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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1242

Eliana se quedó inmóvil, con la sonrisa congelada en el rostro después de que Federico la dejara con la palabra en la boca.

Él entró directo a la sala de descanso.

Caminó hacia su asiento, tomó la chaqueta que había dejado allí y se dio la vuelta para marcharse.

Los demás en la sala lo miraron con total desconcierto.

Moisés no dudó en preguntar:

—Federico, ¿ya te vas?

Federico asintió.

—Sí, tengo un asunto que atender.

Al ver su expresión seria, Moisés no insistió.

—¿Vas a regresar más tarde?

—No.

—Ah... Bueno, maneja con cuidado.

Federico no respondió, simplemente salió de la sala.

Cuando Eliana logró componerse y regresó, se topó con Federico, que ya iba de salida.

—¿Ya te vas, señor Núñez?

Federico la ignoró por completo y pasó de largo.

Eliana frunció el ceño, observando cómo se alejaba. Sus manos cayeron a los costados y se cerraron en puños, para luego relajarse lentamente.

Tras salir del club en su coche, Federico se dirigió directamente a la sucursal de la empresa.

Al llegar, vio el auto de Jimena aparcado afuera.

Abrió la puerta con la intención de bajarse, pero justo cuando su pie iba a tocar el suelo, se detuvo.

A Jimena no le haría gracia verlo allí.

Últimamente, circulaban muchos rumores en la empresa sobre la mala relación entre ambos.

Si él aparecía, sin duda le causaría problemas innecesarios a ella mientras lidiaba con el asunto.

Federico se masajeó el puente de la nariz, volvió a meterse al coche y cerró la puerta.

***

Arriba, en las oficinas de la sucursal.

Jimena acababa de salir de la sala de reuniones tras concluir una junta.

Violeta se acercó y le susurró al oído:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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