NARRADORA
Cedrick le gritó a su hijo.
Las pupilas azules de Aidan se estrecharon sobre la bestia que atravesaba la bruma helada y venía a arrancarle un trozo.
Con un alarido bestial, el lycan de hielo se precipitó a impactar de nuevo de frente, pero en solo un pestañeo, algo detuvo por completo la pelea.
Sorprendentemente, esta vez no fueron sus mujeres.
Entre los dos apareció una estructura que nació del fondo de la tierra.
Parecían raíces entrelazadas en forma de una puerta, pero si la mirabas de cerca, no eran raíces, sino brazos.
Tanto Aidan como Aldric la golpearon con el impulso.
Con la energía demoledora que iban, parecía que se haría pulpa; sin embargo, la pared de carne aguantó estoicamente.
“¿Qué diantres?” Aidan pensó en esa cosa tan grotesca y hasta un poco de asco le dio.
Subió la mirada para sorprenderse aún más.
Sobre el borde de la estructura de varios metros, había un hombre de pie.
Su aura olía a… sangre.
Cabello negro, ojos rojos asesinos.
—Aldric, si te cansaste de jugar, necesito la ayuda de la familia… he encontrado un portal hacia Victoria.
El Rey Lycan enseguida se puso serio.
No más peleas por deporte, esto era más importante.
“Hablemos” —le dijo a Zarek, dando un paso atrás.
La estructura de brazos fue descendiendo y metiéndose bajo la tierra del pantano.
—Joder, ¿eso estaba enterrado en mi manada? —Hakon se rascó la cabeza con confusión.
—Te pasas de tonto, Hakon —Cedrick le dijo bufando y caminando hacia su hijo.
Eso debía ser un poder extraño, como todo lo que hacía esa familia.
—Por cierto, no tienen que preocuparse por el ejército de los hechiceros —escuchó la voz magnética del tal Zarek.
—Los he masacrado a todos —le dijo a Aldric antes de caminar hacia las Selenias.
—Aldric, ¿qué coño quiso decir con eso? —Cedrick le preguntó confundido.
“Eso mismo que escuchaste, amigo mío. Te acaba de robar el placer de patearle el trasero a esos creídos.”
El lycan pasó a su lado, palmeándole el hombro.
“Por cierto, es fuerte tu chico, pero si hace llorar de nuevo a mi nieta, le arrancaré las joyas de la corona. Que lo sepas.”
Le advirtió, avanzando hacia Drakkar.
—Pft, inténtalo si puedes —Cedrick le respondió, todo orgulloso de su retoño.
Fue con Aidan, que estaba siendo examinado por Raven y Nyx.
Por su parte, Aldric caminó por delante de Drakkar.
“Después tú y yo hablaremos seriamente sobre quién te dio información acerca del nudo", masculló entre dientes.
Drakkar no delataría a su informante.
Pero el Rey Lycan apostaba el pito a que fue Fenrir.
Además, seguro que también le dio la idea a Drakkar de preguntarle a él.
Ese hijo suyo había venido al mundo a fastidiarlo.
Aldric siguió a Zarek para la reunión familiar.
Sigrid agarró también a su tóxico y se lo llevó bien sujeto del brazo, como perro con correa.
Le sacó toda la información a ese vampiro que ya había pasado a ser uno de sus no muertos.
Sin embargo, se calló la parte turbulenta de las travesuras de Victoria.
Pretendía corroborarlo todo cuando la tuviese de frente.
Por su bien, esperaba que la mitad de las cosas románticas fuesen mentiras.
Pero Zarek no sabía ni de la misa la mitad.
—Los portales en este continente son físicos, como cuevas o pasajes reales, no como los que ustedes crean con magia —Aidan intervino.
—Pero tú puedes crearlos con magia también—Lavinia le respondió.
Habían llegado ella y Laziel en medio del enfrentamiento, pero miraban entretenidos entre las sombras.
Al ver a Aidan, Lavinia se acercó un poco a él.
Solo ella había presenciado el dolor de ese hombre y sus gritos desgarrados cuando perdió a su hembra.
Se alegraba demasiado de su segunda oportunidad con Nyx.
—Hasta donde sé, solo mi magia puede rasgar las grietas, pero me es muy difícil. Llevo muchos intentos —él confesó la verdad.
No sabía cómo ella conocía de su poder, pero los ojos compasivos de la hechicera parecían hablarle.
¿De dónde se conocían?
—Parece que el último fragmento del Corazón está en el reino donde cayó Victoria —Zarek agregó lo que le dijo el vampiro.
—Creo que si combinamos nuestras magias, sabiendo dónde queda el portal, podremos lograr desbloquearlo —Lavinia dijo convencida.
Sentada al lado de Laziel, sentía su mano apretándose en su cintura.
La discusión continuó, pero su atención ya no estaba en la sala.
“Si sigues mirando así al mate de Nyx, me voy a poner celoso, Lavi.”

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...