SEGUNDA TEMPORADA
CAPÍTULO 18
-¿Estas lista, amor?- Ignacio me
pregunta a lo que yo asiento mientras
me introduzco en su auto.
Ignacio cierra la puerta y le da la vuelta a este hasta
introducirse en el asiento de piloto.
Entonces este enciende el auto para
arrancar, no sin antes colocar su mano
en mi muslo y acariciar este. Suspiro y
recargo mi cabeza en la ventana.
-¿Ahora me dirás a donde vamos?-
pregunto y él niega con su cabeza con una sonrisa burlona.
-No seas tan desesperada, llegaremos
en un rato-este murmura apretando un
poco mi muslo, hago un mohín con mis
labios y coloco mi mano sobre la suya,
acariciando su dorso.
Y aunque no era nada del otro mundo, sentía la ansiedad de
llegar a nuestro destino o por lo menos saber a donde cojones íbamos. Pero sé
que arruinaria la emoción de Ignacio y, ¡Vamos! Luce como un chico que esta a
punto de mostrarle la habitación que él mismo había limpiado, a su madre.
Ignacio entrelaza nuestras manos y
comienza a jugar con mis dedos. Yo
enciendo la radio con mi mano libre
y escuchamos las canciones que las
estaciones pasaban. El hombre a mi lado estaba sumamente
concentrado en la carretera pero no dejaba de jugar con mis dedos y eso me
parecía una de las cosas más lindas del mundo.
De pronto él se estaciona fuera de un restaurante, las
calles estaban vacías y yo no lograba reconocer esta parte de la ciudad.
Frunzo el ceño pero bajo en cuanto Ignacio lo hace.
En el momento que Ignacio se coloca a mi lado, entrelaza
nuestras manos y camina hasta adentrarnos al lugar. No era un restaurante
elegante, tampoco era muy grande ni se veía caro. Al contrario, era algo
pequeño pero acogedor, tenía una vibra de los noventa y eso le daba un toque
especial.
Ignacio camina hasta que nos sentamos frente a frente en una
mesa un poco amplia, pero no me molesta pues el restaurante no contaba más que
con
cinco personas dentro, si nos incluimos
a Ignacio y a mi.
Una mesera no tarda en traernos el menú y mi novio le pide
amablemente tiempo para leerlo pues ella ya había sacado la pequeña libreta
para apuntar el pedido que todavía no habíamos decidido. Suspiro y miro todo.
-Pediré una pasta alfredo.- Ignacio dice
de pronto y yo lo miro por unos segundos.
Entonces él sonríe tiernamente, río y
niego con mi cabeza. Sigo mirando y
decido en pedirme sandwich de queso
fundido. Llamamos a la mesera y toma
nuestros pedidos, incluyendo un whisky para Ignacio y una
limonada para mi.
-¿Y..?- le pregunto a Ignacio quien me
mira confundido-¿A qué se debe esta
encuentro especial?- pronuncio mis
palabras, dudosa. El alza sus
cejas 'ofendido'.
-¿Tan poco detallista soy como para
pensar que sólo puedo llevarte a comer
en ocasiones especiales?- me pregunta
con supuesto dolor en sus palabras. Ruedo mis ojos con
gracia y alzo mis cejas.- No puedo creerlo.- Finge indignación y yo no evite
arrugar mi nariz con una sonrisa ante la ternura que me causaba.
Ladeo mi cabeza y decido sentarme a su lado, él no se
resigna. Ignacio toma mi mano de nuevo y sigue jugando con mis dedos
- En realidad...- Dice
-¿Si?- lo incito a que siga y este suspira.
-Adoro este lugar, pero es poco conocido y me gusta mucho
porque me recuerda mucho a cuando era joven. Incluso tienen los videojuegos que
yo solía tener en mi habitación, ¡es genial!- dice animado, pero podía escuchar
un poco de pena en el fondo de su voz.
Relamo mis labios tratando de reprimir una gran sonrisa pero
esta simplemente era inevitable.
Carajo, como adoro a este hombre.
-Lo, es- admito mirando a mi
alrededor, acerco más mi anatomía hacia la de suya.
Logrando así que su aroma inunde mis fosas nasales, suspiro
y dejo un corto beso en su mandíbula.
-Aparte, creí que una comida sería un
gesto lindo después de lo que pasó el otro día.- este admite
y yo suelto un bufido
-Me comporté como una niña- digo
avergonzada y este alza sus cejas.
-Eres una niña-me dice y yo frunzo el
ceño.
- Tengo 21 años, soy una adulta- le
recuerdo y él toma mi nariz entre dos de sus dedos, haciendo
presión con estos.
Cierro mis ojos y arrugo mi nariz como
por inercia.
-Eres mi niña; la niña de mi vida-comenta y yo siento mis
mejillas comenzar a calentarse.
El suelta mi nariz y yo me dedico a tapar mi rostro con mis
manos a lo que él simplemente ríe.
De pronto la mesera llega con nuestros
pedidos y nosotros agradecemos por lo
bajo. Ambos comenzamos a comer y yo
siento ciertos toqueteos pícaros por parte de Ignacio. Su
mano pellizca y acaricia mi muslo, ascendiendo por este hasta acercarse a la
zona peligrosa para luego, en cuanto mi piel se eriza y mis mejillas se sonrojan
de nuevo, bajar hasta mi rodilla.
Él sonríe burlón y yo me dedico a encajar levemente mi codo
en su
costilla, causando que él se queje. Sonrío orgullosa.
En cuanto terminamos nuestra comida,
nos subimos de nuevo al auto de Ignacio y nos dirigimos a su
casa. En el recorrido me cuenta que la madre de Grace le había pedido pasar un
tiempo con Anna, a lo que él no pudo negarse.
Después de todo es la abuela de la pequeña. Me comenta como
ella balbuceaba más de lo normal cuando Ignacio le decía algo y que ya no
lloraba tanto como antes, por consecuencia, él estaba comenzando a dormir mejor
de nuevo. Toma mi mano con la suya y yo suspiro.
-Niall estaba pensando en llevar en una
cita oficial a Lizbeth- este murmura, lo
miro estupefacta-. Creo que esta vez va en serio, no más
sólo sexo,
-Mierda.- digo entre dientes y recuerdo
lo que pasó el viernes pasado.
El profesor Payne besando y tocando a Lizbeth, quien
simplemente se dejaba llevar. No hemos hablado desde entonces, aunque creo que,
ella me debe bastantes explicaciones.
-Increíble, ¿cierto?- dice emocionado
- No sabes el gusto que me da. No por
el hecho de que por fin decida estar en
una relación formal, sino por todas las
veces que me criticó por salir contigo. Al fin tendrá una
cucharada de su propia medicina- dice fingiendo malicia pero lo único que me
causa es ternura.
Sonrío de lado y lo admiro. Carajo, este hombre si que es
caliente.
-Esa frase es de abuelita-me burlo a lo
que él entre abre su boca, ofendido,
-Hablaremos de eso en casa, muchachita - simplemente dice
con una voz aguda y al entender su referencia río.

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