Hannah
Esa insípida de Claudia me tiene harta con sus frases melosas sobre hermandad, amor y ternura, de verdad empiezo a creer que no tiene cerebro y aunque me conviene que sea de ese modo ya empieza a fastidiarme toda esa cursilería y su deseo insano de querer estar abrazándome a cada instante por cualquier idiotez que se le cruza por la mente. Al menos cada vez las discusiones entre ella y mi adorado Richard son más, aunque él prefiere bajar la cabeza y morderse la lengua, estoy segura de que hará hasta lo imposible por evitar que saque a Claudia de su vista, pero soy mucho más lista que él.
Por otra parte, necesito encontrar el modo de ponerme en contacto con mis amados padres, esas dos personas que mi querida hermana pinta como los seres más perversos del mundo a mi parecer están en pañales, y nada más son víctimas de sus propios vicios y excesos, no representan un peligro mayor, sin embargo, su propia sed de dinero puede serme útil al tiempo que limpio al mundo de basuras de ese tipo, siempre he pensado que si vas a ser una persona que no se rige por valores estúpidos de honestidad y esas chanzas absurdas tampoco te conviertas en algo que avergüence a los que si obramos en grande.
Los condenan solo porque han vendido a sus dos hijas, por favor eso no es nada a cuantas niñas no tuve que supervisar y preparar luego de que eran vendidas a personas con mucho dinero, nunca sentí lástima por ninguna, después de todo yo viví lo mismo hasta que ya no le fui suficiente a mi dueño y me entrego a un proxeneta, muchas veces tuve que pelearme por un pedazo de pan cuando antes lo tenía todo, nadie conoce como de verdad fue mi vida, todas las versiones son ciertas y falsas hasta cierto punto, el primer hombre que me tuvo se encargó de que nunca nadie diera con él ni nos relacionaran a pesar de que siempre vuelvo a su lado sin importar nada.
No existe otra vida que quiera vivir, que no sea esa, no soporto la idea de verme metida de cabeza en un mundo tan rosa y sin emociones como este, sin embargo, por el momento me toca fingir que lo disfruto hasta que pueda lograr mis objetivos y escapar airosa, sin que nadie pueda interponerse en mi camino.
—Hannah, ¿Qué haces aquí? Mis amigas han venido a vernos —dice Claudia entrando a la habitación que me asignaron, aunque toca la puerta, de todos modos pasa sin esperar autorización.
Odio no tener privacidad, aunque sé perfectamente que esta imbécil lo hace inconscientemente, de todos modos me revienta.
—Las dos sabemos que vinieron por ti, además yo no les agrado, me doy cuenta en la manera que me ignoran y no tengo ánimos para escuchar sus comentarios con doble sentido —contesto, la idea es alejarla de esas mujeres también—. Prefiero que pases un rato agradable en compañía de ellas sin que yo te lo arruine, son tus amigas y no está bien que te disgustes con ellas por mi culpa —expreso dejando escapar un sonoro suspiro al final de mi parlamento.
—Ya he hablado con ellas y no te harán ninguna grosería, de hecho esta vez están dispuestas a darse la oportunidad de conocerte mejor, vamos, te prometo que no habrá problemas —insiste.
—No Claudia, es mejor que no fuerces algo porque al final el desastre es peor, estoy dispuesta a cambiar por ti, por nosotras, pero si se trata de las demás personas te aseguro que no estoy dispuesta a convertirme a su payaso para demostrarles que de verdad mis intenciones han cambiado —ya deberían de darme mi premio a la mejor actriz del año, esta boba se cree todo lo que le digo.

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