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Mi cruel esposo: Cayendo en su trampa romance Capítulo 39

Respiré profundo. Sentía que cada inhalación era más corta, necesitaba más esfuerzo. ¿Era ocasionado por la presencia de dos personas indeseables? ¿Por el sentimiento de abandono de parte de Derek?

Sin mediar palabra, tomé asiento frente a la variedad de platillos. Los deje a los tres parados, no me molesté en demostrar educación y clase.

Derek tomó asiento a mi lado y mis padres enfrente.

A diferencia de ellos, no me molesté en servirme de entre las opciones, me quedé viendo a mis progenitores fijamente mientras agarraban los alimentos sin pena. Derek también estaba sirviéndose.

No me senté para comer ni fingir ser una familia feliz. En cualquier momento comenzarán hablar mal de mí e intentarán poner a Derek de su lado. Tengo que impedirlo. Ya de por sí le he dado una mala imagen con mis acciones.

Derek puso una pechuga de pollo sobre mi plato. Le lancé una mirada asesina que ignoró.

No quiero que mis padres alimenten su cerebro con mentiras sobre mí, pero eso no significa que esté contenta con él. Él sabía que mis padres eran una mancha borrosa que quería limpiar a punta de fuego y aún así se atrevió a traerlos.

Siguió colocando verduras, proteínas y vegetales que no me molesté en tocar. Los tres empezaron a comer al unísono. Derek volteó a verme al darse cuenta que ni siquiera tenía las manos en los cubiertos.

―¿No piensas comer? ―dijo Derek, limpiándose la boca con una servilleta. La acción fue brusca.

―No me senté a comer ―hablé con firmeza―. Vine a defenderme. Dejen de buscar un momento sutil para atacar y usen esa lengua venenosa como solo ustedes saben hacer.

Mi madre arqueó una ceja.

―Si te hubieses quedado con nosotros por más tiempo, conocerías las palabras: etiqueta en la mesa.

―Si me hubiese quedado con ustedes, usarían todo mi dinero para comprar channel y Dior ―Giré mi cabeza en dirección a Derek―. Y tú no eres consciente del monstruo al que le abriste la puerta.

Si mis padres querían envenenar la mente de Derek, yo también podía hacer lo mismo. La diferencia, es que al menos lo mío era verdad.

―Ingrata. Fuiste capaz de herir a tu propia madre ―dijo Robert, golpeando la mesa.

Miré a Derek, esperando que notara su naturaleza abusiva, pero no pareció importarle. ¿No vio las banderas rojas? ¿No puede distinguir la amenaza que representa este hombre por su manera de reaccionar? ¿Será que yo estoy acostumbrada a detectar los indicios de agresividad de Robert Stone y por eso puedo ver lo que Derek no?

―!Un jarrón! ¿Cómo se te ocurre estrellarle un jarrón en la cabeza a tu madre? ―Me señalaba con su dedo índice―. Honrarás a tu padre y a tu madre, dice la biblia.

Debían tener esa rabia atorada en su garganta porque jamás lograron castigarme por ello.

―¡Faltó arrojarte uno a ti! ―hable con desdén.

No iba a permitir que me intimidara.

―¡Insolente! ―Miró a Derek, que se mantenía ajeno a la discusión―. ¿Quiere que le cuente lo que hizo su esposa? Le causó una contusión a su madre arrojándole un jarrón a la cabeza, robó el efectivo de la casa y huyó para nunca volver.

―¡Eso es mentira! ―Me levanté del asiento, empujando las patas de la silla. Vacilé por un segundo, porque parte de sus mentiras arrojaban verdades. Si hice varias de esas cosas, pero no bajo ese contexto―… en parte.

Observé como Derek inclinaba la cabeza con esa expresión indiferente que lo caracterizaba.

―Se iba de fiesta en fiesta, pasando por las manos de cada muchacho que se le cruzaba ―dijo mi madre con falsa decepción, escandalizada―. Eras una promiscua que hacía lo inimaginable por dinero.

Ahogué un gemido de sorpresa. Estaban excediendo los límites con sus disparates. Esto no era más que un ataque directo contra mi integridad.

―¡Son unos hijos de puta! ―grité a punto de saltar sobre la mesa―. ¡No voy a permitir que me difamen de esa manera!

―Nunca nos amaste. Te escapabas de casa constantemente. Nos esforzamos demasiado para llevarte por el buen camino, sin embargo, fue inútil―Celia fingía los sollozos.

capítulo 39: límites corrompidos. 1

capítulo 39: límites corrompidos. 2

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