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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 56

—Desde el principio lo dejamos claro: tú querías ser la señora Ibáñez y yo quería un hijo, pero yo no iba a terminar con Bella. Y tú aceptaste.

—Pero… pero yo te amo. Te amo tanto que traicioné a mi amiga y acepté estar a escondidas para darte un hijo. Y tú… que me trates así, me duele demasiado.

Al ver llorar a Otilia, Gabriel sintió un poco de lástima y se acercó a ella.

—Ya, no llores. Cuidado con el bebé.

—¿Entonces todavía estás enojado conmigo?

—Claro que estoy enojado. ¿Cómo no iba a estarlo, después de que metiste eso en mi bolsillo y Bella lo encontró?

—Esposo, perdóname. No lo volveré a hacer.

Gabriel abrazó a Otilia y se dispuso a llevarla a su cuarto. Pero ella le rodeó el cuello con los brazos y lo besó de puntillas.

—No, y si Bella nos ve…

—Ya está dormida, no nos va a ver.

—Ya es muy tarde.

—Esposo, sé que a quien deseas es a Bella, pero como no te deja tocarla, debes estar conteniendo las ganas. Yo… yo puedo ayudarte a desahogarte.

—Oti, esto es muy injusto para ti.

—No es injusto. Yo también muero de ganas de que mi esposo me ame.

El balcón del cuarto de huéspedes conectaba con la sala. Isabella, de pie en el balcón, observaba cómo los dos se revolcaban en el suelo de la sala, sin siquiera poder esperar a llegar a un cuarto. Sus cuerpos se entrelazaban con desesperación, ajenos al mundo.

Qué asco…

Isabella sintió otra oleada de náuseas. El hombre que decía amarla, al momento siguiente podía acostarse con otra mujer y encima tener una excusa para todo.

Y Otilia igual. Se acostaba con el hombre de su amiga a sus espaldas, le robaba su matrimonio, quedaba embarazada de él y todavía se sentía la víctima.

¡Eran un par de cínicos, a cada cual más asqueroso y descarado!

***

[Señor López, buenos días. Soy Otilia, del departamento de proyectos del Grupo Triunfo. La propuesta que le entregamos la otra vez la diseñó Isabella. Yo desde el principio sentí que no estaba bien, pero ella insistió. Esta vez la diseñaré yo personalmente. Espero sus comentarios para que podamos tener una buena colaboración.]

Isabella leyó el mensaje y bufó.

¿Decir que lo había diseñado ella?

Tecleó unas palabras: [Entonces espero con ansias la propuesta de la señorita Soto. ¡No quiero volver a ver una basura como la de la vez pasada!]

Ya vería cómo iba a rechazarle el diseño una y otra vez, obligándola a corregirlo hasta que se volviera loca.

Isabella no salió en todo el día. Por la noche, se cambió de ropa, tomó su carro y fue al Hotel Mar Azul.

Estacionó y, al llegar a la entrada del hotel, se encontró con Emilio. Entraron juntos.

Al entrar al vestíbulo, Isabella vio de reojo por el cristal a Otilia, que los seguía a escondidas.

Sonrió, tomó del brazo a Emilio y subieron juntos por el elevador.

***

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