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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1241

Federico apretó ligeramente el celular con la mano.

—Nada, solo escuché a Eliana decir que te fuiste y quería llamarte para ver cómo estabas. ¿Qué pasó en la empresa?

Jimena guardó silencio por unos segundos antes de que su voz helada volviera a sonar.

—Ya salieron los resultados de la investigación sobre Alexander Serrano.

—Efectivamente, está involucrado en el problema que mencioné antes. Después de la investigación, hay pruebas concluyentes y él mismo lo confesó.

—Voy a la sucursal para encargarme de esto. ¿Vas a venir?

Federico frunció el ceño y dijo con voz grave:

—Voy para allá ahora mismo.

Al escuchar eso, Jimena le respondió con calma:

—Si el señor Núñez va a ir, entonces yo no iré.

—¿Por qué?

—En un mismo asunto, no pueden aparecer al mismo tiempo dos personas con la autoridad para decidir su rumbo —explicó Jimena—. Si hay desacuerdos en la directiva, eso solo va a generar confusión e incertidumbre en el equipo.

Federico entendió sus intenciones, y su tono de voz se enfrió al instante.

—¿La señorita Calvo cree que voy a encubrir a Alexander?

—Te estás imaginando cosas, Federico. Jamás pensé tal cosa.

—¿Entonces por qué si yo voy, tú no?

—Ya te di mis motivos. Creo que, con tu nivel de inteligencia, no necesito repetirlos.

Federico se quedó sin palabras.

No supo qué decir durante un largo rato.

Al ver que no respondía, Jimena insistió:

—¿El señor Núñez va a ir?

Federico apretó los dientes.

—Si ya lo pones así, si voy, sería mi culpa. Dejo todo este asunto en manos de la señorita Calvo.

—De acuerdo —aceptó Jimena—. Me haré cargo por completo.

—¿Hay algo más?

—Ella no es tan rencorosa.

«Al contrario, mi esposa es demasiado comprensiva. Tan comprensiva que me saca de quicio», pensó él.

Eliana apretó los labios y comentó con una sonrisa:

—Me imagino que no es así.

—Solo que no esperaba que la señorita Serrano apareciera aquí hoy. De ahora en adelante, daré indicaciones para que se le restrinja la entrada al club.

—¿Qué te parece, señor Núñez?

Federico frunció el ceño.

—Este es tu club, señorita Eliana. Las decisiones que tomes no tienen nada que ver conmigo. ¿Por qué me lo preguntas?

La sonrisa de Eliana se congeló por un instante antes de añadir:

—Al fin y al cabo, la señorita Serrano estuvo contigo en el pasado, así que...

Sin dejar que terminara la frase, Federico pasó de largo.

—Ya te dije que no me importa.

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