—¡Vaya, ingeniera Cordero, qué casa tan grande y bonita tiene!
Isabella gritó la frase con exageración, logrando que los que estaban en la cocina por fin notaran su presencia.
Por el rostro de Sebastián, el esposo de Helena, pasó un destello de culpa, pero enseguida se acercó con una sonrisa.
—Mi amor, ya regresaste. —Sebastián tenía las manos manchadas de harina, pero aun así se acercó para darle un abrazo a Helena usando los antebrazos, y luego miró a Isabella—. ¿Y ella es...?
Antes de que Helena pudiera hablar, Isabella se presentó:
—¡Soy la fan número uno de la ingeniera Cordero!
Sebastián observó a Isabella de arriba abajo. Quizá al notar que su ropa era de marca, le dio una bienvenida ligeramente hipócrita:
—Bienvenida a nuestra casa. Mi esposa rara vez trae visitas.
—¿En serio? —Los ojos de Isabella brillaron—. ¡Vaya, eso significa que la ingeniera Cordero me tiene en alta estima, qué emoción!
Helena sonrió divertida.
—La señorita Quintero es demasiado amable.
En ese momento salió Regina. Llevaba puesta ropa de casa y un delantal, sonriendo con una calidez excesiva, como si ella fuera la dueña de la casa. Incluso traía una bandeja con fruta.
—Ah, tenemos visitas. Siéntense, por favor.
Dejó la fruta en la mesa de centro y volvió a invitar a Isabella, e incluso a Helena, a tomar asiento.
Helena frunció el ceño. Justo cuando iba a decir algo, Sebastián se le adelantó.
—Amor, esta noche vas a comer delicioso. Gina cocina increíble.
Helena soltó una risa burlona, pero antes de que pudiera hablar, Regina la interrumpió de nuevo.
—Helena, preparé varios de mis platillos estrella. Tienes que comer mucho, ¿eh? Si no, todo mi esfuerzo habrá sido en vano.
—Ella sola fue a comprar las cosas, lavó todo y cocinó. Estuvo ocupada toda la tarde, de verdad se esforzó —añadió Sebastián.
—Lo bueno es que Sebastián salió temprano del trabajo a propósito para venir a ayudarme, así que esta cena cuenta como hecha por los dos.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...