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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 664

AIDAN

Un beso llevó a otro y en media hora pasamos del susto extremo al calentamiento total.

—Sshh —siseé de lujuria lamiendo ese rosado pezón.

Mi boca dejaba marcas por su piel, deseaba que todos supieran que ella me pertenecía.

No me importa tener que luchar de nuevo, la chupaba a conciencia.

Mis dedos se hundían en las carnes de sus caderas y su culo, haciéndola menearse sobre mí.

Su coño caliente me daba un masaje tan apretado sobre la polla, que me tenía rechinando los dientes.

—Mmm Aidan… ah…

Adoraba mi nombre en sus labios cada vez que le chupaba las tetas y me restregaba lascivamente contra ella.

“Nena, es hora del castigo” le dije con descaro, subiendo a mirarla.

Esos ojos azules inocentes me miraron con confusión.

Diosa, amaba a esta mujer como jamás pensé que lo haría.

—¿Castigo?

—Pensaste que lo había olvidado —lamí su labio superior—. Me cambiaste por Theo, eso hirió mis sentimientos.

—Descarado —me dijo sonriendo, con las mejillas sonrojadas.

La besé deliciosamente en esa boca que moría por penetrar con algo más que mi lengua.

—Te quiero en cuatro ahora mismo sobre el colchón.

Le ordené dominante.

Nyx podía ser una mujer increíblemente poderosa, pero la manera en que se rendía a mí en la cama me ponía la verga contenta.

—¿Así?

Su voz ronca me preguntó, gateando y empinándose.

Mi mirada pervertida pasó por la blanca piel que hacía contraste con el cabello tan negro.

Es perfecta.

—Sube más —tomé su barbilla y la hice erguirse un poco—. Estoy esperando a que te disculpes con sinceridad.

Mis ojos brillaban como un lobo en celo al verla acercarse sin protestas.

La escuchaba tragar, el olor de su sexo me decía lo cachonda que estaba por mamarme la polla.

Cuando sus lengüetazos inexpertos provocaron la cabeza, gruñí bajo.

Pasé las manos por la marca en su nuca, enredándome en el lazo que nos unía y me agarré el pene para empujarlo dentro de su ardiente cavidad.

—Aahh, joder, sí… mmnnn… sshhh...

Jadeé, meneándome dentro de ella.

La pulpa de esos labios hacía todo por succionarme bien rico.

Nyx no era una experta, pero el verla intentándolo con ganas me excitaba más que si me la mamara con experiencia.

—Mmnnn —respiraba agitada, con su garganta vibrando cada vez que llegaba a las profundidades.

Mis embestidas se hacían rápidas, desenfrenadas…

Cerrando mi puño en su suave cabello sin empujarla, pero dándome esa sensación de control que mi parte animal exigía.

Mi pecho brilló en runas y Theo salió a jugar.

Lo vi subir a la cama, mirando obsesionado el sexo abierto de Nyx.

“¿De verdad no la voy a lastimar?”

“Hazlo como me viste hacerlo, empújala primero suave… ahh joder… qué buena chupada… sshh…”

Mi mente salió del cuestionamiento de mi magia.

Mira que había hecho cosas locas, pero como las de hoy, muy pocas.

Sentí el estremecimiento en el cuerpo de mi mujer al comprender que no eran exactamente “mis manos” las que le abrían las nalgas.

Theo se inclinó a lamer toda su columna y Nyx me recompensó con un gemido vibrante.

Entrecerré los ojos, mirándome a “mí mismo” penetrándola por detrás.

“Nena… voy… mmnn a montarte... ” Theo gruñó introduciéndose en nuestra Selenia.

Sus sensaciones, la estrechez de esos pliegues, su viscosidad, la calentura de la vagina… todo lo podía experimentar.

Era el doble de sensaciones y joder estaba viendo las maldit4s luces en colores.

Nyx comenzó a gemir con más fuerza.

Su hermoso cuerpo se balanceaba con las embestidas de mi lobo mágico y mi polla follándose su boca.

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