••Narra Derek••
Debí hacerlo desde el principio, hubiese sido lo más fácil. Pero una parte ingenua y tonta dentro de mí aún creía que Erika sería capaz de amarme. Pero alguien tan correcta y bondadosa nunca se enamoraría de mí. Sin contar, que no quería verla destruida en un juicio.
Me destruiría el corazón verla en esa situación, convertirla en una escoria. Pero tenía que hacerlo.
Salí de la casa y me subí a la parte trasera del coche.
―¡Conduzca más rápido!
Solté una maldición cuando nos detuvimos de golpe.
―¿Qué carajos te pasa? ―grité.
―Señor, esa es… ―El conductor no pudo terminar la oración, en su lugar, señaló al frente.
Seguí su mirada. Y ahí estaba.
Las luces del coche la alumbraban, haciéndola parecer más pálida. Estaba caminando en nuestra dirección. El cabello estaba desordenado, cubriéndole el rostro, su blusa estaba exhibiendo el sostén y los senos. Los pasos eran descoordinados, se iba de lado constantemente.
No podía verle la cara con claridad debido a la distancia, pero reconocía la silueta de su cuerpo, la tenía grabada con fuego en la memoria.
Estaba muy mal.
El corazón se me detuvo.
Salí corriendo del coche.
―¡Erika! ―grité.
Ella levantó la cabeza, deteniéndose. Dio un paso vacilante, yéndose de lado y volviendo a recuperar el equilibrio.
―Derek, ya son más de las nueve ―habló desorientada. Sus ojos estaban perdidos, no me veía por completo.
Noté el moretón en su mejilla en el momento justo que su cabeza se fue para atrás.
Alcancé atraparla a tiempo antes que se desplomara. Presioné su cuerpo contra el mío y cedí, cayendo de culo. El peso que llevaba soportando desde que perdí el contacto con Erika por fin me derribó.
Mi mujer descansaba sobre mi regazo, mantuve la parte superior de su cuerpo en alto, rodeando su espalda.



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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi cruel esposo: Cayendo en su trampa
Oye si ya pagué para desbloquear capítulos y me regreso porque siguen bloqueados creo que no está bien...