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Perfume Letal de la Esposa romance Capítulo 114

El regreso del paquete fue un evento silencioso y humillante.

No hubo una llamada airada, ni un correo electrónico furioso. Simplemente, un mensajero con el logo de "Aromas del Alma" esperando en la recepción de Ferrer Arquitectos con una caja familiar.

Inés, la asistente de Simón, lo recibió con una expresión indescifrable y lo llevó a la oficina de su jefe.

—Señor, esto acaba de llegar para usted.

Simón levantó la vista de sus planos. Vio la caja de terciopelo azul oscuro en las manos de Inés y su corazón dio un vuelco. Al principio, pensó que era una respuesta. Quizás una nota de agradecimiento. Una señal.

—Gracias, Inés. Puedes retirarte.

Tan pronto como la puerta se cerró, se abalanzó sobre la caja. Sus dedos, normalmente tan firmes, tropezaron ligeramente con el cierre.

La abrió.

El collar de diamantes y esmeraldas yacía exactamente como lo había enviado. Brillaba con una belleza fría y burlona.

Su primera reacción fue buscar la nota. Debía haber una nota. Rebuscó en el estuche, debajo del forro de satén, en la bolsa de la mensajería.

No había nada.

La ausencia de palabras lo golpeó con más fuerza que cualquier insulto. Una carta furiosa habría sido una conexión. Un grito, una súplica. Habría significado que le importaba lo suficiente como para estar enojada.

Pero el silencio... el silencio era un vacío. Un abismo. Significaba que él no importaba. Que su gesto, su dinero, su intento de control, no valían ni la tinta de una respuesta.

Se quedó mirando el collar, un monumento a su propio fracaso, a su total y absoluta incomprensión de la mujer que era su esposa. Se sintió como un idiota.

Capítulo 114 1

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