••Narra Derek••
Se ha pasado toda la tarde viendo vídeos de tiktok para saber que piedra va con su personalidad, su alma, su espíritu o algo así estoy entendiendo. Lo único que sé es que la están estafando ancestralmente. Unos vídeos le dicen que es cuarzo rosado, otros obsidiana, amatista, ópalo. En fin, a este paso va a necesitar diez anillos diferentes, uno para cada dedo.
―Me la pusieron difícil ―Se rascó el cabello color caramelo con el lápiz con el que anota su puntuación.
Me recordaba a su época universitaria. Tenía la manía de hacer lo mismo mientras estudiaba en la biblioteca.
―¿Cuantos test llevas? ¿Veinte? ―Me burlé.
Me dedicó una mirada de pocos amigos desde la cama, donde se encontraba sentada y arreglada desde muy temprano, a pesar de que nuestra cita ya había sido concertada desde el día anterior.
Jamás pensé que estuviera tan emocionada por escoger el anillo de nuestro matrimonio. Ni en mis mejores sueños. Si alguien me dijera que esto iba a suceder, no le hubiera creído. No luego de ver su reacción cuando se enteró de nuestro matrimonio, no después de darse cuenta que no podía quitarse el anillo. Jamás olvidaré que cayó en depresión ese día, que yo fui el detonante que la hizo caer en picada.
―Que exagerado eres. Apenas es el dieciséis ―dijo con normalidad.
―¿Y te parece sano? ―Sugerí mientras me ponía los calcetines―. Tengo unos dieciséis psicólogos que te pueden resolver tu problema espiritual.
―Los hombres no entienden a las mujeres y nuestra manera de influir en el universo ―dice con el mentón elevado y una sonrisa genuina, cien porciento convencida sobre esa conocida moda llamada “la ley de la atracción” o algo así.
―¿Siempre has creído en esas cosas? ―pregunté.
―Sí, siempre. Lo práctico desde que soy adolescente ―respondió con orgullo.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi cruel esposo: Cayendo en su trampa
Oye si ya pagué para desbloquear capítulos y me regreso porque siguen bloqueados creo que no está bien...