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Mi cruel esposo: Cayendo en su trampa romance Capítulo 119

Respiré profundo.

―Está bien ―acepté―. Ahora duerme, por favor. Ya está amaneciendo y debes estar muy cansado.

―Tú también.

―Eso haré ―Traté de alejarme, pero no me soltó―. Pero no en esta posición. Me incomoda en el brazo.

Me dejó ir.

Era una pequeña mentira, una piadosa.

Él tenía que dormir. Yo también lo haría, pero después. Primero, tenía que ocuparme de otras cosas. Debía verlo. No, mejor dicho, lo necesitaba.

Una vez que Derek cayó en el país de los sueños, me vestí. Algo ligero. Fui a la cocina y le pedí a la cocinera que me preparara algo de sopa en el desayuno.

―¿Tiene una bandeja que me preste? ―Le pregunté.

Me entregó una.

En ella puse: toallas, agua fresca, un tazón y un botiquín de primeros auxilios.

Salí de la casa. El tazón vibraba y el agua fresca casi se me derrama por estar sosteniendo la bandeja con las manos temblorosas. Tuve que dejarlo en el piso para lograr abrir el sótano. Aproveché para pasar mis manos sudorosas por la ropa y respiré profundo.

―Él estaba atado. No puede hacerme daño ―repetí varias veces, dándome valor.

Volví agarrar la bandeja y bajé las escaleras.

Él me miró sin decir nada.

Uno de sus ojos estaba cerrado e inflamado, de color rojizo. Su rostro estaba cubierto por manchas de sangre seca y su cabello estaba pastoso. Su vestimenta no era una mejora. Tenía una camisa y un pantalón cualquiera, que estaba salpicado de sangre y manchas negras.

Capítulo 119: Pasando factura. 1

Capítulo 119: Pasando factura. 2

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