NARRADORA
La voz magnética de Laziel resonó en su mente, y los fríos labios se pegaron a su oído.
El cuerpo completo de Lavinia se estremeció ante su cercanía.
Sabía muy bien que Laziel conocía la raíz de su interés por Aidan.
Que solo le tenía compasión.
“¿Y qué pasa si te pones celoso?”
Lavinia giró un poco el rostro, sutilmente.
Sus labios quedaron a solo centímetros de los de Laziel, de ese rostro sexy que la enloquecía.
Los destellos de las pupilas doradas brillaron, observándola profundamente.
Como una bestia a punto de devorarla.
“Nena, no te imaginas el castigo que tengo para ti. Me encanta que te portes mal.”
El coño de Lavinia escurrió excitado, con toda clase de imágenes pervertidas que Laziel pasaba por su mente.
La mano masculina bajaba lentamente por su espalda, oculta a la vista de los demás.
Apretándola y acariciándola.
“Laziel, ya basta…”
“Sshh… puedo sentir tu olor a seducción. Dime, ¿tengo que sacarte de esta aburrida reunión?”
—Lavinia, ¿qué opinas de ese método?
—¿Eh? —La cara de la hechicera se puso más roja que un tomate cuando fue interrogada de repente.
¡Qué carajos sabía de ningún método, si en lo único que pensaba su mente calenturienta era en el pepinote del hijo de Silas!
—Yo… eee… pienso… —pellizcó el muslo de Laziel.
—Yo la puedo ayudar, saldrá bien —el príncipe espectro respondió con confianza, sin siquiera despeinarse.
Su rostro estoico no demostraba ni una pizca de la conversación ardiente que sostenía con su pareja.
Todos se quedaron convencidos.
La mirada de Silas se estrechó sobre él, con sospechas.
¿Quién era ese espectro que su hijo le había sacado de su dominio?
Entre manoseos, conspiraciones y una conversación medio seria, se determinó que al otro día entrarían con toda la artillería al portal.
*****
Saliendo de la sala rústica, Silas se paró frente a Aidan, dándole una mirada fría.
Aidan no retrocedió.
— Señor, yo amo a su hija y a pesar de nuestro comienzo, estoy dispuesto a hacer lo que sea para verla feliz - le expreso su corazón.
En todo caso, había sido más decente que la presentación de Silas al Rey Lycan.
— Solo diré que si la haces llorar de nuevo…
— Ejem…— la tos “accidental” de Sigrid sonó cerca.
Silas frunció más el ceño.
— Te daré una oportunidad, solo una… no la desaproveches - le dijo hosco.
Silas dio media vuelta sin agregar nada más.
Rivalizaba con el hielo de Aidan, pero al menos cedió.
Sigrid le dio una sonrisa cálida y le asintió antes de llevarse del brazo a su amado veneno mortal.
El príncipe al fin se sintió en paz.
Aidan sabía lo importante que era esto para Nyx, por eso siguió el protocolo.
Pero si su padre no se la entregaba… ya estaba dispuesto a robarla.
“Gracias mi amor” brazos femeninos rodearon su cintura desde atrás y un beso cayó en su ancha espalda.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...