Ese libro no existía para engrandecer su imagen; era una puñalada directa a su ego.
Basura.
De paso, el ramo de flores que tenía enfrente también empezó a molestarle.
Pero al final, decidió no tirarlo.
Quería que Hugo viera que ella seguía siendo muy solicitada, que había muchos hombres acechándola.
Si él no daba el paso definitivo pronto, quizá un día la perdería de verdad.
Al mediodía, Hugo fue a buscar a Cristina.
—Grupo Nexo se comunicó, quieren que nos reunamos para hablar sobre la alianza.
Cristina entendió la indirecta.
—Perfecto. ¿Estoy bien con este traje o prefieres que me cambie?
Se lució frente a Hugo mostrando su nuevo traje sastre de diseñador: elegante y profesional.
Hugo le dio un vistazo rápido y sin emociones.
—No es necesario, está bien para un almuerzo de negocios.
Hugo regresó a su oficina y, poco después, Yago Leal lo llamó para acordar la ubicación del restaurante.
Antes de colgar, Hugo añadió una condición.
—Para esta reunión, traigan a su directora Zapata.
Yago se sorprendió un poco; de hecho, ya tenía planeado invitar a Vania, pero temía que a Hugo le molestara.
Al ver que él mismo lo pedía, Yago aceptó encantado.
—Por supuesto, esta alianza también tiene el visto bueno de la directora Zapata.
Su tono denotaba un profundo reconocimiento hacia Vania, incluso con un toque de... obediencia.
Hugo arqueó una ceja, sin decir palabra.
Je.
Parecía que este Yago estaba realmente fascinado con su esposa.
Yago fue a informarle a Vania sobre el almuerzo con Hugo.
Pensó que ella tendría reservas.
Pero Vania fue sumamente profesional.
—Solo es para hablar de negocios. Si beneficia a la empresa, hay que hacerlo.
Yago, sin embargo, seguía preocupado.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama