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Mi cruel esposo: Cayendo en su trampa romance Capítulo 52

••Narra Derek••

El doctor continuaba con ella y yo no podía verla. Era su esposo y fui corrido de la habitación.

Caminé en círculos en la solitaria sala de espera y me di cuenta que no tenía a nadie con quién compartir mis preocupaciones. Ni siquiera estaba mi asistente porque lo había despedido por traidor.

No tenía con quien compartir la culpa que sentía.

Mis acciones hacía Erika han sido desastrosas. Quería vengarme, pero también quería que me amara. Y lo único que logré es que me tuviese miedo.

“Derek, ya son más de las nueve”

Yo sabía lo que quería decir. No estaba informándome la hora, mucho menos estaba preocupada por llegar a mí lado porque se sentía segura conmigo. Vino caminando, desorientada, a través de la carretera y a nada de colapsar con la intención de llegar a tiempo. Con la esperanza que no la demandará.

No le preocupaba el estado de su cuerpo, lo único que quería evitar era que yo la convirtiera en un deudor y ella sabía que yo estaba esperando la oportunidad. La había roto.

Y no pude sentirme más miserable por ello.

El doctor se dignó en aparecer y no le di tiempo de llamarme, yo mismo me planté enfrente.

―¿Cómo está mi esposa?

―La señora Fisher se encuentra estable. Acomodamos su hombro dislocado sin ningún contratiempo. Aparte de los cardenales y hematomas, lo que más me preocupa es la fractura en su dedo. Temo que necesitará cirugía, los nervios están muy dañados. Entre más pronto lo hagamos, será mejor.

―¿Busca mi consentimiento? Adelante. Mientras que sane no importa el costo de la cirugía, pagaré por adelantado. ¿Ya puedo verla? ¿Ha preguntado por mí? ―hablé con prisa, debatiendo si pasarle por el frente al doctor e introducirme a la zona privada.

―Ella sigue inconsciente, por eso estoy hablando con usted, porque es su esposo ―La expresión del doctor era sería e implacable―. Y como va a requerir esa cirugía, quisiera aprovechar para hacerle otra.

Ladee la cabeza.

―¿Por qué otra?

―Al hacerle la radiografía, noté que los huesos de su brazo izquierdo, tanto el cubito como el radio, sufrieron una fractura en el pasado que no fue tratada como debería. Debe haber estado viviendo con dolor e incomodidad ―El doctor me miró a los ojos con una mirada llena de significado―. Me gustaría aprovechar que operaremos su dedo para hacer las dos cirugías de una sola vez y no tenga que pasar por doble recuperación.

Era mucha información por procesar, pero entendía lo que me estaba intentando decir el doctor, no solo sobre la cirugía, sino lo que había detrás de ello.

―¿Esa fractura fue ocasionada o fue un accidente? ―hablé, mordaz.

Tenía ligeras sospechas.

―No puedo asegurar ni una ni la otra. Pero lo que si le puedo decir es que si fue un accidente, me resulta muy raro que no se haya tratado en un hospital, ya que la fractura fue grave. La mayoría de las personas que no tratan heridas de esa magnitud en centros de salud, suele ser porque fueron ocasionadas por otra persona.

Me llevé la mano al cabello, casi y tiro de el.

―¿Me está diciendo que mi mujer pudo haber sufrido maltrato físico en el pasado? ―Las palabras eran amargas al salir de mi boca.

―No puedo asegurarlo. Una vez que hayamos realizado la cirugía y despierte, me gustaría hablar con ella para llegar al fondo de esta situación. Y así también poder hacerle análisis más invasivos para descartar otros problemas.

Arrugué la frente.

―¿Qué otros análisis?

Capítulo 52: Mi pequeña. 1

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