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Mi cruel esposo: Cayendo en su trampa romance Capítulo 48

No sabía que responder a eso. Estos hombres jamás entenderían que los malos son ellos y que yo solo me estaba defendiendo de un secuestro que planearon. Para ellos, yo no soy más que una esclava que debe agachar la cabeza y aceptar las sobras que me den. Por más que esas sobras dañen mi cuerpo y espíritu.

Es más, ellos prefieren que no tengan espíritu, así es más fácil doblegar al esclavo.

Evité abrir la boca, no me quería ganar otra cachetada.

―Llama a tu amante y pídele dinero, ya que es obvio que tú no tienes ―Arrojó un celular a la cama, junto a mi cabeza.

―¿A qué te refieres?

―¿Crees que no te hemos visto andar con aquel hombre de ropa costosa? Sé que tienes un amante ―Aclaró Martín con indiferencia―. No me importa si te acuestas con él mientras se encargue de pagar tu deuda.

―Sabemos que él te da dinero. Hasta te viste con ropa fina ―añadió el torturador que continuaba sentado.

―No, no. Se confunden. Él no me da dinero, no es esa clase de relación ―hablé con la voz baja.

Me relamí los resecos labios.

―Espera, ¿dejas que ese hombre te coja sin recibir nada a cambio? ―dijo el hombre que me golpeó. Se llevó las manos a la cara―. Esta perra nos salió tonta y regalada.

No podía decirles que Derek y yo estábamos casados. Tendrían más razones para extorsionarme y sacarme una plata que no tengo. Y dudaba que Derek me quisiera dar con facilidad sin usarlo en mi contra.

―No, él es solo un conocido.

―No nos importa, llámalo ―finalizó Martín.

―No me sé su número ―Eso era verdad. Ni siquiera tenía teléfono propio en estos momentos.

El que estaba en el sofá gruñó, enfadado.

―Solo nos está haciendo perder el tiempo. ¿Podemos terminar con esto de una sola vez?

―Oh, creo que ya encontré que puede darnos para pagar la cuota ―El hombre tomó mi muñeca con la misma mano que usó para golpearme―. ¿Cuánto valdrá este anillo? Lo podemos usar como pago.

Cerré el puño, siendo consciente que se referían al anillo de matrimonio que me regaló Derek. Anillo que no podían quedarse porque mi esposo me mataría si llegaba a casa sin él. Lo más probable es que piense que lo vendí para comprarme alguna frivolidad.

La confianza que me tenía Derek estaba destruida. Jamás creería que me lo arrebataron. ¿Y si quitarme el anillo era otra cláusula del contrato? Podía hasta costar cincuenta o cien mil. Me los haría pagar.

Estos hombres pensaban quedarse el anillo para cubrir una cuota de cuatro mil dólares con un anillo que estaba segura valía muchísimo más.

Logré zafar mi brazo, retrocediendo en la cama hasta que caí de culo en el piso.

―Este anillo si debe valer lo suficiente para que esta perra no quiera que se lo quitemos ―Se rio, caminando sobre la cama y saltando sobre mí.

Sus pies se plantaron a ambos lados de mis caderas. Luché cuando pude, pero logró dominarme, atrapando mi hombro entre sus dos piernas, inmovilizado mi brazo. La posición era incómoda. Ni siquiera podía verlo a la cara, ni siquiera podía ver mi propia mano.

Creía que me iba a dar un infarto. El corazón me latía con una rapidez descomunal.

Sentía que ejercía fuerza en mi dedo, pero no ocurría nada. Aún no entendía como Derek había logrado atascar el anillo a ese nivel sin cortarme la circulación.

El hombre no se rendía y seguía intentando.

―No sale.

Volvió a intentar, fracasando.

El alivio cruzó mi rostro.

Sentí que dejaba de ejercer presión, acompañado de unos minutos de silencio.

―¡Ah, ya tengo una idea! ―habló con emoción.

No me dejó asimilar su respuesta. No me dejó asimilar nada en si. Escuché un sonido quebradizo, seguido de un dolor intenso que corroía mi mano y recorría mis tendones. El dolor avanzó desde mi brazo hasta mi hombro.

Me rompió el dedo.

Era el mismo brazo que rompieron en el pasado. Podía sentir como ambos dolores se unían. El de mi dedo recién fracturado y el de mi brazo mal curado.

Capítulo 48: Sufrimiento. 1

Capítulo 48: Sufrimiento. 2

Capítulo 48: Sufrimiento. 3

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