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Mi cruel esposo: Cayendo en su trampa romance Capítulo 143

Necesitaba quitar de la ecuación a los posibles amantes que se estaba inventando él solo en su cabecita loca.

―Yo sola. Mejor sola que mal acompañada ―Le eché una mirada de arriba abajo, dándole a entender que él estaba incluido en la lista.

―Mentirosa ―Su sonrisa era peligrosa y no mostraba humor, al contrario, era una amenaza―. Eras pobre, casi una mendiga, ¿se te olvida?

Salí del coche, dispuesta hacerle frente. Él me mantuvo la mirada sin inmutarse.

―¿Te crees muy gracioso burlándote de mí por ser pobre? ―Le enterré la uña en el pecho―. ¿Qué quieres escuchar? ¿Quieres que te diga que salí a cenar con otros hombres? ¿Qué tuve sexo con ellos? ¿Que he estado en relaciones? No importa lo que carajos diga ―grité. Mis manos manoteaban el aire―. No tienes derecho a reclamarme por lo que haya hecho en el pasado. Tú no. Recuerda que tú eres el de los antecedentes, no yo.

Asintió con la cabeza. Noté lo apretada que tenía la mandíbula.

Cerró la puerta del auto con demasiada fuerza, dando un paso adelante.

Tuve que levantar la cabeza para verlo.

―Creo que no te ha quedado claro. Cada hombre que estuvo en tu vida, cada detalle, cada sonrisa que le hayas ofrecido a alguien, cada maldita flor que te hayan regalado; debo estar al tanto. Me perteneces, eres mi esposa, mi mujer.

―Sí, soy tu mujer, tu esposa. ¡Pero yo no te pertenezco! No soy de tu propiedad, soy tu compañera ―Levanté el pie y pisé fuerte, una y otra vez, con el riesgo de romper el tacón―Ah, perdón, se me olvidaba que mientras ese maldito contrato exista, soy tu prisionera, tu esclava.

Su boca era una línea recta. Su ceño se arrugó al escuchar mis palabras, pero volvió rápidamente a su expresión fría e imperturbable, fingiendo que no le afectó.

―Tú eres mi pareja, mi esposo, mi hombre. Entonces, ¿qué? ¿Debería preguntarte lo mismo? No olvidemos que a diferencia mía, tú si tienes muchos detalles que compartir sobre otras mujeres ―añadí, viéndolo con desdén―. ¿Quieres que yo te diga sobre el contacto que tuve con hombres que estaban interesados en mí en el pasado? Tendré que hablar sobre Martín, ya que él era el más frecuente. ¿Te cuento su retorcida forma de cortejarme?

Esperé su respuesta, mas, me sorprendió recibir su silencio. Lo había dejado sin palabras.

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