El señor Sosa asintió repetidamente mientras escuchaba.
—Entendido, llamaré de inmediato al Comandante Yáñez para advertirle sobre la gravedad del asunto. Aunque, conociendo su temperamento impredecible, dudo que nuestro consejo amistoso surta efecto.
El Comisionado Zúñiga dejó escapar un pesado suspiro.
—Es normal que una mujer así tenga pretendientes, pero el Comandante Yáñez debe ubicarse. Está casado y, además, todo el mundo sabe la devoción que le tiene a la viuda de su hermano desde hace años. Siempre se han mostrado muy respetuosos, pero el modo en que miraba a Vania... parecía que se la iba a devorar con los ojos. En nuestra posición, no podemos permitirnos esa clase de errores. Asegúrate de que el aviso le llegue claro; si lo acata o no, ya será problema suyo —concluyó Zúñiga, visiblemente molesto.
El señor Sosa le ofreció una sonrisa tranquilizadora mientras le acercaba la taza de té.
—No se angustie tanto, señor.
Zúñiga tomó un sorbo, se inclinó un poco hacia su secretario y bajó la voz.
—Quiero que averigües cuándo piensa divorciarse Vania. Mi hijo Saúl ya no es un niño y tiene una edad excelente para ella.
Se recostó en su silla, con una mirada calculadora.
—Es un talento de nivel nacional. Sí, tiene dos hijos, pero es una mujer brillante y de élite. Si a ella le llegara a interesar Saúl, quiero que le hagas de celestino. Me encantaría que se uniera a nuestra familia como mi nuera.
La comisura de los labios del señor Sosa tembló un poco.
Así que ese era el verdadero plan del jefe.
Pero, como buen secretario, mantuvo una postura impecable.
—Sí, señor. Se lo consultaré a Yago Leal.
Zúñiga abrió los ojos de par en par, indignado.
—¡¿A él?! Jamás te dirá la verdad. Ve al Registro Civil o usa nuestros contactos en el sistema. Mantén los ojos bien abiertos y avísame de inmediato cuando sepas algo.
Golpeó levemente el escritorio con el dedo.
—Una mujer tan excepcional como Vania no va a estar soltera por mucho tiempo; si me descuido, alguien más se la va a llevar. Si no le aseguro esta candidata a mi hijo, Saúl se quedará soltero toda la vida.
El señor Sosa se quedó sin palabras. A pesar de llevar tantos años como secretario confidencial, tuvo que admitir que aún era demasiado ingenuo frente a los verdaderos tiburones del poder.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...