Algunos curiosos de Grupo Nexo ya habían asomado la cabeza para ver el drama.
Yago se quedó pasmado por unos segundos. ³Esa era la actitud del señor Yáñez hacia su propia esposa? Qué falta de respeto tan grande.
—Ya que nuestra directora Zapata no tenía una relación laboral formal con su corporativo, su ingreso a Grupo Nexo es completamente legítimo —intervino Yago, manejando la tensión con maestría—. El día de hoy, la directora Zapata ha seguido el proceso oficial y ha firmado un contrato por tres años con nosotros. Señora Cristina, parece que todo ha sido un malentendido. Directora Zapata, voy a acompañar a la salida a nuestros visitantes; por favor, continúe con sus labores.
Yago diluyó la crisis como si nada hubiera pasado.
Cristina miró a Yago con una sonrisa que insinuaba que sabía algo más, como si mencionara el tema por casualidad pero dejara mucho a la imaginación.
—La secretaria Zapata ahora es del equipo del señor Leal. Y ya que Grupo Nexo y nuestro corporativo pronto serán aliados comerciales, ¿cómo podría yo ponerle el pie a su gente? Vania, ya que lograste entrar a Grupo Nexo, esfuérzate. En Corporativo Alba demostraste que al menos tienes algo de talento; no dejes en vergüenza a tus antiguos jefes.
Su tono era de pura arrogancia. Hugo, por su parte, se mantuvo al margen con actitud fría, sin la menor intención de salir en defensa de Vania.
Vania arqueó una ceja.
—³Antiguos jefes? Yo nunca fui empleada de Corporativo Alba. Además, nadie con su apellido es dueño de esa empresa... No tiene el nivel para hablarme de esa manera.
Vania pensó que Cristina se había vuelto loca. ³Acaso se sentía tan intocable solo porque Hugo la respaldaba? Siendo honesta, si Vania decidiera usar las influencias de la familia Yáñez a su favor, ¿quién podría detenerla?
³Conque Corporativo Alba quería hacer negocios con Grupo Nexo? Ella ya vería cómo encargarse de eso.
El rostro de Cristina se puso verde de coraje. Vania la ignoró por completo y se marchó, dejándoles una vista de su espalda llena de desdén.
Hugo no pudo evitar mirarla de reojo por unos instantes.
Esa mujer era una caja de sorpresas...
Yago acompañó a los dos hasta el estacionamiento.
De pronto, Hugo se volvió hacia Yago y, con un tono que rayaba en la advertencia, le dijo:
—Señor Leal, le encargo a Vania. Si algo llegara a faltarle, hágamelo saber.
Sus palabras ocultaban dos mensajes: primero, que Vania estaba bajo su protección y le pertenecía. Segundo, que ella ya tenía dueño; que estuviera trabajando en Grupo Nexo no le daba derecho a Yago a pasarse de listo.

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