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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 18

¿Qué importaba casarse con un hombre feo? ¿Qué importaba quedarse ciega? ¡Si no podía vengarse de los Ibáñez y de Otilia, se moriría de la humillación!

—Eh, solo era una broma. No se lo tome en serio, señor Domínguez —dijo Isabella con una risa forzada.

Iván sonrió.

—No me lo tomé en serio. A mí también me pareció una broma muy graciosa.

Como su ocupado hijo tenía mil cosas que hacer, se había ido sin esperarla.

—Tranquila, pronto volverán a verse. No te desanimes.

—No estoy desanimada —murmuró Isabella.

—Ahora que ya eres parte del Grupo Domínguez, quiero que te encargues del proyecto del centro comercial.

Al hablar de trabajo, Isabella se puso seria al instante.

—Conozco este proyecto muy bien, pero como antes era la proveedora, había cosas que no podía decir. Ahora quiero hablar con usted. Este proyecto tiene muchos inconvenientes y, sinceramente, no le veo futuro.

El Grupo Domínguez había adquirido un centro comercial al borde de la quiebra con la intención de remodelarlo y revivirlo. Su confianza se basaba en que estaba junto a la calle comercial del Grupo Crespo. Pensaban que, al estar cerca de un gigante, algo se les pegaría.

Pero Isabella no estaba de acuerdo.

—Para empezar, la calle comercial del Grupo Crespo ya tiene su propio centro comercial, uno muy grande que nosotros diseñamos. Aunque es un centro comercial general, tiene sus propias características, y no será fácil para ustedes competir. En segundo lugar, y más importante, su centro comercial no está directamente en la calle comercial. Con el desarrollo de la zona, quedará bloqueado por un edificio de oficinas que planean construir. No le llegará ni la luz del sol. ¿Cómo van a atraer clientes?

Isabella expuso su punto de vista y esperó la respuesta de Iván.

No era tan arrogante como para pensar que solo ella había visto estos problemas. El hombre que tenía enfrente era el fundador de un imperio de miles de millones, un titán de los negocios. Era imposible que no lo hubiera considerado.

Iván asintió con aprobación.

—Todo lo que dices es correcto.

—Entonces, ¿cuál es su plan?

—¿Y si su edificio de oficinas no se construye aquí, sino unos cientos de metros más allá?

—¡Imposible!

¿El Grupo Crespo iba a mover un edificio por un centro comercial ajeno?

Además, a estas alturas todos los permisos debían de estar listos. Cambiar la ubicación requeriría volver a solicitar todo, un proceso largo y complicado. ¿Por qué se tomarían esa molestia?

Y, por otro lado, al Grupo Crespo le convenía que su centro comercial tuviera el monopolio de los clientes. ¿Estarían locos como para facilitarles las cosas?

—Por eso, necesito que tú negocies con ellos —dijo Iván con seriedad.

Capítulo 18 1

Capítulo 18 2

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