Marcela frunció el ceño.
—¡Ya quédate, en esta casa no nos falta un plato de comida!
Con esa frase de Marcela, Isabella ya tenía permiso para quedarse. Pero ella no estaba ahí por la comida, así que se giró y fulminó a Jairo con la mirada.
Jairo tenía una expresión taimada; era obvio que la había traído a propósito. Aunque no sabía con qué fin, seguro no era nada bueno.
Lucas bajó corriendo de las escaleras. Al verla se mostró un poco incómodo, pero aun así la invitó a subir.
Como Isabella no veía a Víctor por ningún lado, decidió seguir a Lucas y a Samuel al piso de arriba.
Lucas seguía enojado con ella, así que la llevó a una pequeña salita que estaba arreglada casi como un velatorio. En el centro colgaba una foto en blanco y negro.
—¿Quién es? —preguntó ella.
No recordaba que hubiera muerto nadie en la familia Crespo.
—Esa eres tú —dijo Lucas.
Isabella abrió los ojos como platos.
—¿Yo?
—Mi papá dijo que estabas muerta y que echaron tus cenizas al mar. Como no había de otra, usé inteligencia artificial para generar una foto tuya basada en mi cara y la colgué aquí. Todos los días rezo por ti —dijo Lucas, visiblemente molesto—.
»Pero resulta que no te moriste, estás vivita y coleando. ¡Mi papá también me engañó!
Isabella se sintió aún más culpable. Comparado con el despreocupado de Samuel, Lucas era mucho más sensible. Aunque el altar daba un poco de mal yuyu, era una muestra del inmenso amor del niño por ella.
Conmovida hasta las lágrimas, Isabella intentó abrazar a Lucas, pero él la esquivó.
—Hijo, mamá lo siente mucho. De ahora en adelante, haré lo que tú quieras, te lo prometo.
—Jum, ¿ahora sí admites que eres mi mamá?
—Lo soy, soy tu mamá.
—¿Harás lo que yo quiera, lo que sea?
Isabella asintió vigorosamente.
—Lo que sea.
—¡Entonces no se vale arrepentirse!
—Claro que no… —Isabella se detuvo al ver la carita calculadora de Lucas. Había caído en la trampa, pero si era una trampa de su hijo, caía con gusto—. Mamá no se arrepentirá.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...