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Mi cruel esposo: Cayendo en su trampa romance Capítulo 164

Los primeros días que estuve aquí, me enseñaron el procedimiento en caso de atraco. Y al finalizar la enseñanza, mi supervisora dijo: “aunque no hay nada de que preocuparse, en los diez años que llevo trabajando en este banco, jamás ha habido un intento de robo, en ninguno. Ellos saben que el apellido Fisher es de temer”.

En este momento, me gustaría decirle a mi supervisora, que al parecer, jamás falta el idiota que cree que inventó el plan perfecto para robar un banco.

Nos movimos con rapidez. En la pantalla plana, enfocamos la cámara de la zona del público y efectivamente, la gente estaba boca abajo, con las manos en la cabeza, mientras cuatro enmascarados armados se paseaban por el lugar.

Con la confirmación del robo, comenzamos a movernos a máxima velocidad. Unos trancaron la puerta y se pusieron a hacer una barricada con sillas y escritorios. Otros, se pusieron a revisar el resto de cámaras de seguridad, comprobando que no haya más intruso. Y yo; tal y como se me enseñó aquel día, me contacté con los servicios de emergencias.

Por lo que dijo la supervisora, ya un cajero había presionado la alarma silenciosa, pero nos necesitaría a nosotros, éramos los ojos de la policía.

Mi mente fue a Derek mientras apretaba los números en el celular.

¿Dónde estaba? ¿Ya se había ido? ¿Había logrado salir? ¿Estaba encerrado en alguna habitación como nosotros?

Apenas una voz femenina respondió al otro lado de la línea, comenté mi ubicación.

―Hay cuatro enmascarados armados que tienen alrededor de cuarenta y cinco rehenes en el área principal del banco. Entre ellos, clientes y empleados.

Mi jefa estaba viendo las cámaras, dándome detalles para pasarle la información a las autoridades.

―Hay un guardia de seguridad herido. Parece que le dispararon en el hombro ―La voz de mi jefa salió un poco más aguda.

Ella no quitaba los ojos de la pantalla.

Informé lo que acababa de decir mi supervisora.

―La ayuda va en camino, están a un minuto del banco.

―No hay más intrusos en el banco ―dijo mi compañero a mi lado, viendo el resto de las cámaras a través de la computadora.

Dakota aplaudió, llamando la atención de todos. Sus orejas estaban tapadas con los audífonos. Teníamos micrófonos en aquella zona, así que se estaba encargando de escuchar todo lo que ocurría ahí adentro.

Dejó a mi vista un cartel escrito con letra apresurada.

Hay una voz femenina amenazando con disparar”

―Uno de los intrusos es una mujer ―informé―. Está amenazando con disparar.

Tenía un oído en la operadora y otro en mis compañeros que se encargaban de hacerme saber cualquier novedad. Ellos estaban por todos lados, lanzando muchos comentarios útiles y otros no tanto. Nadie había dicho nada del paradero de Derek. ¿Significaba que estaba afuera?

―Ya las autoridades tienen rodeado el banco. ¿Tienen alguna forma de comunicarse con ellos? ―Podía escuchar las teclas que presionaba la operadora.

―No, pero nosotros si podemos escucharlos a ellos. Hay micrófonos en el área y tenemos acceso a las cámaras.

―Muy bien, necesito que comparta con la central el acceso directo de las cámaras y los micrófonos.

La operadora estaba en altavoz, así que no tuve que decir nada, una de mis compañeras fue corriendo a su escritorio y comenzó a mover el mouse con desenfreno.

―El señor Fisher está encerrado en el área de seguridad, junto a uno de los guardias. Tienen acceso a las cámaras y micrófonos como nosotros ―dijo mi compañero.

El alivio cruzó mi rostro. Sentí que la sangre en mi pecho volvía a circular con normalidad.

―Gracias a Dios ―exhalé.

―Ya tenemos acceso a las cámaras y micrófonos ―habló la operadora.

Saber que Derek estaba a salvo y junto a un guardia armado, me permitía concentrarme al cien porciento en mi labor.

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