SEGUNDA TEMPORADA
CAPÍTULO 17
-Soy tonta- asiento. Él niega.
—No eres tonta- aclara-. Pero tienes un
bajo autoestima, el cual no pienso dejar
que siga estando presente.- canturrea y
con sus dos manos pasa todo mi cabello
hacia atrás para luego tomar mi rostro
con sus dos grandes manos.
—No tengo baja autoestima-me quejo
y hago un mohín con mis labios.
Ignacio sonríe, mostrando sus hermosos hoyuelos en sus
mejillas.
-Eres perfecta para mi.- este murmura
en una voz sumamente baja, pero justo
como para que sólo yo lo escuchara.
Relamo mis labios y miro los suyos por
microsegundos, Eres la chica más
hermosa y sexy que mis ojos hayan visto.
-Soy un saco de huesos, ni siquiera tengo senos ni trasero.-
Me quejo, él posa una mano en mi retaguardia y la otra en mi pecho
-A mi me parecen bien.- Dice encogiéndose en hombros. El
calor sube
hasta mis mejillas y yo por inercia bajo
la cabeza—. Aparte, eres muy inteligente, creativa,
bondadosa, empatica, honesta, cariñosa, talentosa...
-Basta.- murmuro cuando siento
que mis mejillas estaban a punto de
quemarse. Ignacio sonríe y jala levemente de estas.
--Créeme. Nadie es perfecto, mucho
menos yo. Pero tu eres la indicada para
mi, eso lo sé— susurra.
—¿Cómo lo sabes?— pregunto, este se
acerca más a mi. Ahora podía sentir su
caliente aliento sobre mis labios.
—Porque me aceptas con todo y mis
errores. Porque tu me haces querer ser
mejor cada día. Porque sin darte cuenta
me sacaste de un pozo de odio en el que
estaba dentro. Y porque tu, sólo tu, eres
la persona con la que quiero pasar el
resto de mis días.- Dice y juraba que mi
corazón iba a salir de mi tórax.
Ignacio junta nuestros labios en un lindo y romántico beso.
Quiero llorar tanto.
-Te amo tanto- sollozo, él se separa
confundido y después relame sus labios, como si tratara de
reprimir una risa
—Yo te amo más, mi pequeña.- este dice.
Quiero balancearme sobre él, besarlo
como Dios manda y hacer el amor ahora mismo. Pero lo más
seguro es que simplemente se ría de mi, porque:
1: estamos en un lugar con cientos de cámaras de vigilancia
2: hace un frío de mierda.
Así que simplemente hago las primeras
dos cosas y la tercera me la guardo para
cuando lleguemos a su casa. Llevamos un poco más de la
semana sin hacer el amor, creo que ambos lo extrañamos bastante.
Ambos bajamos las escaleras por segunda vez en la noche y
ahora nos dedicamos solamente en disfrutar la noche. No dejo que otra cosa pase
por mi mente más que Ignacio mis amigos, la fiesta y divertirme.
Es una noche entre trescientas sesenta y cinco. Tengo que
hacerla valer la pena.
Me dejo llevar por la música, bailando eufóricamente junto
con Ignacio Ya sea saltando o frotándonos, de cualquier manera el momento es
mágico. Y no puedo dejar pasar cuando mis amigos comienzan a bailar de la misma
manera alrededor de nosotros.
No había notado el momento en que James y Luke habían
llegado, pero en
cuanto los veo no dudo en agradecerles
su presencia.
Algunos otros chicos y chicas de la escuela aparecen y me
doy cuenta que ya eran las dos de la mañana, pero todos actuaban como si todo
apenas
acabara de empezar.
Le digo a Ignacio que tengo que ir al baño y tomo a Lizbeth
del brazo para que me acompañe a lo que ella primero se queja pero luego
simplemente asiente.
Me introduzco en una cabina, hago mis
necesidades y cuando estoy a punto de
salir escucho como la puerta es azotada,
una voz masculina hablar y lo único que puedo escuchar luego
es el sonido de dos personas besándose. Frunzo el ceño, me coloco correctamente
mis prendas y salgo del baño.
-¿Señor Payne?- pregunto estupefacta.
Este abre sus ojos más de lo normal y
miro a Lizbeth quien recarga su nuca en el espejo, pareciera
que me miraba a mi, pero podia notar su vista perdida.- Oh, carajo.
-Señorita Welschque gusto verla, feliz cumpleaños.- este
murmura nervioso,
actuando como si nada hubiese pasado.
Arrugo mi nariz y miro a Lizbeth quien se estaba acomodando
el vestido aún arriba del lavabo, esperando una reacción.
- ¿No vas a decir nada?- esta me
pregunta arrastrando sus palabras,
muerdo mi mejilla interior.
¿Qué puedo decir yo? Que no soy la mejor persona para darle
un sermón de vida a ambos sobre lo incorrecto que era que estuvieran juntos. No
podía hablarles sobre la diferencia de edad ni mucho menos de los problemas que
podría causar. No cuando yo fui la primera que tomo el riesgo y salió
victoriosa de ellos.
Aparte, el señor Payne ya ni siquiera era mi profesor.
-Gracias, es un gusto verlo a usted
también-digo simplemente, lavo mis
manos y salgo del baño.
Por supuesto que estaba enfadada, mi mejor amiga no me contó
sobre esto. Pero entiendo que puede ser difícil, lo fue para mi. Miles de
preguntas pasan por mi mente:
¿cuándo? ¿cómo? ¿dónde? Suspiro y decido dejarlas en la
parte más profunda de mi mente para volver mi concentración hacia la única
persona que me podía poner de buen humor en estos momentos.
Mi novio.
Camino hasta donde nos encontrábamos con anterioridad y me
quedo estática cuando lo veo.
Camille estaba aquí, con una copa en su
mano y la otra acariciando coquetamente el brazo de Ignacio.
Este simplemente sonreía y no se movía en lo absoluto.
Ambos parecían estar hablando
tranquilamente pero mi cuerpo no me
dejaba moverme. De pronto ella le ofrece una bebida a él, el
cual acepta sin duda alguna y yo me siento celosa.
Ella es todo lo que yo me imagino para él, pero no soporto
la idea de que este con otra chica que no sea yo. Entonces Camille jala el
brazo de Ignacio y cuando pienso que va a besarlo, ella comienza a moverse de
un lado a otro. Eso no va a funcionar, a Ignacio no le gusta bailar
Ignacio no va a...
Ignacio esta bailando. Con ella. Moviendo
su cuerpo de lado a lado. Y por más
insignificante que parezca, la escena
me rompe el corazón en añicos.
Ignacio me ha dicho tantas veces como odiaba bailar, como no
podía bailar con nadie que fuera yo. Y helo ahí, bailando con otra chica.
De pronto siento como las lágrimas
comienzan a salir de mis ojos y yo no
hago nada más que salir de ese lugar.
Necesito aire fresco, necesito estar en mi casa, necesito...
-¿Franchesca ?- una voz conocida me llama,
alzo mi cabeza y frunzo el ceño cuando
veo el rostro de Francesco frente a mi,
Con un cigarrillo en su mano y el humo
saliendo de su boca.
-¿Francesco?- confirmo su presencia
y este asiente. Me acerco a él y lo abrazo como saludo—
Pensé que volverías a Italia.- digo, este entre abre su boca.
-¿Creías que faltaría a tu súper fiesta
de tus 21 años?- me pregunta 'ofendido',
ruedo mis ojos- ¿Qué haces aquí afuera? Deberías estar
dentro con tus amigos, Ricardo, Ignacio....-este me recuerda y yo hago una
mueca.
Y justo cuando estoy a punto de decirle todo lo sucedido, la
idea más maravillosa de la noche pasa por mi
cabeza.
-¿Quieres bailar?- le pregunto, este
frunce el ceño.
-¿Contigo?- me pregunta, asiento.-
¿Ignacio no va a matarme?- me pregunta,
me encojo en hombros.
Este me mira dudoso unos segundos pero termina respondiendo
con un simple:
- De algo tengo que morir algún día.
Entonces, con una gran sonrisa en mi
rostro, entrelazo nuestras manos y lo jalo hasta la pista
cerca de donde se encontraban Ignacio y Camille, y comienzo a bailar al ritmo
de la música con Francesco. Trato de concentrarme lo más posible en el pero mi
cuerpo me ruega porque busque con la mirada a mi novio y la zorra aquella.
De pronto siento como la mano de Francesco toma la mía, para
darme una vuelta a la cual yo no me niego y al final de esta me atrae hacia él,
juntando mi pecho con el suyo. Río nerviosa y me separo levemente de él.
–Eres buen bailarín— le recuerdo y este
me guiña un ojo.
Ambos seguimos bailando hasta que la canción acaba y mi plan
parece fallar. Suspiro y en cuanto la siguiente canción empieza, pretendo
decirle a Francesco que ya estaba cansada, pero por una obra maravillosa Ignacio
aparece de la nada y toma del cuello a Francesco.
Sacudo mi cabeza y lo tomo el brazo.
-Oh, hey, Ignacio Es un gusto verte de
nuevo- este dice sarcástico. Arrugo mi
nariz y jalo el brazo de Ignacio
-Déjalo en paz— le gruño, Ignacio me
voltea a ver confundido pero obedece.
Entonces me toma a mi del codo y me jala hasta llegar
afuera. Miro rápidamente a Francesco y le articulo un "lo siento".
—¿Qué carajos te pasa?— me pregunta
seco en cuanto llegamos afuera.
—¿Qué carajos me pasa a mi?- le
pregunto de vuelta.
—¡Te vas un momento al baño y cuando
volteo estas casi follando con ese tipo que sabes que no
soporto!.- este exclama, me cruzo de brazos.
-¡No! Voy por un momento al baño y
cuando vuelvo me encuentro a mi novio bailando con otra
chica que babea por él, cuando él me ha dicho miles de veces que odia
bailar-exclamo, Ignacio hace una mueca.
—¿Te refieres a Camille?- pregunta y
yo ruedo mis ojos- ¡Ni siquiera estaba
bailando!
—¡Yo te vi!
-¡Pues viste mal!—este me exclama de
vuelta, gruño y decido caminar hacia
el estacionamiento- ¿a dónde carajos
vas?-me pregunta, encajo mis uñas en
mis brazos y lo ignoro.
Sigo caminando aunque mis pies duelan al golpear el, suelo.
Quiero ir a casa, ya no me estoy divirtiendo. Siento algunas lágrimas caer por
mi mejilla y me quiero golpear a mi misma. Hacía tanto que no lloraba ebria y
creo que lo odio más que cuando estoy sobria

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Daddy