NARRADORA
—Aaahh —exhaló cuando fue liberada.
Su pecho bajaba y subía acelerado, los ojos cerrados, la mente aún por las nubes.
Pero su macho también estaba en modo depredador sexual.
La tomó de la cintura y, como una muñeca, Lyra fue sostenida entre los brazos y el duro pecho.
—Lyra, quiero que me cabalgues, deseo verte excitada encima de mi cuerpo —las palabras salvajes susurraron en su oído.
De rodillas en la cama, uno frente al otro, tan pegados, que ni siquiera los rayos que entraban por la ventana lograban atravesarlos.
La poderosa Alfa fue desnudada por completo, entre tirones bruscos y caricias tiernas.
No podía dejar de darle besitos en el pecho, en los hombros, en la boca… su Drakkar, su amor, hoy estaba decidida a entregarse por completo a él.
Tuvo tanto miedo de perderlo…
El lobo salvaje se dejó empujar hasta caer contra el respaldar, entre los almohadones, viéndola desnuda, casi obsesionado.
Sus dedos acariciaron la blanca piel de sus senos perfectos, bajando por el delicado vientre… a veces no podía creer que le perteneciera.
Lyra se subió sobre sus caderas, tomando en su mano ese miembro ardiente a punto de explotar.
Las venas latían enrojecidas, la cabeza puntiaguda salivando por penetrarla.
Se acomodó sobre él y comenzó a pasar el glande por toda la raja, adelante y atrás, entre gemidos que aumentaban con su deseo.
—Asshh… qué grande mi macho… —los pliegues temblaban por la expectativa, los pétalos se iban separando para recibirlo.
“Joder… esto va a doler de la manera que me encanta” Lyra escuchó los pensamientos pervertidos de su loba mientras se sentaba.
Sus muslos temblaban, bajando; una mano guiaba “el puñal” y la otra se apoyaba en el pecho de Drakkar.
—Aahh… qué gruesa… —la presión comenzó a sentirse en su vagina.
Chupó solo la puntita y la sacó, repitió el movimiento arriba y abajo, adaptándose, metiéndola poco a poco.
—Ssshh… —siseó cuando iba a medio camino… empinando las nalgas, meneándose, sudando…
Drakkar no la apresuraba, aguantando su propio deseo, pero un gemido agudo de Lyra lo hizo sostenerla de las caderas.
—No, espera, nena… te lastimas, no tienes… Mmnn, Lyra… —sus palabras se perdieron en el gemido que dio al ser succionado más de la mitad por esa cueva hambrienta.
Lyra se inclinó sobre él, sus duras tetas contra los pectorales.
—Nene, no paremos… bebé… mmnn, se siente bien rico… —Lyra le gimió en el rostro y no mentía.
Su cuerpo estaba diseñado para amarlo.
Sus fluidos viscosos hicieron de lubricante para ir apuñalándose con ese pene enorme hasta llegar a la base.
—¡Aahh! —gimió alto al caer de golpe empalada en esa pica de carne.
Sus ojos se pusieron en blanco y su coño se contrajo con los deliciosos calambres.
—Aún no, mi hembra… espera un segundo…
Con una voz gutural, Drakkar le pidió mientras la llevaba hacia la ventana y abría las dos hojas de madera de par en par.
—Amor, ¿qué vas a hacer?… Ah… espera, nene…
Lyra fue colocada en el suelo, sintiendo todo tipo de fluidos pecaminosos rodar por sus muslos cuando su mate sacó el miembro de repente.
Fue girada hacia la ventana abierta, donde se veía el cielo despejado y la enorme luna alumbrándolos.
La mitad de su cuerpo quedó inclinada hacia afuera y el trasero en pompa, sus piernas abiertas, su flor esperando ser rociada por la manguera.
—Drakkar, pueden vernos… no… —entró de repente en pánico.
Estaban en una de las cabañas más apartadas de la manada, ¿pero y si alguien los veía o escuchaba?
—Nadie puede ver lo que es mío… solo yo puedo tener el placer de escuchar tus gemidos… ahora y siempre… —Drakkar declaró en un tono salvaje.
Antes de que la Alfa pudiese hablar algo más...
—Aamm —Lyra se tapó la boca cuando fue penetrada de nuevo desde abajo y el momento del juramento se acercaba.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...