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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 187

No se molestó en seguir discutiendo con ella.

Yago y Cristina esperaron en el reservado durante casi veinte minutos antes de que Vania y Hugo finalmente aparecieran.

Cristina, ansiosa por marcar territorio, llamó inmediatamente a Hugo.

Vania, sin pensarlo dos veces, tomó asiento junto a Yago, moviéndose mucho más rápido que Hugo.

Al ver que ella elegía a Yago sin titubear, Hugo sintió una punzada en el pecho. Con el rostro ensombrecido, fue a sentarse al lado de Cristina.

Una vez que los cuatro estuvieron ubicados, la conversación pasó directamente al ámbito profesional.

Yago había traído los contratos.

Previamente lo había discutido con Vania, y ella consideraba que el plan del proyecto de IA de Corporativo Alba era sólido.

Era una alianza viable.

Yago confiaba plenamente en ella, ya que sabía que Vania era la verdadera experta en la materia.

Pero justo en el momento de proceder con las firmas, Hugo se detuvo abruptamente.

—La colaboración no es problema. Señor Leal, avíseme cuándo tiene tiempo para que organicemos una comida con el profesor Zavala. La última vez aceptó a un estudiante rompiendo sus propias reglas, así que supongo que no le molestará tener a alguien más bajo su tutela.

Yago se quedó perplejo y miró instintivamente a Vania.

Vania también entendió lo que estaba pasando.

Con razón Hugo había aceptado colaborar con Grupo Nexo; tenía una segunda intención.

Yago no se opuso abiertamente, pero esquivó la petición con mucha elegancia.

—No tengo ninguna autoridad sobre a quién acepta el profesor como alumno. Lo de la comida lo podemos coordinar. Sin embargo... —Yago sonrió— nuestra directora Zapata es la discípula directa del profesor. En lugar de pedirme a mí que organice la reunión, creo que sería mucho más efectivo que se lo pidiera directamente a ella.

Le lanzó la pelota a Vania a propósito, dejándole a ella la decisión.

Cristina jamás imaginó que alguien tan elitista e inalcanzable como el profesor Zavala se fijaría en una inútil como Vania.

Miró a Yago y lo comprendió todo.

En el ascensor, Yago la había defendido a capa y espada, incluso burlándose de ella.

Y ahora decía que la decisión recaía en Vania. Estaba claro que estaban del mismo lado.

Hugo bebió su té lentamente, paseando su mirada fría sobre Vania.

—Directora Zapata, ¿qué dice usted?

Vania soltó una risa irónica.

Hugo, el supuesto gran líder de un corporativo millonario, estaba usando un contrato de sumas exorbitantes como si fuera un juguete, todo para conseguirle un puesto a su amante.

Nadie lo creería si se lo contaran.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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