VICTORIA
Pero ya la atención de mi Señor está entre mis blancos muslos, que voy dejando al descubierto mientras recojo el vestido.
Me siento en el borde de la mesa, lentamente subiendo la tela hasta la cintura.
Alzo los botines y los apoyo en los reposabrazos de madera.
Lo escucho tragar, un rugido bajo vibra en su pecho.
Baja la mano y se manosea esa polla gorda y enorme que tiene y me vuelve tan loca.
Más tarde pienso cabalgarlo sí o sí, para que se disculpe sinceramente hasta llenarme con su nudo.
Sisea mientras se toca con rudeza.
Se detiene en el tatuaje que tengo en la ingle y tantas discordias causó, pero ahora le encanta.
Mmm… estoy tan mojada, siento mi coño palpitando de deseos solo por él.
Voy a hacer más travesuras, pero Dracomir no resiste más.
Se inclina hacia el frente y mete la nariz entre mis piernas, aspirando como un pervertido mis jugos.
Lo siento gemir lobuno.
Abre los ojos en una rendija y me mira desde abajo como una bestia al acecho.
Mi olor lo enloquece, más cuando estoy tan excitada.
Su lengua sale y lame toda la abertura a través de la tela.
—Ssss...
Siseo contrayéndome, moviendo la pelvis hacia delante, rodando el culo sobre la madera.
Sus manos van a hundirse en mis caderas y me mueve bruscamente hacia su boca pervertida.
Como un animal comienza a chuparme el coño, empapando de saliva la tela, mordisqueando mi clítoris sobre la braga rugosa.
—Mnnn, deja de jugar y ve directo al… Aahh, sshh, sí, así mi señor… mmnn que rico me comes…
Jadeo con fuerza cuando destroza la braga con sus dientes y me abre los labios vaginales a puros lengüetazos.
Mi clítoris es chupado, estirado y manoseado entre sus dedos.
Aprendió cómo tenerme al punto del orgasmo.
Los sonidos acuosos y lujuriosos que hace me estremecen la vagina.
Sé muy bien que su polla está tiesa y escurriendo sin parar, le encanta cuando le digo “mi señor” mientras le ofrezco mi cuerpo.
Y realmente eso es lo que es… en este reino.
A los ojos de los demás, yo soy la esclava vampira del Lord Lycan Dracomir.
En la intimidad de ambos, él sabe muy bien que la señora aquí soy yo y que si me someto a él es por las mamadas de coño tan ricas que da…
No, no, no es por eso… ejem… es porque lo amo.
También por todo el rollo ese de los mates y la atracción que tiene su sangre para mí.
Me fascina este macho, ¿para qué negarlo?
—Aahh… mi señor, lámeme más adentro… sshh, me encanta cuando eres rudo… ahah…
Meto los dedos entre las fibras de su cabello castaño claro.
Empujo su cabeza para que me tome más profundo.
La larga lengua de lycan entra y sale follándome los pliegues que se deshacen en excitantes calambres.
Estoy tan cerca, oh sí, joder… solo un poco más.
Mis caderas se menean hacia delante, mis piernas se tensan, mi espalda se arquea.
Ahí viene… viene… el desastre.
La humillación más grande que he podido pasar en toda mi vida de puta... digo, en toda mi puta vida.
Estaba tan metida en mi placer que ni lo sentí aparecer.
Solo cuando mi mate rugió asombrado y me cargó protector, escondiéndome en su espalda, fue que la realidad me golpeó salvajemente.
Diosa… trágame como un no muerto y no me sueltes jamás.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...