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Perfume Letal de la Esposa romance Capítulo 140

La rabia y el dolor se fusionaron en una nueva emoción: una desesperación febril.

Necesitaba hablar con ella. Necesitaba verla. No para disculparse, la palabra era demasiado pequeña, demasiado inútil. Necesitaba... no sabía qué necesitaba. Solo sabía que el epicentro de su cataclismo era Abril, y tenía que ir hacia él.

Sacó su teléfono, sus dedos torpes buscando su nombre en la lista de contactos. "Abril". Presionó el botón de llamar.

El teléfono sonó una vez. Y luego, el silencio. La llamada fue directamente al buzón de voz. Su número estaba bloqueado.

El pánico comenzó a arañar su garganta. Marcó el número de la abogada de Abril, la mujer cuyo nombre había visto en los papeles del divorcio. La llamada ni siquiera entró. Bloqueado también.

Estaba completamente aislado.

Desesperado, encendió el motor y salió disparado de la oscuridad del Pedregal. Condujo a través de la ciudad dormida, sus pensamientos eran un torbellino caótico. Se aferraba a una última y frágil esperanza: la boutique. Su mundo. Su reino.

Llegó a la colonia Roma. Las calles estaban desiertas, bañadas por la luz anaranjada de las farolas. Estacionó el coche de cualquier manera y corrió hacia la casona.

Estaba cerrada. Oscura. Silenciosa.

La luz interior que había visto la otra noche, el brillo cálido que la había envuelto en su propio universo, se había extinguido. La casa era una fortaleza inexpugnable.

Se acercó a la gran puerta de madera y golpeó. Primero, con los nudillos. Luego, con el puño cerrado.

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