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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 483

Las palabras de la Señora Leal eran dignas de consideración, pero Vania sentía que era demasiado injusto para Yago. Le remordía la conciencia.

Yago le apretó el hombro con suavidad en señal de apoyo.

—No te preocupes por mí. A corto plazo, te aseguro que no encontraré a la mujer ideal. Y si por casualidad aparece, estoy seguro de que, al conocer tu situación, entenderá por qué lo hice. Cuando llegue el momento, firmaremos el divorcio y me devolverás mi libertad. Con nuestra protección, ni Lunita ni el bebé tendrán que preocuparse de que Hugo los arrastre a sus problemas en el futuro.

Vania sabía que Yago solo intentaba darle tranquilidad.

La propuesta de la familia Leal era muy tentadora. Últimamente, Hugo parecía haber perdido la razón; le estaba cediendo terreno con demasiada frecuencia, y lo primero que Vania sospechó fue que su plan de infectar los chips con un virus había sido descubierto.

¿Acaso Hugo quería que tuviera piedad y dejara en paz a Cristina? ¿Estaba jugando la carta de los sentimientos matrimoniales?

Vania lo tenía muy claro: en ese asunto no había margen de negociación. No daría ni un paso atrás.

Y no solo eso. Quería usar un cuchillo sin filo, cortando lentamente, para que Cristina viera cómo ese gigantesco imperio comercial, construido a base de robarle sus resultados de investigación, se derrumbaba pedazo a pedazo.

No sabía con exactitud qué había sufrido durante esos cinco años, pero mientras la sed de venganza corriera por sus venas, no perdonaría fácilmente a quienes la habían lastimado a ella y a su hija.

Iba a cobrarles la cuenta por cómo Elena Figueroa le había robado todo el patrimonio a su padre para dárselo a Santiago Figueroa. La habían estafado por cuatro mil millones, mientras que Corporativo Alba facturaba miles de millones a diario.

Cuando el proyecto estallara en pedazos, a Cristina no le alcanzarían diez mil años en la cárcel para pagarle a los inversionistas.

Dejaría que Cristina viviera unos meses más. El momento de asestar el golpe final sería cuando pudiera pisotearla en el lodo, asegurándose de que jamás volviera a levantarse.

La Señora Leal, temiendo que Vania rechazara la oferta, se apresuró a añadir.

—No tienes que pensarlo tanto, nosotros seremos tu red de seguridad. La futura esposa de Yago tendrá que ser alguien de carácter intachable. En una familia como la nuestra, tenemos requisitos muy estrictos a la hora de elegir nuera. Si Yago de verdad se consigue una novia, le pediremos que le deje todo claro desde el principio. Sin engaños ni mentiras. Si hay amor verdadero, lo entenderá. Tú concéntrate en cuidar tu salud y a tu bebé, del resto nos encargamos nosotros.

No solo la Señora Leal pensaba así; Renato Leal y Don Zacarías, que también estaban presentes, apoyaban la decisión.

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