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Perfume Letal de la Esposa romance Capítulo 13

La puerta del Rolls-Royce se cerró con un sonido sordo, aislándolos del mundo exterior.

Para Abril y Simón, la fiesta había terminado en el momento en que Elías Ortiz se había marchado. El resto de la velada fue una farsa incómoda que ambos estaban ansiosos por concluir.

El viaje de regreso a la mansión en Las Lomas se desarrolló en un silencio denso y cargado. Las luces de la ciudad se deslizaban por las ventanillas polarizadas, iluminando intermitentemente los rostros de los dos extraños sentados a un metro de distancia.

Simón miraba al frente, con la mandíbula apretada. Su mente era un torbellino de emociones contradictorias: la humillación de ser ignorado, los celos por la atención que Abril había recibido y, sobre todo, una profunda y desconcertante confusión.

No podía soportarlo más. Rompió el silencio, su voz era un filo cortante.

—¿Qué fue todo eso?

Abril no se giró. Siguió mirando el paisaje urbano pasar, su reflejo superpuesto a las luces de los edificios.

—No sé a qué te refieres.

—¡No te hagas la tonta! —espetó él, perdiendo la compostura—. Con Ortiz. ¿Desde cuándo eres experta en... hierbas?

La palabra "hierbas" salió de su boca con desdén, como si fuera algo sucio, indigno de una conversación seria.

Abril finalmente giró la cabeza. Lo miró, no con miedo ni con ira, sino con una calma que lo descolocó aún más.

—Hay muchas cosas que no sabes de mí, Simón.

Su voz era tranquila, pero firme como una roca. Cada palabra estaba medida, pesada.

Capítulo 13 1

Capítulo 13 2

Capítulo 13 3

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