—Tú sí que eres un bálsamo para mi corazón.
—Entonces, en lugar de ser su nuera, déjeme ser su hija.
—Eso sí que no. Tienes que ser mi nuera, si no, mi Gabriel acabará en manos de esa desconsiderada de Isabella.
El ambiente se relajó un poco. Los señores Ibáñez subieron primero al yate. Gabriel ayudó a Otilia con sus cosas y, al ver que se tambaleaba al subir, la rodeó con el brazo para evitar que cayera y la ayudó a embarcar.
Una vez a bordo, Otilia, sin querer soltar a Gabriel, lo abrazó por la cintura con un gesto coqueto.
El rostro de Gabriel mostró un atisbo de resignación, pero no la apartó. Incluso, cuando el yate se puso en marcha, por miedo a que se golpeara, la sentó en su regazo.
Al verlos tan unidos, los señores Ibáñez sonrieron con satisfacción.
La familia entera parecía estar en perfecta sintonía, habiendo olvidado por completo a Isabella.
Solo cuando el yate zarpó, Isabella salió de su escondite.
«Y decía que me estaba preparando el aniversario de bodas. Resulta que estaba aprovechando la oportunidad para irse de viaje con los Ibáñez. La astucia de Otilia es digna de admiración».
Isabella tomó el siguiente barco a la isla. Era una pequeña isla turística con un solo hotel, así que no le costó trabajo encontrarlos.
Quiso reservar la habitación que estaba justo enfrente de la de Gabriel, pero en recepción le dijeron que la bañera de esa habitación estaba rota y aún no la habían reparado.
—No importa, quiero esa.
Aunque a la recepcionista le pareció extraño, se comunicó con el personal de limpieza y le asignaron la habitación a Isabella.
Al entrar, vio a Gabriel y Otilia en la habitación de enfrente. Otilia gesticulaba, probablemente hablando del aniversario, y Gabriel parecía muy satisfecho con lo que ella decía, se le veía de muy buen humor.
Otilia siguió hablando, se acercó a Gabriel y le tiró suavemente de la ropa. Él no la detuvo. Ella se acercó más, y más, hasta que su cabeza descansó sobre su pecho.
El rostro de Gabriel reflejaba una lucha interna, pero al final, le pasó el brazo por la cintura a Otilia.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...