—Un desastre.
Isabella sonrió.
En la universidad, ella había ganado numerosos premios de oro en concursos de diseño, mientras que Otilia, que también participaba siempre, a lo sumo obtenía un premio de consolación.
Pero Otilia siempre culpaba a los jueces, se sentía una incomprendida…
—Solo un recordatorio: este borrador lo estuvimos puliendo con Grupo Domínguez durante casi tres meses. Rediseñar es fácil, lo difícil es la fase de ajustes y modificaciones. Aunque ustedes colaboren al máximo, dudo que Grupo Domínguez quiera perder el tiempo en eso.
Otilia se encogió de hombros.
—Eso es porque tu diseño tiene muchos problemas desde el principio. Yo evitaré esos errores simples y tontos. Verás que cuando entreguemos el nuevo borrador, Grupo Domínguez no tendrá muchas objeciones, probablemente lo aprueben a la primera.
Isabella chasqueó la lengua.
—¡No esperaba menos de nuestra Otilia, eres increíble!
Tener confianza es bueno, pero el exceso de confianza es no reconocer las propias limitaciones.
Y Otilia era un claro ejemplo de ello.
—Tendrás hambre, te prepararé algo de cenar —dijo Otilia, levantándose.
—Mejor pedimos algo.
—Estás en mi casa, ¿cómo voy a dejar que comas comida para llevar?
Otilia abrazó a Isabella con cariño y se fue a la cocina.
Isabella estuvo un rato en el salón con el celular. Cuando fue a la cocina a por agua, vio a Otilia en una videollamada con Diana.
—A Bella no le gusta la comida de fuera. En cuanto terminé mi trabajo, vine corriendo a la cocina a prepararle algo.
La voz de Diana sonó indignada:
—¡Qué cara dura! ¡Hacer que tú, una embarazada, la atiendas!
—Sigue enfadada, no me atrevo a contrariarla.
—¡Ay, tú! ¡Por ser tan buena, dejas que te pisotee así!
—Al fin y al cabo, es mi mejor amiga.
—¡Yo no creo que ella te vea como su mejor amiga, sino como su sirvienta!
—No importa, estoy acostumbrada.
Isabella bebió un sorbo de agua mineral, pero le supo a pura hipocresía.
Habían sido amigas durante tantos años y no se había dado cuenta de lo buena actriz que era Otilia.
«¿Que la trata como a una sirvienta?».
«¿Qué sirvienta compra una casa y su jefa le paga la mitad?».
«¿Qué sirvienta pierde a su padre y su jefa se encarga de todo?».
«¿Qué sirvienta busca trabajo y su jefa se lo consigue?».



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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...