zorra aquella.

De pronto siento como la mano de Francesco toma la mía, para

darme una vuelta a la cual yo no me niego y al final de esta me atrae hacia él,

juntando mi pecho con el suyo. Río nerviosa y me separo levemente de él.

–Eres buen bailarín— le recuerdo y este

me guiña un ojo.

Ambos seguimos bailando hasta que la canción acaba y mi plan

parece fallar. Suspiro y en cuanto la siguiente canción empieza, pretendo

decirle a Francesco que ya estaba cansada, pero por una obra maravillosa Ignacio

aparece de la nada y toma del cuello a Francesco.

Sacudo mi cabeza y lo tomo el brazo.

-Oh, hey, Ignacio Es un gusto verte de

nuevo- este dice sarcástico. Arrugo mi

nariz y jalo el brazo de Ignacio

-Déjalo en paz— le gruño, Ignacio me

voltea a ver confundido pero obedece.

Entonces me toma a mi del codo y me jala hasta llegar

afuera. Miro rápidamente a Francesco y le articulo un "lo siento".

—¿Qué carajos te pasa?— me pregunta

seco en cuanto llegamos afuera.

—¿Qué carajos me pasa a mi?- le

pregunto de vuelta.

—¡Te vas un momento al baño y cuando

volteo estas casi follando con ese tipo que sabes que no

soporto!.- este exclama, me cruzo de brazos.

-¡No! Voy por un momento al baño y

cuando vuelvo me encuentro a mi novio bailando con otra

chica que babea por él, cuando él me ha dicho miles de veces que odia

bailar-exclamo, Ignacio hace una mueca.

—¿Te refieres a Camille?- pregunta y

yo ruedo mis ojos- ¡Ni siquiera estaba

bailando!

—¡Yo te vi!

-¡Pues viste mal!—este me exclama de

vuelta, gruño y decido caminar hacia

el estacionamiento- ¿a dónde carajos

vas?-me pregunta, encajo mis uñas en

mis brazos y lo ignoro.

Sigo caminando aunque mis pies duelan al golpear el, suelo.

Quiero ir a casa, ya no me estoy divirtiendo. Siento algunas lágrimas caer por

mi mejilla y me quiero golpear a mi misma. Hacía tanto que no lloraba ebria y

creo que lo odio más que cuando estoy sobria

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