Adrián no le prestó la menor atención a las palabras de Iker y chasqueó la lengua.
—¿Confidencialidad? No me vengas con que el estatus de Vania llegó a ese punto, ¿te lo dijo Yago?
—¿No se dan cuenta de que ese tipo está cegado de amor? Inventarse semejante historia... ¿y ustedes se lo tragan?
Mateo e Iker decidieron ignorarlo; dejaron a Adrián atrás y fueron a buscar a Hugo.
El señor Renato Leal y su esposa sostenían al pequeño Davis en brazos, llenándolo de mimos. Mientras tanto, los invitados no dejaban de acercarse a saludarlos, y los regalos para el bebé formaban una pequeña montaña.
Vania y Yago, llevando de la mano a Luna, se disponían a acercarse a los señores Leal, cuando de repente Vania sintió un fuerte tirón en el brazo y Hugo la arrastró bruscamente hacia él.
Por suerte, la atención de todos estaba centrada en los señores Leal. Yago y Vania caminaban con discreción, así que Hugo aprovechó el descuido para llevársela.
—Señor Yáñez, su comportamiento está fuera de lugar.
Yago intentó apartar a Vania, pero Hugo no le dio la oportunidad.
—Señor Leal, lo que usted está haciendo es lo que está fuera de lugar.
Vania se dio cuenta de que Hugo solo buscaba problemas. La pequeña Luna no le tenía miedo a Hugo; adoptando una postura protectora, lo miró con fuego en sus ojitos.
—No molestes a mi mamá...
Apretó sus puñitos, poniéndose en posición de combate, como si estuviera dispuesta a dar su vida.
Hugo simplemente la levantó en vilo. El corazón de Vania dio un vuelco, aterrorizada de que Hugo pudiera hacerle daño a la niña.
—Hugo, ni se te ocurra...
Vania se preparó para defenderse; si Hugo se atrevía a lastimar a Luna, ella estaba dispuesta a matarlo.
Pero Hugo se limitó a darle un beso en la mejilla a Luna y se la entregó a Yago.
—Ve con tu tío Yago, papá tiene que hablar a solas con mamá.
Luna se quedó de una pieza. Era la primera vez que su padre la besaba. Tras el asombro inicial, la pequeña se limpió la cara con fuerza y le gritó con una ferocidad adorable.
—Sucio, no vuelvas a besarme jamás.
Al ver que Hugo no hacía ningún movimiento violento, Vania se relajó un poco, pero mantuvo los puños bien apretados.
Yago cargó rápidamente a Luna y dio varios pasos atrás, marcando distancia con Hugo.
Hugo ignoró por completo las palabras de su hija y se dedicó a mirar fijamente a Vania.

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