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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 700

—Bella, papá... papá...

—No expliques nada. No me interesa.

Rafael frunció el ceño con angustia.

—No digas eso, papá ya se siente muy culpable.

—¿Culpable por no amarme?

—Bella...

Un destello de triunfo cruzó el rostro de Adriana. Decidió aprovechar la oportunidad.

—Papá, no quiero volver a dejarte nunca más. Seamos una familia unida, no nos separemos, amémonos como antes, ¿sí?

Esta vez, Rafael no dudó y empujó a Adriana lejos de él.

—Tú y tu madre casi me matan, ¿crees que puedo perdonarlas?

—Papá, me equivoqué.

—¡No me llames papá!

—De verdad me equivoqué, no quiero irme al extranjero. —Adriana se tiró al suelo llorando desconsoladamente—. Nuestra casa allá es una ruina, mamá y yo tenemos que trabajar solo para comer, hace tanto frío que por las noches no podemos ni dormir...

—¡No haberlas metido a la cárcel ya fue demasiada benevolencia de mi parte!

—¡Papá!

—¡Lárgate!

—¡Rafael, deja de ser tan hipócrita! Si llegamos a esto fue porque tú nos orillaste —Ivana también apareció. Probablemente había venido a buscar a Adriana y escuchó todo.

—Y durante más de veinte años, ¿por qué no las buscó? ¿Por qué esperó a que tu madre muriera para hacer esa exposición de arte y fingir que las buscaba? ¡Já! ¡Porque fue entonces cuando se enteró de que Adri no era su hija biológica! ¡Por eso te buscó a ti! Él sabía desde hace mucho que tu madre había muerto, ¡pero nunca se dignó a visitar su tumba ni una sola vez!

—Cuando él y tu madre dejaron la familia Méndez por ese "amor", a los pocos días de pasar carencias, él se arrepintió. Pero para mantener su imagen de hombre abnegado, no se lo dijo a tu madre. Fingió estar enfermo, armó una trampa paso a paso para que ella le pidiera el divorcio y cargara con la fama de infiel y ambiciosa. ¡Así él pudo regresar a la familia Méndez con las manos limpias!

Las palabras de Ivana eran como cuchillos clavándose uno tras otro en el corazón de Isabella.

No, Rafael no podía ser así.

En su corazón, él ya era un buen padre. ¿Cómo podía ser verdad?

—¡Bella, todo lo que dice son mentiras! ¡No le creas ni una palabra! —Rafael agarró el brazo de Isabella, nervioso.

—¿Dices que son mentiras? —Ivana soltó una carcajada—. ¿Crees que Aurora Quintero era tonta? Si su vida ya era tan miserable, ¿por qué no te buscó con la niña? ¡Porque ella ya te había calado! Pero no lo suficiente; subestimó tu bajeza y descaro. ¡Por eso envió a Isabella a buscarte aquel verano!

—¿Recuerdas lo que pasó ese verano?

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